Qué pasa de verdad si vas
Nadie te espera y no se te exige nada. Puedes quedarte al fondo y observar. No se te pide que digas nada, que te unas a nada ni que des tu nombre, y puedes irte cuando quieras.
Vístete con recato, con ropa holgada que cubra las piernas; las mujeres también se cubren los brazos y el cabello (muchas mezquitas tienen pañuelos de sobra). Los zapatos se quitan antes de pisar la alfombra. Las zonas de oración de mujeres y de hombres suelen estar separadas y señalizadas. El viernes hacia el mediodía es el momento de más afluencia, así que un día entre semana es más tranquilo para una primera visita.
Si quieres hablar con alguien en lugar de solo mirar, dilo en la entrada y pregunta por la persona que atiende a los visitantes. La mayoría de las mezquitas grandes tienen a alguien; las pequeñas puede que no, y es razonable llamar antes.
Esta no es una lista verificada
Son entradas de un mapa. Este sitio no ha visitado, comprobado ni respaldado ninguna de ellas, y no puede decirte qué enseña una mezquita concreta ni cómo te tratará.