Respuesta breve
El Corán alaba y reprende a los Hijos de Israel (los descendientes de Jacob, también llamado Israel), de forma muy parecida a como lo hicieron sus propios profetas. Llama a la Torá “guía y luz” (5:44). Dice que entre el pueblo de Moisés hay un grupo “que guía y hace justicia a la luz de la verdad” (7:159). También tiene versículos duros. Dice que algunos rompieron el pacto y mataron a profetas, y fueron maldecidos (5:13, 5:78, 3:112). Moisés dijo algo parecido: “Rebeldes habéis sido contra el SEÑOR desde el día en que os conocí” (Deuteronomio 9:24). El Corán juzga por la fe y las obras, nunca por el nacimiento. “No todos ellos son iguales” (3:113), y la puerta sigue abierta (5:65). Un musulmán puede casarse con una mujer judía y comer comida judía (5:5). Más abajo, cada versículo duro se cita entero, junto con la lectura que hicieron de él los comentaristas clásicos (sabios antiguos que explicaron el Corán).
Explicación completa
Juzgados por la fe y las obras, nunca por el nacimiento
El Corán honra a los rectos de Israel en todas las épocas. Dice que los profetas, “los rabinos y los doctores de la ley” juzgaban según la Torá, la Ley dada por medio de Moisés (5:44). Dice que Dios (﷾) prefirió a Israel “a todos los demás” (2:47). Mantiene la puerta abierta: “ciertamente habríamos borrado sus iniquidades” (5:65). Este es el patrón propio de la Torá. Tiene maldiciones para los rebeldes y, después, el recuerdo del pacto cuando confiesan. Lo que el Corán pide a Israel es lo que pide la Torá. Les pide que guarden el pacto y que escuchen al profeta que Dios (﷾) prometió levantar (Deuteronomio 18:18).
“Fuimos Nosotros quienes revelamos la ley (a Moisés): en ella había guía y luz. Conforme a su norma han sido juzgados los judíos, por los profetas que se sometieron (como en el islam) a la voluntad de Allah, por los rabinos y los doctores de la ley: porque a ellos se les confió la custodia del libro de Allah, y eran testigos de él: no temáis, pues, a los hombres, sino temedme a Mí, y no vendáis Mis señales por un precio miserable. Quienes no juzguen según (la luz de) lo que Allah ha revelado, esos son (no mejores que) Incrédulos.”
“¡Hijos de Israel! Recordad el favor (especial) que os concedí, y que os preferí a todos los demás (para Mi Mensaje).”
“Si tan solo la Gente del Libro hubiera creído y hubiera sido recta, ciertamente habríamos borrado sus iniquidades y los habríamos admitido en jardines de dicha.”
“Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, en la traición que cometieron contra Mí, y también que han andado en oposición a Mí. También Yo andaré en oposición a ellos, y los llevaré a la tierra de sus enemigos; si entonces acaso se humilla su corazón incircunciso, y reciben entonces el castigo de su iniquidad, entonces Me acordaré de Mi pacto con Jacob, y también de Mi pacto con Isaac, y también de Mi pacto con Abraham Me acordaré; y Me acordaré de la tierra.”
“¡Oh Hijos de Israel! Recordad el favor (especial) que os concedí, y cumplid vuestro pacto conmigo como Yo cumplo Mi Pacto con vosotros, y no temáis a nadie sino a Mí.”
“Les levantaré un profeta de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no escuche Mis palabras que él hable en Mi nombre, Yo se lo demandaré.”
5:82 y 5:51, los versículos más citados
Los dos versículos más citados son 5:82 y 5:51. El versículo 5:82 se dirige al Profeta (ﷺ): “hallarás”. Nombra a los judíos y a los idólatras como los más fuertes en enemistad hacia los creyentes. Nombra a quienes dicen “Somos cristianos” como los más cercanos en amor. Al-Tabari (muerto en 923) es uno de los comentaristas tempranos del Corán. Lee 5:82 como Dios (﷾) diciendo al Profeta (ﷺ) lo que encontraría. Vincula su elogio a cristianos concretos de la época del Profeta (ﷺ) que oyeron el Corán y creyeron. Entre ellos estaban los enviados del Negus, el rey de Abisinia (Etiopía). La expresión árabe, la-tajidanna, es un futuro enfático dirigido al Profeta (ﷺ): le dice lo que encontraría entre la gente que conoció. Es una constatación, no una norma sobre los judíos de ninguna época posterior, y no da ninguna orden a los musulmanes. Tampoco es un veredicto sobre todo judío: el mismo Corán dice “No todos ellos son iguales” (3:113). El versículo 5:51 prohíbe tomar a judíos y cristianos como awliya'. La traducción de Yusuf Ali, que usa este sitio, vierte la palabra como “amigos y protectores”. Al-Tabari la explica como auxiliares y aliados contra los creyentes. Sostiene que la prohibición es general para todos los creyentes. Está seguro de que descendió acerca de un hipócrita, un hombre que se decía musulmán sin serlo. Ese hombre mantenía tal alianza por miedo. El versículo siguiente muestra a hombres así, temerosos de “que un cambio de fortuna nos traiga el desastre” (5:52). El mismo capítulo permite a un musulmán casarse con una mujer judía (5:5).
“Hallarás que los más fuertes entre los hombres en enemistad hacia los creyentes son los judíos y los paganos; y hallarás que los más cercanos en amor a los creyentes son los que dicen: “Somos cristianos”; porque entre ellos hay hombres dedicados al saber y hombres que han renunciado al mundo, y no son arrogantes.”
Al-Tabari lee el versículo como Dios diciendo al Profeta (ﷺ), a quien su glosa nombra, lo que encontraría: a los judíos y a los adoradores de ídolos como los más fuertes en enemistad hacia quienes creían en él. Vincula el elogio a cristianos que oyeron el Corán y creyeron: el Negus de Abisinia y sus enviados, o gentes que seguían la ley de Jesús y que después aceptaron el islam. Explica su cercanía por su devoción y su humildad ante la verdad. Los contrapone a los judíos de los que habla el versículo, que, según dice, estaban acostumbrados desde hacía mucho a matar profetas y alterar la revelación. Esa es la acusación de 2:61 y 3:112, que también hace la propia confesión de Israel en Nehemías 9:26.
“No todos ellos son iguales: de la Gente del Libro hay una parte que se mantiene firme (en lo recto): recitan los Signos de Allah durante toda la noche, y se postran en adoración. Creen en Allah y en el Último Día; ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal; y se apresuran (en emulación) en (todas) las buenas obras: están en las filas de los justos. Del bien que hacen, nada les será rechazado; pues Allah conoce bien a los que obran rectamente.”
“¡Oh vosotros que creéis! No toméis a los judíos y a los cristianos por vuestros amigos y protectores: no son sino amigos y protectores unos de otros. Y aquel de vosotros que se vuelva hacia ellos (en busca de amistad) es de ellos. En verdad, Allah no guía a un pueblo injusto.”
“Aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad: ves con qué afán corren de un lado a otro entre ellos, diciendo: “Tememos que un cambio de fortuna nos traiga el desastre”. ¡Ah! Quizá Allah (te) dé la victoria, o una decisión conforme a Su voluntad. Entonces se arrepentirán de los pensamientos que albergaban en secreto en sus corazones.”
Al-Tabari explica que el versículo prohíbe a los creyentes tomar a judíos y cristianos como auxiliares y aliados (ansar wa-hulafa') contra la gente de fe. Da tres posibles ocasiones, entre ellas la de Ubada ibn al-Samit, que renunció a su alianza con aliados judíos mientras Abd Allah ibn Ubayy mantenía la suya. Dice que ningún relato que fije la ocasión es lo bastante sólido para apoyarse en él. Está seguro de que descendió acerca de un hipócrita que mantenía tal alianza por miedo, como muestra el versículo siguiente (5:52). Sostiene que la prohibición es general para todos los creyentes, sea cual sea su ocasión.
“Hoy se os hacen lícitas (todas) las cosas buenas y puras. La comida de la Gente del Libro os es lícita, y la vuestra les es lícita a ellos. (Os son lícitas en matrimonio) (no solo) las mujeres castas que son creyentes, sino también las mujeres castas de entre la Gente del Libro, que fue revelado antes de vuestro tiempo,- cuando les dais sus debidas dotes, y deseáis la castidad, no la lascivia, ni las intrigas secretas. Si alguien rechaza la fe, infructuosa es su obra, y en el Más Allá estará en las filas de los que han perdido (todo bien espiritual).”
Los versículos de maldición: 5:13, 5:64, 5:78 y 9:30
Cuatro versículos hablan de una maldición, y cada uno nombra un acto o un dicho. El versículo 5:13 dice que Dios (﷾) maldijo a quienes rompieron el pacto. Sin embargo, exceptúa a “unos pocos” de su acusación de engaño, y termina con “perdónalos y pasa por alto”. El versículo 5:64 condena el dicho “La mano de Allah está atada” con “malditos sean”. Ibn Abbas era primo del Profeta (ﷺ) y una autoridad temprana sobre el Corán. Dice que el dicho significaba que Dios (﷾) es tacaño, no que Su mano esté atada. Ikrima, discípulo de Ibn Abbas, dice que el versículo descendió acerca de un solo hombre, Finhas el judío. El versículo añade “Entre ellos hemos puesto enemistad y odio hasta el Día del Juicio”. Al-Tabari lo lee como entre judíos y cristianos. El versículo 5:78 hace recaer la maldición sobre “aquellos de entre los Hijos de Israel que rechazaron la Fe”, por boca de David y de Jesús. Ambos eran hijos de Israel que reprendían a su propio pueblo. Ibn Abbas dice que esta maldición figura en toda escritura, desde la Torá hasta el Corán. La causa está en 5:79: no se prohibían unos a otros el mal que hacían. El versículo 9:30 condena el dicho de que Esdras ('Uzair) es hijo de Dios. Termina con “¡Que la maldición de Allah caiga sobre ellos!”. Al-Tabari recoge dos relatos sobre quién lo dijo: un solo hombre, o un grupo de judíos que acudió al Profeta (ﷺ) en Medina.
“Pero a causa de la violación de su pacto, los maldijimos e hicimos que sus corazones se endurecieran; cambian las palabras de sus (debidos) lugares y olvidan buena parte del mensaje que les fue enviado, y no dejarás de encontrarlos - salvo a unos pocos - siempre inclinados a (nuevos) engaños: pero perdónalos y pasa por alto (sus faltas): pues Allah ama a los que son bondadosos.”
“Los judíos dicen: “La mano de Allah está atada.” ¡Atadas sean las manos de ellos, y malditos sean por la (blasfemia) que profieren! No, Sus dos manos están ampliamente extendidas: Él da y gasta (de Su generosidad) como Le place. Pero la revelación que te llega de Allah aumenta en la mayoría de ellos su obstinada rebeldía y su blasfemia. Entre ellos hemos puesto enemistad y odio hasta el Día del Juicio. Cada vez que encienden el fuego de la guerra, Allah lo apaga; pero ellos (siempre) se esfuerzan por sembrar la corrupción en la tierra. Y Allah no ama a quienes siembran la corrupción.”
Al-Tabari explica que “La mano de Allah está atada” significaba que Dios es avaro y retiene Su generosidad, pues los árabes hablan del dar como obra de la mano. Transmite de Ibn Abbas: no querían decir que la mano de Dios esté atada, sino que Él es tacaño y retiene lo que tiene. Ikrima dice que el versículo descendió acerca de Finhas el judío. Al-Tabari lee “Entre ellos hemos puesto enemistad y odio hasta el Día del Juicio” como entre los judíos y los cristianos, igual que Mujahid. Lee “Cada vez que encienden el fuego de la guerra” como su reunirse para alzarse contra sus adversarios, lo cual Dios dispersa; Mujahid dice que es la guerra contra Muhammad (ﷺ). Lee su afán por “sembrar la corrupción” como que estos judíos y cristianos desobedecían a Dios, rechazaban Sus signos y negaban a Sus mensajeros.
“Fueron pronunciadas maldiciones contra aquellos de entre los Hijos de Israel que rechazaron la Fe, por boca de David y de Jesús, hijo de María: porque desobedecieron y persistieron en los excesos.”
Al-Tabari transmite de Ibn Abbas que aquellos de los Hijos de Israel que no creyeron fueron maldecidos en toda escritura: en la Torá en tiempos de Moisés, en los Salmos en los de David, en el Evangelio en los de Jesús y en el Corán en los de Muhammad (ﷺ). Da la causa a partir del versículo siguiente (5:79): no se prohibían unos a otros el mal que hacían.
“Los judíos llaman a ‘Uzair hijo de Allah, y los cristianos llaman al Cristo hijo de Allah. Eso es un dicho de sus bocas; (en esto) no hacen sino imitar lo que decían los incrédulos de antaño. ¡Que la maldición de Allah caiga sobre ellos: cómo son desviados de la Verdad!”
Al-Tabari recoge dos opiniones sobre quién dijo “'Uzair es el hijo de Allah”. Una dice que fue un solo hombre, llamado Finhas. La otra, de Ibn Abbas, nombra a Sallam ibn Mishkam, Nu'man ibn Awfa, Sha's ibn Qays y Malik ibn al-Sayf. Estos hombres preguntaron al Profeta (ﷺ) cómo podían seguirle si él no tenía a Esdras por hijo de Dios. También transmite de Ibn Abbas que el dicho surgió porque Esdras restauró la Torá después de que hubiera sido olvidada.
Humillación y aflicción: 2:61, 3:112 y 7:167
Los versículos 2:61 y 3:112 hablan de humillación, y ambos dan la razón. El versículo 3:112 habla de la Gente del Libro, es decir, judíos y cristianos. Dice que la vergüenza está plantada sobre ellos “dondequiera que se encuentren”. Nombra la causa: “rechazaron los Signos de Allah, y mataron a los profetas”. El versículo 2:61 da la misma causa. Al-Tabari lee 3:112 como referido a los judíos que rechazaron al Profeta (ﷺ), dondequiera que vivieran, en tierras musulmanas o en otras. El versículo exceptúa a quienes están “bajo un pacto (de protección)”; la palabra árabe es habl, una cuerda. Al-Tabari lee la cuerda como el pacto que mantenía a salvo sus vidas, sus bienes y sus hijos. También llama al relato un recordatorio para que pudieran volver a Dios (﷾), y una advertencia a los musulmanes. El versículo habla del juicio de Dios (﷾); no da a nadie ningún papel en ejecutarlo. El versículo que sigue a 3:112 empieza: “No todos ellos son iguales” (3:113). El versículo 7:167 viene después de la historia de quienes violaron el Sábado, y al-Tabari lo aplica a los judíos. Dice que Dios (﷾) enviaría contra ellos, “hasta el Día del Juicio”, a quienes los afligirían. Ibn Abbas lo lee como la yizia, cobrada por el Profeta (ﷺ) y su comunidad. La yizia era un impuesto que pagaban los no musulmanes bajo gobierno musulmán. Lo entendiera como lo entendiera Ibn Abbas, el versículo no da hoy a ningún musulmán ni a ningún Estado ninguna tarea contra los judíos. El versículo termina con “Indulgente, Misericordiosísimo”. El versículo siguiente dice que Dios (﷾) los probó “para que se volvieran” (7:168). La Torá impone la misma maldición a un pacto roto: “entre estas naciones no tendrás reposo” (Deuteronomio 28:65). Pero Dios (﷾) dice “no los desecharé” (Levítico 26:44). Ninguno de estos versículos da a un musulmán permiso para agraviar a nadie: se ordena la justicia hacia todos (5:8, 60:8).
“La vergüenza está plantada sobre ellos (Como una tienda) dondequiera que se encuentren, salvo cuando están bajo un pacto (de protección) de Allah y de los hombres; atraen sobre sí la ira de Allah, y sobre ellos está plantada (la tienda de) la miseria. Esto porque rechazaron los Signos de Allah, y mataron a los profetas desafiando el derecho; esto porque se rebelaron y transgredieron más allá de los límites.”
“Y recordad que dijisteis: “¡Oh Moisés! No podemos soportar una sola clase de comida (siempre); así que ruega a tu Señor por nosotros que nos produzca de lo que la tierra hace crecer: sus hortalizas, y pepinos, sus ajos, lentejas y cebollas”. Él dijo: “¿Queréis cambiar lo mejor por lo peor? Descended a cualquier ciudad, ¡y hallaréis lo que queréis!”. Fueron cubiertos de humillación y miseria; atrajeron sobre sí la ira de Allah. Esto porque siguieron rechazando los Signos de Allah y matando a Sus Mensajeros sin causa justa. Esto porque se rebelaron y siguieron transgrediendo.”
Al-Tabari lee el versículo como referido a los judíos que rechazaron a Muhammad (ﷺ): la humillación se les impuso dondequiera que estuvieran, en las tierras de los musulmanes o en las de los idólatras. Transmite de al-Hasan que esta comunidad los encontró pagando la yizia a los magos, y que Dios los humilló y los puso bajo los pies de los musulmanes. Explica la “cuerda” (habl) como el pacto y la garantía de seguridad que mantenían a salvo sus vidas, sus bienes y sus hijos. Sostiene que la excepción no levanta la humillación: esta permanece sobre ellos con ese pacto o sin él. Da la causa a partir del versículo: rechazar los signos de Dios, matar profetas, desobedecer y transgredir. Dice que Dios habló, por dos razones, de la vergüenza y la ira que cayeron sobre quienes violaron Sus límites. Era un recordatorio para ellos, para que volvieran a Dios. Y era una advertencia a “nuestra comunidad” para que no siguiera su camino y encontrara el mismo fin.
“No todos ellos son iguales: de la Gente del Libro hay una parte que se mantiene firme (en lo recto): recitan los Signos de Allah durante toda la noche, y se postran en adoración. Creen en Allah y en el Último Día; ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal; y se apresuran (en emulación) en (todas) las buenas obras: están en las filas de los justos. Del bien que hacen, nada les será rechazado; pues Allah conoce bien a los que obran rectamente.”
“¡He aquí! Tu Señor declaró que enviaría contra ellos, hasta el Día del Juicio, a quienes los afligirían con un castigo penoso. Tu Señor es rápido en la retribución, pero también es Indulgente, Misericordiosísimo.”
“Los dividimos en grupos sobre esta tierra. Hay entre ellos algunos que son los justos, y algunos que son lo contrario. Los hemos probado tanto con la prosperidad como con la adversidad: para que se volvieran (a Nosotros).”
Al-Tabari lee 7:167 como Dios declarando que enviaría contra los judíos, hasta el Día del Juicio, a quienes les harían sufrir. Recoge que se dijo que eran los árabes. Estos combatieron a quienes ni aceptaban el islam ni pagaban la yizia, y para quienes la pagaban era una señal de condición humilde. Transmite de Ibn Abbas: es la yizia, y quienes la imponen son Muhammad (ﷺ) y su comunidad, hasta el Día del Juicio. Sobre el final del versículo dice que Dios es rápido en castigar a quienes lo merecen por su incredulidad y su desobediencia. Perdona a quien se arrepiente y vuelve a obedecerle. Sobre 7:168 lee “los justos” como quienes creen en Dios y en Sus mensajeros. Dice que Dios los describió así antes de que se apartaran de su religión y antes de que Jesús les fuera enviado. Lee “para que se volvieran” como una llamada a volver a obedecer a Dios y a arrepentirse.
“Y entre estas naciones no tendrás reposo, ni habrá descanso para la planta de tu pie; sino que el SEÑOR te dará allí un corazón tembloroso, y desfallecimiento de ojos, y languidez de alma.”
“Y aun con todo eso, cuando estén en la tierra de sus enemigos, no los desecharé, ni los aborreceré, para destruirlos del todo y romper Mi pacto con ellos; porque Yo soy el SEÑOR su Dios.”
“¡Oh vosotros que creéis! Manteneos firmes por Allah, como testigos de la equidad, y que el odio de otros hacia vosotros no os haga desviaros hacia el mal y apartaros de la justicia. Sed justos: eso es lo más cercano a la piedad: y temed a Allah. Pues Allah está bien enterado de todo lo que hacéis.”
“Allah no os prohíbe, respecto de los que no os combaten por (vuestra) Fe ni os expulsan de vuestros hogares, que los tratéis con bondad y justicia: porque Allah ama a los justos.”
Los versículos de los “monos”: 2:65, 7:166 y 5:60
Tres versículos hablan de personas convertidas en monos. Los versículos 2:65 y 7:166 cuentan de quienes violaron el Sábado en una ciudad junto al mar (7:163). Dios (﷾) les dijo: “Sed monos, despreciados y rechazados”. El versículo 5:60, dirigido a la “gente del Libro” (5:59), habla de gentes del pasado “de los cuales a algunos transformó en monos y cerdos”. El Profeta (ﷺ) dijo que Dios (﷾) no dio a quienes transformó ni hijos ni descendencia. Añadió que los monos y los cerdos existían antes que ellos. Así que los transformados no dejaron descendencia que viva hoy, y usar estos versículos como insulto contra judíos es un abuso.
“Y bien conocíais a aquellos de entre vosotros que transgredieron en el asunto del Sábado: Les dijimos: “Sed monos, despreciados y rechazados”.”
“Pregúntales acerca de la ciudad que estaba junto al mar. ¡He aquí! Transgredieron en el asunto del Sábado. Pues el día de su Sábado sus peces venían a ellos, asomando abiertamente la cabeza, pero el día en que no tenían Sábado, no venían: así los pusimos a prueba, porque eran dados a la transgresión.”
“Cuando en su insolencia transgredieron (todas) las prohibiciones, les dijimos: “Sed monos, despreciados y rechazados”.”
“Di: “¡Oh gente del Libro! ¿Nos desaprobáis solo porque creemos en Allah, y en la revelación que nos ha llegado y en la que vino antes (de nosotros), y (quizá) porque la mayoría de vosotros sois rebeldes y desobedientes?”.”
“Di: “¿Os indicaré algo mucho peor que esto, (a juzgar) por el trato que recibió de Allah? Aquellos que incurrieron en la maldición de Allah y en Su ira, aquellos de los cuales a algunos transformó en monos y cerdos, aquellos que adoraron el mal: ¡estos son (muchas veces) peores en rango, y están mucho más extraviados del camino recto!”.”
Abdullah ibn Mas'ud relata que ante el Profeta (ﷺ) se mencionaron los monos y, según cree un narrador, los cerdos, como gente transformada. Él dijo que Dios no dio a quienes transformó ni hijos ni descendencia, y que los monos y los cerdos existían antes de eso.
Tres versículos duros más: 3:110, 62:5 y 2:96
Otros tres versículos se citan a menudo. El versículo 3:110 pide cuentas primero a los musulmanes. Son el mejor de los pueblos solo mientras ordenan el bien, prohíben el mal y creen. De la Gente del Libro dice que algunos tienen fe, “pero la mayoría de ellos son transgresores pervertidos”. El versículo 62:5 compara a aquellos a quienes se encargó la Ley de Moisés y que fallaron en ella con un asno que carga libros. Ibn Abbas hace del asno la semejanza de todo el que lee el Libro y no lo sigue. El profeta Jeremías dijo algo parecido de los escribas de su época: “en vano ha obrado la vana pluma de los escribas”. El versículo 2:96, como 5:82, se dirige al Profeta (ﷺ): “Ciertamente hallarás que son”. Al-Tabari lee 2:94-96 como un desafío planteado a los judíos de Medina y a sus rabinos, en la época del Profeta (ﷺ). Afirmaban que la Otra Vida, la vida venidera, era solo suya (2:94). Si fuera suya, no temerían la muerte, y sin embargo son “los más ávidos de vida”. Jeremías reprendió la misma falsa confianza en una vocación: “El templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR”. El Corán hace a los musulmanes la misma pregunta: “¿Preferís la vida de este mundo a la Otra Vida?” (9:38).
“Sois el mejor de los pueblos, surgido para la humanidad, ordenando lo que es recto, prohibiendo lo que es malo y creyendo en Allah. Si tan solo la Gente del Libro tuviera fe, sería mejor para ellos: entre ellos hay algunos que tienen fe, pero la mayoría de ellos son transgresores pervertidos.”
“La semejanza de aquellos a quienes se encargaron las (obligaciones de la) Ley mosaica, pero que después faltaron a esas (obligaciones), es la de un asno que carga enormes tomos (pero no los entiende). Mala es la semejanza de la gente que falsea los Signos de Allah: y Allah no guía a la gente que obra mal.”
Al-Tabari explica que el asno carga libros de saber que no puede usar. Así son aquellos a quienes se dio la Torá y no obraron conforme a ella, ni creyeron en Muhammad (ﷺ), a quien ella les mandaba seguir. Transmite de Ibn Abbas: Dios hizo de esto la semejanza de todo el que lee el Libro y no sigue lo que hay en él.
“¿Cómo decís: “Somos sabios, y la Ley del SEÑOR está con nosotros”? He aquí, ciertamente en vano ha obrado la vana pluma de los escribas.”
“Ciertamente hallarás que son, de todas las gentes, los más ávidos de vida, aún más que los idólatras: cada uno de ellos desearía que se le diera una vida de mil años: pero la concesión de tal vida no lo salvará del castigo (merecido). Pues Allah ve bien todo lo que hacen.”
“Di: “Si la Morada final, junto a Allah, es para vosotros en especial, y no para nadie más, entonces buscad la muerte, si sois sinceros”.”
Al-Tabari lee 2:94 como un argumento que Dios dio a Su Profeta (ﷺ) contra los judíos que vivían a su alrededor en Medina. Con él, dice, Dios dejó en evidencia a sus rabinos y sabios. Afirmaban que la Otra Vida era solo suya, y se les desafió a desear la muerte si decían la verdad. Lee 2:96 como dirigido al Profeta (ﷺ), acerca de esos mismos judíos. Dice que temían la muerte porque sabían lo que les esperaba por su incredulidad.
“No confiéis en palabras mentirosas, diciendo: “El templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR son estos”.”
“¡Oh vosotros que creéis! ¿Qué os pasa que, cuando se os pide salir por la causa de Allah, os aferráis pesadamente a la tierra? ¿Preferís la vida de este mundo a la Otra Vida? Pero poco es el disfrute de esta vida, comparado con la Otra Vida.”
Los propios profetas de Israel lo dijeron primero
Las acusaciones centrales no son nuevas. Ya están en el Tanaj, la Biblia hebrea, pronunciadas en nombre de Dios (﷾). Son la rebeldía, un pacto roto, una Ley llevada pero no cumplida, y profetas asesinados. Moisés dijo a Israel que habían sido rebeldes “desde el día en que os conocí”. Isaías llama a Israel hijos que se rebelaron. También él pone a Israel por debajo de una bestia de carga: el asno conoce el pesebre de su amo, “Pero Israel no conoce”. Jeremías dice que la pluma de los escribas ha obrado en vano, de forma muy parecida a como 62:5 habla de una Ley llevada y no cumplida. Maldice al hombre que no oye el pacto, como hace 5:13. La oración de Nehemías 9 confiesa de Israel que “mataron a Tus profetas”. Crónicas cuenta cómo apedrearon al profeta Zacarías en el atrio del Templo, por mandato del rey. Esa es la acusación de 2:61 y 3:112. Números 11 tiene los pepinos, las cebollas y los ajos de 2:61. Un judío acepta estas palabras de sus propios profetas. Así que los versículos duros no son un tipo nuevo de discurso sobre Israel. La cuestión principal es si el Corán viene del mismo Dios (﷾).
“Acuérdate, no olvides, cómo provocaste a ira al SEÑOR tu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto, hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra el SEÑOR.”
“Rebeldes habéis sido contra el SEÑOR desde el día en que os conocí.—”
“Oíd, cielos, y escucha, tierra, Porque el SEÑOR ha hablado: Hijos he criado y he hecho crecer, Y ellos se han rebelado contra Mí. El buey conoce a su dueño, Y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, Mi pueblo no entiende. ¡Ay, nación pecadora, Pueblo cargado de iniquidad, Simiente de malhechores, Hijos que obran con corrupción! Han abandonado al SEÑOR, Han despreciado al Santo de Israel, Se han vuelto atrás.”
“¿Cómo decís: “Somos sabios, y la Ley del SEÑOR está con nosotros”? He aquí, ciertamente en vano ha obrado la vana pluma de los escribas.”
“y diles tú: Así dice el SEÑOR, el Dios de Israel: Maldito sea el hombre que no oye las palabras de este pacto,”
“Sin embargo fueron desobedientes, y se rebelaron contra Ti, y echaron Tu ley tras sus espaldas, y mataron a Tus profetas que les amonestaban para hacerlos volver a Ti, e hicieron grandes provocaciones.”
“Y el espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Joiada; y se puso en pie por encima del pueblo, y les dijo: “Así dice Dios: ¿Por qué traspasáis los mandamientos del SEÑOR, de modo que no podéis prosperar? Porque habéis abandonado al SEÑOR, Él también os ha abandonado”. Y conspiraron contra él, y lo apedrearon con piedras por mandato del rey en el atrio de la casa del SEÑOR.”
“Y la multitud mixta que había entre ellos se entregó a la codicia; y también los hijos de Israel lloraron por su parte, y dijeron: “¡Quién nos diera carne para comer! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde; de los pepinos, y los melones, y los puerros, y las cebollas, y los ajos; pero ahora nuestra alma se ha secado; no hay nada en absoluto; no tenemos ante nuestros ojos más que este maná”.—”
A quiénes se refieren los versículos de elogio
Los versículos de elogio del Corán deben leerse con la misma exactitud que sus versículos duros. Los comentaristas leen la mayoría de ellos como referidos a personas que creyeron en el Profeta (ﷺ) cuando vino. Al-Tabari transmite de Ibn Abbas que 3:85 vino después de 2:62. Entiende que Ibn Abbas consideraba 2:62 abrogado, es decir, sustituido por el versículo posterior. La lectura propia de al-Tabari no necesita abrogación. Lee 3:113-115 como referido a Abdullah ibn Salam y a los demás judíos de Medina que aceptaron el islam con él. Lee 3:199 como referido a los musulmanes de entre los judíos y los cristianos. Lee el “grupo en el camino recto” de 5:66 como quienes dicen la verdad sobre Jesús. Mujahid, otro discípulo de Ibn Abbas, los llama los musulmanes de la Gente del Libro. Al-Tabari lee 7:159 en su sentido llano, como referido a un grupo recto del pueblo de Moisés. Así que estos versículos no son un elogio de judíos por ser judíos. Elogian la fe y las obras, en la época de Moisés y en la del Profeta (ﷺ).
“Quienes creen (en el Corán), y quienes siguen las (escrituras) judías, y los cristianos y los sabeos,- todo aquel que crea en Allah y en el Último Día, y obre con rectitud, tendrá su recompensa junto a su Señor; no habrá temor por ellos, ni se entristecerán.”
Al-Tabari lee “todo aquel que crea en Allah y en el Último Día”, dicho de judíos, cristianos y sabeos, como la fe en Muhammad (ﷺ) y en lo que trajo, mantenida hasta la muerte. Transmite de al-Suddi que la fe de un judío había consistido en aferrarse a la Torá y al camino de Moisés hasta que vino Jesús. Mujahid y al-Suddi dicen que el versículo descendió acerca de unos cristianos a los que Salman al-Farisi había conocido, que murieron antes de la misión del Profeta (ﷺ). Transmite de Ibn Abbas que Dios reveló después 3:85, y entiende que Ibn Abbas consideraba abrogado 2:62. Él mismo prefiere su primera lectura, que encuentra más cercana al texto literal.
“No todos ellos son iguales: de la Gente del Libro hay una parte que se mantiene firme (en lo recto): recitan los Signos de Allah durante toda la noche, y se postran en adoración. Creen en Allah y en el Último Día; ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal; y se apresuran (en emulación) en (todas) las buenas obras: están en las filas de los justos. Del bien que hacen, nada les será rechazado; pues Allah conoce bien a los que obran rectamente.”
Al-Tabari transmite de Ibn Abbas que 3:113-115 descendieron cuando Abdullah ibn Salam, Tha'laba ibn Sa'ya, Usayd ibn Sa'ya, Asad ibn Ubayd y otros judíos aceptaron el islam. Algunos rabinos que no lo aceptaron habían dicho que solo los peores de ellos lo habían seguido. Al-Tabari prefiere esta lectura: los versículos alaban a los creyentes de entre la Gente del Libro, un grupo que se aferra al Libro de Dios. También transmite de Qatada: no todo el pueblo pereció; Dios tenía un remanente entre ellos.
“Y hay, ciertamente, entre la Gente del Libro, quienes creen en Allah, en la revelación dada a vosotros y en la revelación dada a ellos, inclinándose con humildad ante Allah: ¡No venderán los Signos de Allah por una ganancia miserable! Para ellos hay una recompensa junto a su Señor, y Allah es rápido en la cuenta.”
Al-Tabari da tres lecturas de 3:199: el Negus de Abisinia; Abdullah ibn Salam y quienes estaban con él; o los musulmanes de entre los judíos y los cristianos. Prefiere la última, la de Mujahid, ya que el versículo nombra a la Gente del Libro sin límite. Aunque hubiera descendido acerca del Negus, dice, abarca a todos los que, como él, siguieron al Profeta (ﷺ) después de haber seguido la Torá y el Evangelio.
“Si tan solo se hubieran mantenido firmes en la Ley, el Evangelio y toda la revelación que se les envió de su Señor, habrían gozado de felicidad por todos lados. Hay de entre ellos un grupo en el camino recto: pero muchos de ellos siguen un camino que es malo.”
Al-Tabari lee “se hubieran mantenido firmes en la Ley, el Evangelio” como obrar según aquello en lo que los libros coinciden, sobre todo la fe en los mensajeros de Dios. Lee “toda la revelación que se les envió” como el Corán traído por Muhammad (ﷺ). Lee “un grupo en el camino recto” (umma muqtasida) como los que dicen la verdad sobre Jesús. Lo llaman mensajero y palabra de Dios, sin hacerlo hijo de Dios ni calumniar su nacimiento. Mujahid dice que son los musulmanes de la Gente del Libro.
“Del pueblo de Moisés hay un grupo que guía y hace justicia a la luz de la verdad.”
Al-Tabari explica el versículo en su sentido llano: entre los Hijos de Israel hay un grupo que se aferra a la verdad, obra según ella y juzga con justicia conforme a ella. Añade relatos, sin pronunciarse sobre ellos, de una tribu de Israel que repudió la matanza de los profetas y que Dios llevó a una tierra lejana.
La misma medida para los musulmanes
Un lector judío preguntará si el Corán mide a los suyos, los musulmanes, con esta misma vara. Lo hace. El versículo 3:110 llama a los musulmanes el mejor de los pueblos solo mientras ordenan el bien, prohíben el mal y creen. El versículo 47:38 advierte a los musulmanes de que, si se apartan, Dios (﷾) pondrá a otro pueblo en su lugar. Ibn Abbas lee el asno de 62:5 como todo el que lee el Libro y no lo sigue. Esas palabras se aplican también a un musulmán con el Corán. Al-Tabari también lee 3:112 como una advertencia a su propia comunidad. El profeta Amós da la medida: cuanto más cercana la vocación, más estricta la rendición de cuentas. El Corán no exime a nadie por su nacimiento, tampoco a los musulmanes.
“Sois el mejor de los pueblos, surgido para la humanidad, ordenando lo que es recto, prohibiendo lo que es malo y creyendo en Allah. Si tan solo la Gente del Libro tuviera fe, sería mejor para ellos: entre ellos hay algunos que tienen fe, pero la mayoría de ellos son transgresores pervertidos.”
“¡He aquí! Vosotros sois los invitados a gastar (de vuestros bienes) en el Camino de Allah: pero entre vosotros hay algunos que son mezquinos. Pero quienes son mezquinos lo son a costa de sus propias almas. Pero Allah está libre de toda necesidad, y sois vosotros los necesitados. Si os apartáis (del Camino), Él pondrá en vuestro lugar a otro pueblo; ¡y entonces no serían como vosotros!”
Al-Tabari explica que el asno carga libros de saber que no puede usar. Así son aquellos a quienes se dio la Torá y no obraron conforme a ella, ni creyeron en Muhammad (ﷺ), a quien ella les mandaba seguir. Transmite de Ibn Abbas: Dios hizo de esto la semejanza de todo el que lee el Libro y no sigue lo que hay en él.
Al-Tabari lee el versículo como referido a los judíos que rechazaron a Muhammad (ﷺ): la humillación se les impuso dondequiera que estuvieran, en las tierras de los musulmanes o en las de los idólatras. Transmite de al-Hasan que esta comunidad los encontró pagando la yizia a los magos, y que Dios los humilló y los puso bajo los pies de los musulmanes. Explica la “cuerda” (habl) como el pacto y la garantía de seguridad que mantenían a salvo sus vidas, sus bienes y sus hijos. Sostiene que la excepción no levanta la humillación: esta permanece sobre ellos con ese pacto o sin él. Da la causa a partir del versículo: rechazar los signos de Dios, matar profetas, desobedecer y transgredir. Dice que Dios habló, por dos razones, de la vergüenza y la ira que cayeron sobre quienes violaron Sus límites. Era un recordatorio para ellos, para que volvieran a Dios. Y era una advertencia a “nuestra comunidad” para que no siguiera su camino y encontrara el mismo fin.
“Solo a vosotros he conocido de todas las familias de la tierra; Por tanto castigaré en vosotros todas vuestras iniquidades.”
Lo que se manda a un musulmán en su trato con judíos
En la vida diaria, la ley es clara. Un musulmán puede comer la comida de la Gente del Libro y casarse con una mujer casta de entre ellos (5:5). Puede tratar con bondad y justicia a todos los que no lo combaten por su fe ni lo expulsan de su hogar (60:8). El odio de otros nunca debe apartarlo de la justicia (5:8). El Profeta (ﷺ) se enfadó cuando un musulmán abofeteó a un judío que había jurado por Moisés, y habló de Moisés con honor. Se puso de pie ante el funeral de un judío y dijo: ¿acaso no es un alma?
“Hoy se os hacen lícitas (todas) las cosas buenas y puras. La comida de la Gente del Libro os es lícita, y la vuestra les es lícita a ellos. (Os son lícitas en matrimonio) (no solo) las mujeres castas que son creyentes, sino también las mujeres castas de entre la Gente del Libro, que fue revelado antes de vuestro tiempo,- cuando les dais sus debidas dotes, y deseáis la castidad, no la lascivia, ni las intrigas secretas. Si alguien rechaza la fe, infructuosa es su obra, y en el Más Allá estará en las filas de los que han perdido (todo bien espiritual).”
“Allah no os prohíbe, respecto de los que no os combaten por (vuestra) Fe ni os expulsan de vuestros hogares, que los tratéis con bondad y justicia: porque Allah ama a los justos.”
“¡Oh vosotros que creéis! Manteneos firmes por Allah, como testigos de la equidad, y que el odio de otros hacia vosotros no os haga desviaros hacia el mal y apartaros de la justicia. Sed justos: eso es lo más cercano a la piedad: y temed a Allah. Pues Allah está bien enterado de todo lo que hacéis.”
Abu Hurayra relata que un comerciante judío juró por Aquel que escogió a Moisés por encima de todas las personas, y un musulmán de Medina lo abofeteó por ello. El judío se quejó al Profeta (ﷺ), que se enfadó, hasta que el enfado se le notó en el rostro, y dijo: no prefiráis a ninguno de los profetas de Allah sobre otro. Añadió que el Día de la Resurrección puede que encuentre a Moisés ya de pie, sujetando el Trono, y que él no dice que nadie sea mejor que Jonás hijo de Matta.
Abd al-Rahman ibn Abi Layla relata que Sahl ibn Hunayf y Qays ibn Sa'd se pusieron de pie en al-Qadisiyya al pasar un cortejo fúnebre. Se les dijo que era el funeral de uno de los no musulmanes protegidos de aquella tierra. Dijeron que el Profeta (ﷺ) se había puesto de pie una vez ante un funeral, y cuando se le dijo que era el de un judío, dijo: ¿acaso no es un alma? Al-Bukhari lo sitúa bajo el título de capítulo “quien se puso de pie ante el funeral de un judío”.
Versículo a versículo
Corán 5:82 — Surat al-Ma'ida (La mesa), aleya 82
“Hallarás que los más fuertes entre los hombres en enemistad hacia los creyentes son los judíos y los paganos; y hallarás que los más cercanos en amor a los creyentes son los que dicen: “Somos cristianos”; porque entre ellos hay hombres dedicados al saber y hombres que han renunciado al mundo, y no son arrogantes.”
Por qué se cita
Los críticos dicen que el Corán señala a judíos como los peores enemigos de los musulmanes, para siempre.
La respuesta
El versículo se dirige al Profeta (ﷺ): “hallarás”. Su expresión árabe, la-tajidanna, es un futuro enfático dirigido a él. Al-Tabari lo lee así, y vincula su elogio a cristianos concretos que creyeron en él. Es una constatación, no una orden, ni una norma sobre los judíos de ninguna época posterior. Tampoco es un veredicto sobre todo judío: el mismo Corán dice “No todos ellos son iguales” (3:113). Su elogio es para algunos cristianos. El Corán elogia a creyentes de entre los judíos en 3:113-115 y 5:66, y a los rectos del pueblo de Moisés en 7:159. El mismo libro permite a un musulmán casarse con una mujer judía (5:5). Una orden permanente de enemistad no puede convivir con eso.
Conclusión — Una constatación de lo que el Profeta (ﷺ) encontraría, no una orden sobre judíos de todas las épocas.
Corán 9:30 — Surat al-Tawba (El Arrepentimiento), aleya 30
“Los judíos llaman a ‘Uzair hijo de Allah, y los cristianos llaman al Cristo hijo de Allah. Eso es un dicho de sus bocas; (en esto) no hacen sino imitar lo que decían los incrédulos de antaño. ¡Que la maldición de Allah caiga sobre ellos: cómo son desviados de la Verdad!”
Por qué se cita
Ningún judío llamó jamás a Esdras hijo de Dios. El versículo muestra que el Corán no conoce el judaísmo.
La respuesta
Ningún texto judío conservado usa esas palabras, y esta página no afirma que alguno lo haga. El versículo recoge un dicho. Su verbo, qalat, “dijeron”, se usa también de los cristianos, así que el tiempo verbal por sí solo no lo limita. El límite viene de los relatos. Los relatos de al-Tabari nombran a un solo hombre, o a un grupo de judíos que acudió al Profeta (ﷺ) en Medina. Ibn Abbas dice que el dicho surgió porque Esdras restauró la Torá después de que hubiera sido olvidada. El Talmud, la colección de enseñanza rabínica, alaba a Esdras por ese mismo hecho. Cuando la Torá fue olvidada, subió de Babilonia y la restableció (Sucá 20a).
Conclusión — El versículo condena un dicho que los comentaristas sitúan entre algunos judíos de Medina; no es una afirmación sobre el credo judío.
Corán 7:167 — Surat al-A'raf (Los lugares elevados), aleya 167
“¡He aquí! Tu Señor declaró que enviaría contra ellos, hasta el Día del Juicio, a quienes los afligirían con un castigo penoso. Tu Señor es rápido en la retribución, pero también es Indulgente, Misericordiosísimo.”
Por qué se cita
Los críticos dicen que el versículo 7:167 promete a judíos sufrimiento hasta el fin de los tiempos, y que Ibn Abbas nombra a los musulmanes como quienes lo traen.
La respuesta
Ibn Abbas lee el versículo como la yizia, cobrada por el Profeta (ﷺ) y su comunidad. Al-Tabari llama a la yizia una señal de condición humilde. Ninguna de las dos lecturas da hoy a ningún musulmán ni a ningún Estado una tarea contra los judíos. También lee la “cuerda” de 3:112 como un pacto que mantenía a salvo vidas, bienes e hijos. También la Torá hace que Dios (﷾) envíe una nación contra Israel: “El SEÑOR traerá contra ti una nación de lejos” (Deuteronomio 28:49). Advierte: “entre estas naciones no tendrás reposo” (Deuteronomio 28:65). El versículo termina con “Indulgente, Misericordiosísimo”: al-Tabari dice que Dios (﷾) perdona a quien se arrepiente y vuelve a obedecerle. No da a un musulmán permiso para agraviar a nadie. El versículo 5:8 ordena la justicia incluso hacia aquellos que le desagradan.
Conclusión — Una advertencia de lo que trae un pacto roto, como en la Torá, con misericordia para quienes vuelven; no autoriza ningún agravio contra nadie ni da a nadie ninguna tarea contra los judíos.
Levítico 26:44 — Torá, Vayikra, capítulo 26, versículo 44
“Y aun con todo eso, cuando estén en la tierra de sus enemigos, no los desecharé, ni los aborreceré, para destruirlos del todo y romper Mi pacto con ellos; porque Yo soy el SEÑOR su Dios.”
Por qué se cita
El pacto de Dios con Israel es eterno. Él nunca desechará a Israel, así que ningún libro que diga que los maldijo viene de Él.
La respuesta
Levítico 26:44 viene después de las maldiciones del mismo capítulo, que caen sobre Israel por romper el pacto. Promete que Dios (﷾) no destruirá a Israel del todo, y 26:40-42 dice que Él recuerda el pacto cuando Israel confiesa su iniquidad. El Corán dice lo mismo, y nunca dice que Dios (﷾) desechara a Israel como pueblo. Incluso 7:167 termina con “Indulgente, Misericordiosísimo”. Los llama a guardar su pacto como Él guarda el Suyo (2:40). Guardarlo ahora significa: “creed en lo que revelo, que confirma la revelación que está con vosotros” (2:41). Y promete borrar sus pecados si creen (5:65).
Conclusión — Ambos libros maldicen el pacto roto y prometen misericordia al que vuelve; el Corán dice que la vuelta incluye ahora la revelación que confirma la Torá.
Corán 2:62 — Surat al-Baqara (La Vaca), versículo 62
“Quienes creen (en el Corán), y quienes siguen las (escrituras) judías, y los cristianos y los sabeos,- todo aquel que crea en Allah y en el Último Día, y obre con rectitud, tendrá su recompensa junto a su Señor; no habrá temor por ellos, ni se entristecerán.”
Por qué se cita
Incluso el elogio del Corán es solo para judíos que se hicieron musulmanes; sus comentaristas dicen que 2:62 fue abrogado.
La respuesta
La mayoría de los comentaristas leen el elogio como referido a quienes creyeron en el Profeta (ﷺ) cuando vino, y esta página lo dice. Al-Tabari transmite de Ibn Abbas que 3:85 vino después de 2:62. Entiende que Ibn Abbas consideraba 2:62 abrogado, es decir, sustituido. Su propia lectura no necesita abrogación. Para judíos, cristianos y sabeos (un grupo que el versículo nombra junto a ellos), la fe de 2:62 significa la fe en Muhammad (ﷺ). También el judaísmo vincula la recompensa a aceptar lo que Dios (﷾) reveló. El rabino Josué (siglos I-II) enseñó que los justos de las naciones tienen parte en el Mundo Venidero, la vida después de la muerte. Maimónides, un jurista judío del siglo XII, añade una condición. El no judío debe guardar las siete leyes de Noé porque Dios (﷾) las ordenó por medio de Moisés. El judaísmo no pide a un no judío que se haga judío, pero el islam pide a todos que sigan al último mensajero. Eso no es un doble rasero: el Corán dice que fue enviado “a todos vosotros” (7:158). El Corán también elogia a los rectos de Israel antes del Profeta (ﷺ): los profetas y rabinos de 5:44, y 7:159.
Conclusión — Ambas creencias vinculan la recompensa a aceptar lo que Dios (﷾) reveló; el islam sostiene que esto incluye ahora al último mensajero, enviado a todos.
Corán 5:51 — Surat al-Ma'ida (La Mesa), aleya 51
“¡Oh vosotros que creéis! No toméis a los judíos y a los cristianos por vuestros amigos y protectores: no son sino amigos y protectores unos de otros. Y aquel de vosotros que se vuelva hacia ellos (en busca de amistad) es de ellos. En verdad, Allah no guía a un pueblo injusto.”
Por qué se cita
Los críticos dicen que a los musulmanes se les prohíbe ser amigos de judíos.
La respuesta
Awliya' significa aquí aliados y protectores. Al-Tabari lo explica como auxiliares y aliados contra los creyentes. El versículo siguiente muestra quién lo hacía: hombres que mantenían una alianza porque temían un cambio de fortuna. La amistad es otra cosa. Un musulmán puede casarse con una mujer judía, y a nadie se le puede prohibir ser amigo de su propia esposa. El versículo 60:8 permite la bondad y la justicia hacia todos los que no combaten a los musulmanes por su fe ni los expulsan de sus hogares.
Conclusión — El versículo prohíbe tomarlos como auxiliares y aliados contra los creyentes; la bondad y la justicia las permite 60:8, y el matrimonio, 5:5.
Corán 5:64 — Surat al-Ma'ida (La Mesa), aleya 64
“Los judíos dicen: “La mano de Allah está atada.” ¡Atadas sean las manos de ellos, y malditos sean por la (blasfemia) que profieren! No, Sus dos manos están ampliamente extendidas: Él da y gasta (de Su generosidad) como Le place. Pero la revelación que te llega de Allah aumenta en la mayoría de ellos su obstinada rebeldía y su blasfemia. Entre ellos hemos puesto enemistad y odio hasta el Día del Juicio. Cada vez que encienden el fuego de la guerra, Allah lo apaga; pero ellos (siempre) se esfuerzan por sembrar la corrupción en la tierra. Y Allah no ama a quienes siembran la corrupción.”
Por qué se cita
Los críticos dicen que el Corán maldice al pueblo judío y le desea enemistad para siempre.
La respuesta
El versículo condena un dicho, e Ikrima dice que descendió acerca de un solo hombre, Finhas el judío. Ibn Abbas dice que el dicho significaba que Dios (﷾) es tacaño. El Tanaj responde a la misma duda: “¿Se ha acortado la mano del SEÑOR?” (Números 11:23). Sofonías reprende a hombres que dicen “El SEÑOR no hará bien”. La maldición cae sobre el dicho y sobre quienes lo dijeron. Al-Tabari, con Mujahid, lee “Entre ellos hemos puesto enemistad y odio” como entre judíos y cristianos. El versículo 5:14 dice lo mismo de los cristianos. Ninguno de los dos es una orden a los musulmanes de odiar a nadie. Mujahid lee “el fuego de la guerra” como la guerra contra el Profeta (ﷺ). Dos versículos después, 5:66 dice “Hay de entre ellos un grupo en el camino recto”. El versículo 5:13 exceptúa a “unos pocos” de su acusación de engaño y dice “perdónalos”.
Conclusión — La maldición recae sobre un dicho y sobre el pacto roto, como en los profetas. Nombra actos, no a un pueblo por su nacimiento, y no ordena a nadie odiar.
Isaías 1:2-4 — Nevi'im, Yeshayahu, capítulo 1, versículos 2-4
“Oíd, cielos, y escucha, tierra, Porque el SEÑOR ha hablado: Hijos he criado y he hecho crecer, Y ellos se han rebelado contra Mí. El buey conoce a su dueño, Y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, Mi pueblo no entiende. ¡Ay, nación pecadora, Pueblo cargado de iniquidad, Simiente de malhechores, Hijos que obran con corrupción! Han abandonado al SEÑOR, Han despreciado al Santo de Israel, Se han vuelto atrás.”
Por qué se cita
Cuando Isaías reprende a Israel, habla como uno de la familia. El Corán es un extraño que ataca a un pueblo. Los cristianos usaron las palabras de los profetas contra judíos durante siglos; el Corán hace lo mismo.
La respuesta
La reprensión de Isaías no es suya: “Porque el SEÑOR ha hablado”. Amós da la regla: “Solo a vosotros he conocido... Por tanto castigaré en vosotros todas vuestras iniquidades”. Cuanto más cercana la vocación, más estricta la rendición de cuentas. Escritores cristianos usaron en su día a estos mismos profetas para decir que Dios (﷾) había rechazado a Israel para siempre. El Corán no dice eso. Sigue llamando a los Hijos de Israel a su pacto (2:40), y advierte a los musulmanes de que también ellos pueden ser sustituidos (47:38). El Corán habla además como palabra de Dios (﷾), y en el mismo pasaje afirma la vocación de Israel (2:47). Así que la cuestión no es quién habló, sino si el Corán viene del Dios (﷾) que habló por medio de Isaías.
Conclusión — La autoridad de una reprensión depende de si Dios (﷾) la envió, no de la familia de quien habla.
Corán 3:110 — Surat Al Imran (La familia de Imrán), aleya 110
“Sois el mejor de los pueblos, surgido para la humanidad, ordenando lo que es recto, prohibiendo lo que es malo y creyendo en Allah. Si tan solo la Gente del Libro tuviera fe, sería mejor para ellos: entre ellos hay algunos que tienen fe, pero la mayoría de ellos son transgresores pervertidos.”
Por qué se cita
El Corán llama a los musulmanes el mejor de los pueblos y a los judíos, transgresores. Mide a los judíos con una vara que nunca aplica a los musulmanes.
La respuesta
El versículo 3:110 hace a los musulmanes los mejores solo mientras ordenan el bien, prohíben el mal y creen. El versículo 47:38 les advierte de que Dios (﷾) los sustituirá si se apartan. Ibn Abbas lee el asno de 62:5 como todo el que lee el Libro y no lo sigue. Esas palabras se aplican también a un musulmán con el Corán. Al-Tabari también lee 3:112 como una advertencia a los musulmanes. Y el Profeta (ﷺ) se puso de parte de un judío contra un musulmán que lo golpeó.
Conclusión — La medida del Corán es la fe y las obras para todos; los musulmanes quedan advertidos por los mismos versículos.
Corán 2:61 — Surat al-Baqara (La vaca), aleya 61
“Y recordad que dijisteis: “¡Oh Moisés! No podemos soportar una sola clase de comida (siempre); así que ruega a tu Señor por nosotros que nos produzca de lo que la tierra hace crecer: sus hortalizas, y pepinos, sus ajos, lentejas y cebollas”. Él dijo: “¿Queréis cambiar lo mejor por lo peor? Descended a cualquier ciudad, ¡y hallaréis lo que queréis!”. Fueron cubiertos de humillación y miseria; atrajeron sobre sí la ira de Allah. Esto porque siguieron rechazando los Signos de Allah y matando a Sus Mensajeros sin causa justa. Esto porque se rebelaron y siguieron transgrediendo.”
Por qué se cita
El Corán culpa a los judíos de Medina de lo que hicieron sus antepasados: “recordad que dijisteis” (2:61). Eso es culpa colectiva y heredada.
La respuesta
El Corán rechaza la culpa heredada con palabras claras: “ningún portador de cargas puede llevar la carga de otro” (6:164). De los patriarcas y su linaje dice: “¡Ellos recogerán el fruto de lo que hicieron, y vosotros el de lo que hacéis!” (2:134). El mérito no pasa por nacimiento, ni tampoco la culpa. Su “vosotros” habla a un pueblo como una sola línea a través del tiempo, igual que el Tanaj. De Israel se dice: “confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres” (Levítico 26:40). El Salmo reza: “Hemos pecado con nuestros padres” (Salmo 106:6).
Conclusión — En el Corán la culpa es personal; su “vosotros” se dirige a un pueblo a través del tiempo, como hacen Levítico 26:40 y Salmo 106:6.
Perspectivas
Una lectura judía
Muchos lectores judíos toman los versículos del Corán sobre judíos como polémica: ataques nacidos de los conflictos de Medina. La Torá dice que el pacto de Dios con Israel nunca puede romperse. Cuando los profetas de Israel reprenden, hablan desde dentro de la familia, y terminan con consuelo.
Dios promete que, incluso en el exilio, no desechará a Israel ni romperá Su pacto con ellos.
Refutación
El Corán nunca dice que Dios (﷾) desechara a Israel como pueblo. El propio Levítico 26 maldice un pacto roto antes de esta promesa, y hace que Dios (﷾) recuerde Su pacto cuando Israel confiesa (26:40-42). El Corán mantiene ese patrón: llama a Israel a su pacto (2:40) y promete borrar sus pecados si creen (5:65).
Israel no dejará de ser una nación ante Dios mientras el sol, la luna y las estrellas guarden su orden.
Refutación
El Corán nunca dice que Dios (﷾) desechara a Israel; sigue llamando a los Hijos de Israel a guardar su pacto (2:40). La única cuestión es si guardarlo incluye ahora la revelación que confirma la Torá (2:41).
Llamar a judíos los más fuertes en enemistad y prohibir aliarse con ellos se lee como hostilidad hacia un pueblo.
Refutación
El versículo 5:82 dice al Profeta (ﷺ) lo que encontraría, y no ordena nada. El versículo 3:113 añade “No todos ellos son iguales”. Al-Tabari explica 5:51 como una prohibición de alianzas contra los creyentes. Y el mismo capítulo permite a un musulmán casarse con una mujer judía (5:5). El versículo 60:8 permite la bondad y la justicia hacia todos los que no combaten a los musulmanes por su fe ni los expulsan de sus hogares.
Ningún texto judío conservado llama a Esdras hijo de Dios, así que 9:30 describe mal el judaísmo.
Refutación
Es cierto: ningún texto judío conservado usa esas palabras. El versículo recoge un dicho, y los relatos de al-Tabari nombran a un solo hombre, o a un grupo de judíos que acudió al Profeta (ﷺ) en Medina. Condena lo que algunos dijeron; no es una afirmación sobre el credo judío.
Incluso el elogio del Corán es para judíos que se hicieron musulmanes, como dicen sus propios comentaristas.
Refutación
En gran parte es cierto, y esta página lo dice, aunque 5:44 y 7:159 elogian a los rectos de Israel antes del Profeta (ﷺ). También el judaísmo vincula la recompensa a aceptar lo que Dios (﷾) reveló, como dictamina Maimónides, un jurista judío del siglo XII, para los no judíos. El islam sostiene que esto incluye ahora al último mensajero, enviado “a todos vosotros” (7:158).
La acusación de que Israel mató a sus profetas hace eco de la polémica cristiana contra judíos.
Refutación
La propia escritura de Israel hace primero la acusación: la oración de Nehemías confiesa de Israel que “mataron a Tus profetas” (Nehemías 9:26). Escritores cristianos usaron después tales versículos para decir que Dios (﷾) había rechazado a Israel para siempre. El Corán nunca dice eso, y sigue llamando a Israel a su pacto (2:40).
La perspectiva islámica
El Corán habla a Israel como lo hicieron sus profetas. Alaba a los fieles, reprende a los rebeldes y mantiene la puerta abierta. Juzga por la fe y las obras, nunca por el nacimiento, y mide a los musulmanes con la misma vara.
La mayoría de los versículos duros del Corán repiten acusaciones hechas por Moisés, Isaías, Jeremías y la oración de Nehemías.
El Corán dice que no todos los de la Gente del Libro son iguales, y elogia a los rectos del pueblo de Moisés.
Dios (﷾) promete borrar los pecados de la Gente del Libro si creen y obran el bien.
La ley islámica permite a un musulmán casarse con una mujer judía y comer comida judía, y ordena la justicia hacia todos.
El Profeta (ﷺ) se puso de pie ante el funeral de un judío y se enfadó cuando un musulmán golpeó a un judío.
El Corán advierte a los musulmanes de que Dios (﷾) los sustituirá si se apartan.