Respuesta breve
El islam enseña al Dios (﷾) único al que apuntan los Upanishads y el Gita, de forma pura y sin contradicción. El Kena Upanishad dice que Brahman es “no esto que la gente adora aquí”. Krishna dice que los que adoran a los dioses van a los dioses, y que su recompensa no dura. El islam no pide ningún Dios nuevo, solo que se adore al Uno, y solo a Él. Un libro de leyes hindú dispone estaño o laca fundidos para los oídos del sudra que escuche el Veda a propósito. El Corán manda a los musulmanes dar asilo incluso a un pagano hostil para que lo oiga. En lugar de un renacimiento sin fin, el islam ofrece una sola vida y borrón y cuenta nueva para quien se vuelve a Dios (﷾). Prohíbe insultar a los dioses de los demás, y su escritura es un solo libro, conservado entero. El islam es una forma de vida completa (deen). Considera el Corán, y al último Profeta (ﷺ) que lo trajo.
Explicación completa
La respuesta hindú: ¿para qué cambiar?
Muchos hindúes responden que no hay nada que cambiar. El Rig Veda dice que los sabios dan muchos nombres a lo que es Uno. En el Gita, la escritura hindú en la que Krishna enseña al guerrero Arjuna, Krishna dice que de todas las maneras los hombres siguen su senda. En el Parlamento de las Religiones de Chicago, en 1893, Swami Vivekananda, un monje hindú, citó un himno que repetía desde niño. Dice que los diferentes caminos que toman los hombres conducen todos al Señor. Gandhi, el líder indio del siglo XX, honraba al Profeta Muhammad (ﷺ) y alababa la creencia del islam en un solo Dios (﷾), y sin embargo siguió siendo hindú. Consideraba a Muhammad (ﷺ) tan divino como a Krishna y a Rama. Según esta opinión, un buen hindú ya tiene a Dios (﷾), y no tiene ninguna razón para dejar la fe de su familia.
“Lo llaman Indra, Mitra, Varuṇa, Agni, y él es el celestial Garutmân de nobles alas. A lo que es Uno, los sabios le dan muchos títulos: lo llaman Agni, Yama, Mâtariṣvan.”
“Sirvo a los hombres de la manera en que ellos se acercan a mí. De todas las maneras, ¡oh hijo de Prithâ!, los hombres siguen mi senda.”
“Les citaré, hermanos, unas líneas de un himno que recuerdo haber repetido desde mi más temprana niñez y que millones de seres humanos repiten cada día: “Así como las diferentes corrientes, que tienen sus fuentes en diferentes lugares, mezclan todas su agua en el mar, así, oh Señor, los diferentes caminos que los hombres toman por diferentes tendencias, por variados que parezcan, tortuosos o rectos, todos conducen a ti”.”
En un capítulo dedicado a las palabras de Gandhi sobre otras religiones, sus editores reúnen tres pasajes pertinentes, todos de entrevistas. En una entrevista con el Dr. Crane, un clérigo estadounidense, recogida en Harijan (6 de marzo de 1937), dijo que Jesús era tan divino como Krishna, Rama, Muhammad (ﷺ) o Zoroastro, y que no consideraba inspirada cada palabra de la Biblia, los Vedas o el Corán. En una entrevista con el periodista estadounidense Andrew Freeman, publicada en Harijan (17 de noviembre de 1946), dijo que Muhammad (ﷺ), si viniera hoy a la India, renegaría de muchos de sus supuestos seguidores y reconocería al propio Gandhi como un verdadero musulmán. En una entrevista con el Dr. John Mott, publicada en Young India (21 de marzo de 1929), señaló como aportación propia del islam a la cultura de la India su creencia pura en la unicidad de Dios. Añadió que el hinduismo práctico, a diferencia de su filosofía, no es tan estricto en esto como el islam.
Respeto: un amonestador para cada pueblo
El islam no pide a un hindú que desprecie a sus antepasados. El Corán dice que nunca hubo un pueblo sin un amonestador, un mensajero que advierte a la gente de que adore solo a Dios (﷾). También la India tuvo sus amonestadores, aunque el Corán no los nombra. Prohíbe a los musulmanes insultar a los dioses que otros invocan. Les dice que inviten con sabiduría y bella exhortación, y que discutan de la manera mejor y más amable. Dice que no hay coacción en la religión. Lo que pide es que un hindú lleve a término la búsqueda del Uno que emprendieron sus antepasados: que Le adore solo a Él. La página sobre si Dios (﷾) envió profetas a la India explica cómo juzgan los musulmanes lo que en las escrituras de la India puede remontarse a la enseñanza de un mensajero.
“En verdad te hemos enviado con la verdad, como portador de buenas nuevas y como amonestador: y nunca hubo un pueblo sin que un amonestador viviera entre ellos (en el pasado).”
“No insultéis a aquellos a quienes ellos invocan aparte de Allah, no sea que por despecho insulten a Allah en su ignorancia. Así hemos hecho atractivas a cada pueblo sus propias obras. Al final volverán a su Señor, y entonces Nosotros les diremos la verdad de todo lo que hicieron.”
“Invita (a todos) al Camino de tu Señor con sabiduría y bella exhortación; y discute con ellos de la manera mejor y más amable: pues tu Señor sabe mejor quiénes se han extraviado de Su Camino y quiénes reciben la guía.”
“Que no haya coacción en la religión: la Verdad se distingue claramente del Error: quien rechaza el mal y cree en Allah se ha asido al asidero más firme, que nunca se rompe. Y Allah todo lo oye y todo lo sabe.”
Tu propio Upanishad: “no esto que la gente adora aquí”
El Kena Upanishad habla del Uno por el cual el ojo ve y la mente piensa. Citamos la traducción de Swami Paramananda, un monje hindú. Cinco veces dice: sabe que solo eso es el Brahman, la realidad suprema, “no esto que la gente adora aquí” (nedam yad idam upasate). El Svetasvatara Upanishad dice que no se ve a nadie semejante a él, que no hay imagen de él y que su forma no puede verse. El Corán dice lo mismo de Dios (﷾): no hay absolutamente nada semejante a Él, y ninguna visión puede abarcarle. Así, el islam adora al Uno a quien ninguna visión puede abarcar, y no hace ninguna imagen de Él. Shankara, el maestro del Vedanta de hacia el siglo VIII, lee el estribillo de forma todavía más amplia. Todo lo que se adora como distinto del propio Yo no es Brahman. Esa lectura se apoya en su enseñanza de que el propio Yo es Brahman, algo que el islam no comparte. Ramanuja, otro gran maestro de los siglos XI y XII, responde que no hay un “Ser puro” por encima del Señor. Y el mismo Upanishad dice que a Brahman “se le ha de adorar con el nombre de Tadvanam”: con un nombre, no con una imagen. Las páginas sobre la murti (la imagen que se usa en la adoración) y sobre el Dios (﷾) único de las escrituras hindúes lo exponen por completo.
“Aquello que el habla no ilumina, sino que ilumina el habla: sabe que solo eso es el Brahman (el Ser Supremo), no esto que la gente adora aquí. Aquello que no puede ser pensado por la mente, pero por lo cual, dicen, la mente es capaz de pensar: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que no es visto por el ojo, pero por lo cual el ojo es capaz de ver: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que no puede ser oído por el oído, pero por lo cual el oído es capaz de oír: sabe que solo eso es Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que nadie respira con el aliento, pero por lo cual el aliento es inspirado: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí.”
“No se le conoce efecto ni causa; no se ve a nadie semejante a él ni mejor; su alto poder se revela como múltiple, como inherente, actuando como fuerza y conocimiento.”
“Nadie lo ha abarcado por arriba, ni de través, ni en medio. No hay imagen de él, cuyo nombre es Gran Gloria. Su forma no puede verse; nadie lo percibe con el ojo. Quienes por el corazón y la mente lo conocen así, morando en el corazón, se vuelven inmortales.”
“(Él es) el Creador de los cielos y de la tierra: os ha hecho parejas de entre vosotros mismos, y parejas entre el ganado: por este medio os multiplica: no hay absolutamente nada semejante a Él, y Él es el que oye y ve (todas las cosas).”
“Ninguna visión puede abarcarle, pero Él abarca toda visión: Él está por encima de toda comprensión, y sin embargo conoce todas las cosas.”
“Sin tener en cuenta estos, sabe que el Atman mismo es el Brahman incondicionado. Este es el sentido. Brahman no es lo que la gente adora aquí, como Iswara, que no es el Atman, y que está condicionado y al que se alude como “esto”.”
“Porque la Escritura, la Smriti, el Itihâsa y el Purâna enseñan por igual que hay una sola causa suprema, a saber, Brahman: un ser que es el Señor de todos los Señores, omnisciente, todopoderoso, que realiza al instante todos sus propósitos, libre de toda mancha, no limitado ni por el lugar ni por el tiempo, que goza de una dicha suprema e insuperable. Tampoco puede sostenerse que por encima del Señor haya un “Ser puro” del que el Señor sea solo una parte.”
“Ese Brahman se llama Tadvanam (objeto de adoración). Se le ha de adorar con el nombre de Tadvanam. Quien conoce así a Brahman es amado por todos los seres.”
Cómo sitúa el propio Krishna la adoración de muchos dioses
El Gita no dice que la adoración de los dioses valga lo mismo que la adoración del Señor. Krishna dice que aquellos a quienes los deseos han privado del conocimiento se acercan a otras divinidades. Su fruto “es perecedero”: los que adoran a las divinidades van a las divinidades. Los devotos de otros dioses que adoran con fe lo adoran a él, pero “irregularmente” (avidhi-purvakam). No lo conocen verdaderamente, y “por eso caen”. El adorador al que sitúa más alto es aquel cuya adoración está dirigida “a un solo (Ser)”. Él promete librar a quienes tienen una devoción “que no se dirige a nadie más que a mí”. Un hindú devoto ya tiene por ideal esa devoción única. En el Gita, ese Uno es el propio Krishna. La página sobre si Dios se hizo hombre como Rama o como Krishna sopesa esa afirmación. El islam dirige esa devoción al Dios (﷾) único, Que no es semejante a nada más. Dios (﷾) dice que está cerca, y que Él mismo escucha a todo el que Le invoca. La página sobre el Gita y los muchos dioses cita a Shankara, Ramanuja y Madhva, tres grandes maestros hindúes, sobre estos versículos.
“Aquellos a quienes diversos deseos han privado del conocimiento se acercan a otras divinidades, observando diversas reglas y gobernados por sus propias naturalezas. Cualquiera que sea la forma (de deidad) que un adorador desee adorar con fe, yo hago firme su fe en esa forma. Dotado de esa fe, procura propiciar a (la deidad en) esa (forma), y obtiene de ella las cosas beneficiosas que desea, (aunque son) en realidad dadas por mí. Pero el fruto así (obtenido) por ellos, que tienen poco juicio, es perecedero. Los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y mis adoradores también van a mí.”
“Incluso aquellos, ¡oh hijo de Kuntî!, que, siendo devotos de otras divinidades, adoran con fe, me adoran solo a mí, (pero) irregularmente. Porque yo soy el que goza de todos los sacrificios, así como su señor. Pero no me conocen verdaderamente; por eso caen. Los que hacen votos a los dioses van a los dioses; los que hacen votos a los manes van a los manes; los que adoran a los Bhûtas van a los Bhûtas; y asimismo los que me adoran a mí van a mí.”
“De estos, el que posee conocimiento, el que siempre es devoto y cuya adoración está (dirigida) a un solo (Ser), es considerado el más elevado. Porque al hombre de conocimiento le soy querido por encima de todas las cosas, y él me es querido.”
“En cuanto a aquellos, en cambio, ¡oh hijo de Prithâ!, que, dedicándome todas sus acciones y (teniéndome) a mí como su (meta) más alta, me adoran, meditando en mí con una devoción que no se dirige a nadie más que a mí, y cuyas mentes están fijas en mí, yo, sin demora, me presento como su libertador del océano de este mundo de muerte.”
“Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, en verdad estoy cerca (de ellos): escucho la oración de todo suplicante cuando Me invoca: que ellos también, con voluntad, escuchen Mi llamada y crean en Mí: para que anden por el camino recto.”
El Veda cerrado, el Corán abierto
El libro de leyes de Gautama dice que al sudra que escuche el Veda a propósito se le llenarán los oídos de estaño o laca fundidos. Un sudra pertenece a la cuarta de las cuatro castas clásicas, la casta del servicio. Los Brahma Sutras son uno de los tres fundamentos del Vedanta, la escuela de pensamiento construida sobre los Upanishads. Excluyen al sudra del conocimiento de Brahman, porque la smriti le prohíbe oír o estudiar el Veda. Smriti significa la tradición recordada, los libros de la ley. Shankara cita las penas, y llama a la exclusión del sudra del Veda “un punto establecido”. Permite que las cuatro castas aprendan las epopeyas y los Puranas, pero no el Veda mismo. Ramanuja, su gran rival, está de acuerdo: al sudra “se le prohíbe específicamente oír y estudiar el Veda”. El Corán manda lo contrario. Al pagano que pida asilo, incluso a uno que esté en guerra con los musulmanes, hay que concedérselo. La razón es “para que oiga la palabra de Allah”. Su mensaje es para todos, y el propio Corán dice que es fácil de entender y de recordar. Las páginas sobre los libros de leyes hindúes y sobre la casta por nacimiento presentan estos textos completos.
“Ahora bien, si escucha intencionadamente (la recitación del) Veda, se le llenarán los oídos de estaño (fundido) o de laca. Si recita (textos védicos), se le cortará la lengua. Si los recuerda, se le partirá el cuerpo en dos.”
“Y a causa de la prohibición, en la Smriti, de que (los Sûdras) oigan y estudien (el Veda) y (conozcan y realicen) los asuntos (védicos).”
“La prohibición de oír el Veda se expresa en los pasajes siguientes: “Los oídos de quien oye el Veda han de llenarse de plomo (fundido) y de laca”, y “Pues un Sûdra es (como) un cementerio; por tanto (el Veda) no ha de leerse en la cercanía de un Sûdra”. De este último pasaje resulta de inmediato la prohibición de estudiar el Veda; pues ¿cómo habría de estudiar la Escritura aquel en cuya cercanía ni siquiera ha de leerse? Hay, además, una prohibición expresa (de que los Sûdras estudien el Veda): “Se le ha de hendir la lengua si lo pronuncia; se le ha de partir el cuerpo si lo conserva”.”
“A aquellos Sûdras, sin embargo, que, como Vidura y “el cazador religioso”, adquieren el conocimiento a consecuencia de los efectos posteriores de obras anteriores, no se les puede negar el fruto de su conocimiento, puesto que el conocimiento produce en todos los casos su fruto. La Smriti, además, declara que las cuatro castas están cualificadas para adquirir el conocimiento de los itihâsas y los purânas; compárese el pasaje: “Ha de enseñar a las cuatro castas” (Mahâbh.).—Sigue siendo, sin embargo, un punto establecido que no poseen tal cualificación respecto al Veda.”
“Al Sûdra se le prohíbe específicamente oír y estudiar el Veda y realizar lo que en él se ordena. “Pues un Sûdra es como un cementerio; por tanto el Veda no debe leerse en la cercanía de un Sûdra”; “Por tanto, el Sûdra es como una bestia, no apto para los sacrificios”. Y el que no oye recitar el Veda no puede aprenderlo de modo que entienda y realice lo que el Veda ordena. La prohibición de oír implica así la prohibición de entender y de todo lo que de ello depende.”
“Si alguno de los Paganos te pide asilo, concédeselo, para que oiga la palabra de Allah; y luego escóltalo hasta donde pueda estar seguro. Eso es porque son hombres sin conocimiento.”
“Y en verdad hemos hecho el Corán fácil de entender y de recordar: ¿hay entonces alguien que reciba la amonestación?”
El ciego
Manu, un libro de leyes hindú, dice que las personas con discapacidad mental de nacimiento, los mudos, los ciegos, los sordos o los deformes nacen así a causa de crímenes anteriores. Son, dice, “despreciados por los virtuosos”. El Corán cuenta la historia de un ciego que acudió al Profeta (ﷺ) para que le enseñara. El Profeta (ﷺ) estaba hablando con jefes de Quraysh, la tribu principal de La Meca, y frunció el ceño y se apartó. El Corán se lo reprocha, en versículos que los musulmanes recitan desde entonces. Dice que no hay falta en el ciego. El Profeta (ﷺ) transmitió que Dios (﷾) promete el Paraíso al siervo que pierde la vista y es paciente. En una enseñanza, la ceguera es una sentencia por crímenes que nadie recuerda. En la otra, es una prueba que termina en honra. La página que pregunta si el karma es justo trata esto con detalle. Karma es la enseñanza hindú de que cada acto trae su propio resultado, en esta vida o en una posterior.
“Así, a consecuencia de un resto de (la culpa de los) crímenes (anteriores), nacen idiotas, mudos, ciegos, sordos y hombres deformes, que son (todos) despreciados por los virtuosos.”
“(El Profeta) frunció el ceño y se apartó, porque vino a él el ciego (interrumpiendo). Pero ¿qué podía hacerte saber si acaso él crecería (en entendimiento espiritual)? ¿O si recibiría la amonestación y la enseñanza le aprovecharía? En cuanto a aquel que se considera a sí mismo autosuficiente, a él atiendes tú; aunque no es culpa tuya si él no crece (en entendimiento espiritual). Pero en cuanto a aquel que vino a ti esforzándose con empeño, y con temor (en su corazón), de él te desentendiste.”
“No hay falta en el ciego, ni en el que nació cojo, ni en el afligido por la enfermedad, ni en vosotros mismos, en que comáis en vuestras propias casas, o en las de vuestros padres, o de vuestras madres, o de vuestros hermanos, o de vuestras hermanas, o de los hermanos de vuestro padre o de las hermanas de vuestro padre, o de los hermanos de vuestra madre, o de las hermanas de vuestra madre, o en casas cuyas llaves están en vuestra posesión, o en la casa de un amigo sincero vuestro: no hay culpa en vosotros, ya comáis en compañía o por separado. Pero si entráis en casas, saludaos unos a otros —un saludo de bendición y pureza como de parte de Allah—. Así aclara Allah los signos para vosotros: para que entendáis.”
Anas ibn Malik oyó al Profeta (ﷺ) decir que Allah dijo: cuando pongo a prueba a Mi siervo en sus dos cosas amadas, es decir, sus ojos, y él es paciente, le daré el Paraíso en su lugar. Al-Bukhari lo colocó bajo el epígrafe “el mérito de quien ha perdido la vista”.
Borrón y cuenta nueva en lugar de un karma sin fin
El karma, tal como lo enseña el Vedanta, es una cadena de vidas sin principio. Cada nacimiento paga por obras hechas en vidas que nadie recuerda. El islam enseña una sola vida, y un solo juicio en el que cada persona lee su propio registro. Nadie lleva la carga de otro. Y el islam abre una puerta que el karma no tiene. Dios (﷾) dice a quienes han transgredido contra sus propias almas: “No desesperéis de la Misericordia de Allah: porque Allah perdona todos los pecados”. El versículo siguiente les dice que se vuelvan a su Señor y se sometan a Él. Cuando Amr ibn al-As, un Compañero del Profeta (ﷺ), vino a aceptar el islam, pidió primero que se le perdonara. El Profeta (ﷺ) le preguntó si no sabía que el islam borra todo lo que vino antes de él. Todo niño, dijo, nace puro, en la fitra, la fe natural en Dios (﷾). Nadie nace cargando con una deuda.
“De él (es decir, del Señor, viene) el fruto (de las obras); porque (solo eso) es posible.”
“Si se objeta que ello (a saber, que el Señor tenga en cuenta el mérito y el demérito) es imposible a causa de la no distinción (del mérito y el demérito, antes de la primera creación), refutamos la objeción sobre la base de que (el mundo) no tiene principio.”
“El destino de cada hombre lo hemos sujetado a su propio cuello: el Día del Juicio le sacaremos un escrito que verá desplegado. (Se le dirá:) “Lee tu (propio) registro: basta hoy tu alma para hacer la cuenta contra ti.””
“Di: “¿Buscaré a otro Sustentador (mío) que no sea Allah, cuando Él es el Sustentador de todas las cosas (que existen)? Cada alma recoge el fruto de sus actos sobre nadie más que sobre sí misma: ningún portador de cargas puede llevar la carga de otro. Vuestra meta al final es hacia Allah: Él os dirá la verdad de aquello en lo que disputabais”.”
“Di: “¡Oh siervos Míos que habéis transgredido contra vuestras almas! No desesperéis de la Misericordia de Allah: porque Allah perdona todos los pecados: porque Él es el Indulgente, el Más Misericordioso.”
““Volveos a nuestro Señor (con arrepentimiento) y someteos a Su (Voluntad), antes de que os llegue el Castigo: después de eso no seréis socorridos.”
Amr ibn al-As, cerca de la muerte, dijo que antes del islam nadie le era más odioso que el Profeta (ﷺ), y que había deseado matarlo. Contó cómo acudió al Profeta para aceptar el islam. Le pidió al Profeta que extendiera su mano derecha para darle su juramento, y entonces retiró su propia mano. Cuando se le preguntó por qué, dijo que quería poner una condición: que se le perdonara. El Profeta le preguntó si no sabía que el islam borra todo lo que vino antes de él.
Abu Hurayra relata que el Profeta (ﷺ) dijo que todo niño nace sobre la fitra, la fe verdadera, y son sus padres quienes lo hacen judío, cristiano o zoroastriano, así como un animal da a luz a una cría entera: ¿ves a alguna de ellas nacer mutilada?
La conservación: muchas ramas entonces, pocas ahora
Lo que se conserva del Veda se guardó con un cuidado notable. El Veda tiene cuatro colecciones: el Rig, el Yajur, el Sama y el Atharva Veda. Los sacerdotes transmitieron el Rig Veda palabra por palabra, y los estudiosos lo consideran extremadamente bien conservado. Pero hacia el 150 a. C. el gramático Patanjali, un estudioso del sánscrito, contó 21 ramas del Rig Veda y 101 del Yajur Veda. Al Sama Veda le dio mil “sendas”, y al Atharva Veda 9. Michael Witzel, un estudioso moderno de los Vedas, juzga la lista poco realista en parte. Aun así, incluso sin las mil del Sama Veda, suman 131 ramas. Muchas tenían textos propios. Se conservan alrededor de una docena de colecciones védicas, y solo una del Rig Veda. Un texto posterior, el Muktika Upanishad, da su propio recuento: un Upanishad en cada rama, 1.180 en total, de los que nombra 108. En cuanto al Corán, Dios (﷾) dice que lo protegerá. El ángel Gabriel lo repasaba con el Profeta (ﷺ) cada año. Lo que Dios (﷾) quiso que permaneciera en él se conserva completo: un solo libro de 114 suras, el mismo para todo musulmán, en una lengua que todavía se habla. La página sobre si se conservaron los Vedas da los detalles.
Jamison y Witzel escriben que el Rig Veda nos ha llegado básicamente en una sola escuela, extremadamente bien conservada, la de Shakalya, cuyo análisis palabra por palabra del texto (el Padapatha) también se ha transmitido; las colecciones Bashkala y Mandukeya se han perdido. Su tabla de textos védicos enumera las colecciones que se conservan: una del Rig Veda, tres del Sama Veda, seis del Yajur Veda (una de ellas parcial) y dos del Atharva Veda, que, según dicen, difieren considerablemente entre sí. La tabla marca otros textos como perdidos, como el Brahmana de la escuela Paippalada, del que no se conserva ningún texto.
Witzel juzga que la lista de escuelas de Patanjali (21 del Rig Veda, 101 del Yajur Veda, 1.000 del Sama Veda, 9 del Atharva Veda) es claramente poco realista en parte (p. 259, n. 10). Señala que otras versiones del Rig Veda, hoy perdidas, como la de la escuela Bashkala, tenían más himnos y terminaban con un himno distinto; solo el Rig Veda Shakala termina con el himno con que termina hoy (p. 265, n. 32). Allí las compara con los himnos apócrifos del Rig Veda (la colección Khila), que en las pp. 284-285 describe como transmitidos como colección aparte solo en Cachemira. Describe también textos tempranos del Yajur Veda conocidos solo por fragmentos, entre ellos la Caraka Samhita, hoy perdida (p. 298).
En la introducción a su gran comentario sobre la gramática de Panini, Patanjali explica lo amplio que es el uso de las palabras. Entre los ámbitos de su uso enumera los cuatro Vedas, con sus ciencias auxiliares y sus enseñanzas secretas, “divididos de muchas maneras”: 101 ramas de los sacerdotes adhvaryu (el Yajur Veda), el Sama Veda “de mil sendas”, el Rig Veda “de 21 maneras” y el Atharva Veda “de 9 maneras”.
Rama dice a Hanuman que el Rig Veda tiene 21 ramas, el Yajur Veda 109, el Sama Veda 1.000 y el Atharva Veda 50, y que en cada rama hay un Upanishad (1.180 en total según esa cuenta). Luego le dice que, para la liberación, estudie solo el Mandukya, o bien 10, o 32, o los 108 Upanishads, cuyos nombres enumera.
“Sin duda, Nosotros hemos hecho descender el Mensaje; y ciertamente lo protegeremos (de la corrupción).”
Abu Hurayra relata que Gabriel repasaba el Corán con el Profeta (ﷺ) una vez cada año, y dos veces en el año en que murió.
El Profeta (ﷺ): enviado “a todos vosotros”
El Corán dice al Profeta (ﷺ) que diga: “¡Oh hombres! Yo he sido enviado a todos vosotros como el Mensajero de Allah”. Dice que fue enviado “como (Mensajero) universal para los hombres”. Él dijo que todo profeta anterior fue enviado solo a su propio pueblo, pero que él fue enviado a toda la humanidad. Así que su mensaje no es solo para los árabes. La mayoría de los musulmanes de hoy no son árabes, y la India tiene una de las mayores poblaciones musulmanas del mundo. Antes de que afirmara nada, su propio pueblo lo llamaba al-Amin, el digno de confianza. El Corán que trajo desafía a cualquiera a producir una sura semejante. Predijo la victoria de los romanos (los bizantinos) sobre Persia en pocos años, y se cumplió. Cuatro páginas exponen los argumentos. Preguntan si Muhammad (ﷺ) fue realmente un mensajero de Dios (﷾), y cuál es el desafío del Corán. Preguntan también qué profecías se cumplieron, y si el islam es solo para los árabes. A un hindú que honra a los sabios veraces solo se le pide que sopese la afirmación de este hombre con el mismo cuidado con que sopesaría la de ellos.
“Di: “¡Oh hombres! Yo he sido enviado a todos vosotros como el Mensajero de Allah, a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: no hay dios sino Él: es Él Quien da la vida y la muerte. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras: seguidle para que (así) seáis guiados.””
“No te hemos enviado sino como (Mensajero) universal para los hombres, dándoles buenas nuevas y advirtiéndoles (contra el pecado), pero la mayoría de los hombres no comprende.”
Yabir ibn Abdullah relata que el Profeta (ﷺ) mencionó cinco cosas que le fueron dadas y que no fueron dadas a ningún profeta antes que él. La última de ellas: todo profeta anterior fue enviado solo a su propio pueblo, pero él fue enviado a toda la humanidad.
Una estimación país por país de los musulmanes del mundo en 2009: unos 1.570 millones. Alrededor de uno de cada cinco vivía en Oriente Medio y el norte de África, una región que incluye Turquía e Irán, y más de seis de cada diez vivían en Asia. Las cuatro mayores poblaciones musulmanas estaban en Indonesia, Pakistán, la India y Bangladés.
Relata que antes de su misión Muhammad (ﷺ) era conocido entre los Quraysh como al-Amin, el digno de confianza. Cuando los clanes discutieron sobre quién debía volver a colocar la Piedra Negra en su lugar durante la reconstrucción de la Kaaba, acordaron aceptar el juicio del primer hombre que entrara, y fue él. La gente de La Meca dejaba sus objetos de valor bajo su custodia, y en la Hégira hizo que Ali se quedara atrás para devolverlos a sus dueños.
“Y si estáis en duda acerca de lo que hemos revelado de tiempo en tiempo a Nuestro siervo, entonces producid una sura semejante; y llamad a vuestros testigos o ayudantes (si los hay) fuera de Allah, si vuestras (dudas) son verdaderas.”
“El Imperio romano ha sido derrotado en una tierra cercana; pero ellos, (aun) después de (esta) derrota suya, pronto saldrán victoriosos, dentro de unos pocos años. A Allah pertenece la Decisión, en el pasado y en el Futuro: ese Día se regocijarán los Creyentes,”
Kalki y el Sello de los Profetas: un contraste
El Vishnu Purana, una historia sagrada hindú, dice que, cerca del final de la era de Kali, una porción del ser divino descenderá. La era de Kali es la última de las cuatro eras en la enseñanza hindú. Nacerá como Kalki, en la familia de un eminente brahmán de la aldea de Sambhala. También el Bhagavata Purana nombra a Kalki en último lugar entre los descensos del Señor. En estos textos, pues, Kalki es Dios que desciende, y todavía está por venir. El Corán habla de Muhammad (ﷺ) en términos opuestos. Es “el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas”: un hombre, y el último de los profetas, que ya ha venido. Dijo a sus seguidores que no lo alabaran en exceso como los cristianos habían alabado a Jesús: “llamadme el siervo de Allah y Su Mensajero”. Algunos han afirmado que Kalki es Muhammad (ﷺ); este sitio no lo afirma. El islam no pide a nadie que espere un descenso de Dios (﷾). Le pide que ponga a prueba a un mensajero que ya ha venido.
“Cuando las prácticas enseñadas por los Vedas y los códigos de la ley casi hayan cesado, y el final de la era de Kali esté próximo, una porción de aquel ser divino que existe por su propia naturaleza espiritual en calidad de Brahma, y que es el principio y el fin, y que comprende todas las cosas, descenderá sobre la tierra: nacerá en la familia de Vishńuyaśas, un eminente brahmán de la aldea de Sambhala, como Kalki, dotado de las ocho facultades sobrehumanas.”
El capítulo enumera por orden los descensos del Señor. Entre los veintidós que nombra están un jabalí que sacó la tierra de las aguas, un pez que salvó a Manu en el diluvio, una tortuga que sostuvo sobre su lomo el monte Mandara, Mohini (una forma femenina que cautivó a los demonios), el hombre-león Narasimha y el enano. Nombra también a sabios y reyes, entre ellos un dios-rey (Dutt: “Naradeva”) que domó el mar, a quien sus comentaristas identifican con Rama, y después a Balarama y Krishna, nacidos entre los Vrishnis. Predice al Buda y, por último, a Kalki.
“Muhammad no es padre de ninguno de vuestros hombres, sino (que es) el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas: y Allah tiene pleno conocimiento de todas las cosas.”
Umar relata que oyó decir al Profeta (ﷺ): no me alabéis en exceso como los cristianos alabaron en exceso al hijo de María; yo solo soy un siervo, así que llamadme el siervo de Allah y Su Mensajero.
Lo que pide el islam
El islam no pide a un hindú ningún Dios nuevo. Le pide que adore al Uno que describen sus propios textos más elevados, y solo a Él. El Corán enseña a ese Uno con claridad: “Él es Allah, el Uno y Único”. La declaración de fe del islam, la shahada, dice: “No hay más dios que Allah, y Muhammad (ﷺ) es el Mensajero de Allah”. El islam es una forma de vida completa (deen), y esta declaración es donde empieza. El Corán invita a todo lector a examinarlo con atención, ya que un libro procedente de otro que no fuera Dios (﷾) contendría mucha discrepancia. Un versículo invita a la Gente del Libro, los judíos y los cristianos, a unos términos comunes. Sus palabras valen para todo lector: que no adoremos sino a Allah (﷾), y que no tomemos señores aparte de Él. Así que la invitación es sencilla. Lee el Corán, y sopesa la afirmación de Muhammad (ﷺ), el último de los profetas.
“Di: Él es Allah, el Uno y Único; Allah, el Eterno, el Absoluto; no engendra ni ha sido engendrado; y no hay nadie semejante a Él.”
“¿Acaso no reflexionan sobre el Corán (con atención)? Si hubiera procedido de otro que no fuera Allah, sin duda habrían hallado en él mucha discrepancia.”
“Di: “¡Oh hombres! Yo he sido enviado a todos vosotros como el Mensajero de Allah, a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: no hay dios sino Él: es Él Quien da la vida y la muerte. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras: seguidle para que (así) seáis guiados.””
“Di: “¡Oh Gente del Libro! Venid a unos términos comunes entre nosotros y vosotros: que no adoremos sino a Allah; que no le asociemos ningún copartícipe; que no erijamos, de entre nosotros mismos, señores y patronos aparte de Allah”. Y si se vuelven atrás, decid: “Sed testigos de que nosotros (al menos) somos musulmanes (sometidos a la Voluntad de Allah).”
“Muhammad no es padre de ninguno de vuestros hombres, sino (que es) el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas: y Allah tiene pleno conocimiento de todas las cosas.”
Las réplicas, respondidas
Swami Vivekananda, respuesta a la bienvenida, Parlamento Mundial de las Religiones, Chicago, 11 de septiembre de 1893
“Les citaré, hermanos, unas líneas de un himno que recuerdo haber repetido desde mi más temprana niñez y que millones de seres humanos repiten cada día: “Así como las diferentes corrientes, que tienen sus fuentes en diferentes lugares, mezclan todas su agua en el mar, así, oh Señor, los diferentes caminos que los hombres toman por diferentes tendencias, por variados que parezcan, tortuosos o rectos, todos conducen a ti”.”
Por qué se cita
Todos los caminos llevan al mismo Dios. El Rig Veda dice que los sabios dan muchos nombres al Uno, y Krishna dice que de todas las maneras los hombres siguen su senda. Vivekananda citó el himno que dice que los caminos que toman los hombres, tortuosos o rectos, conducen todos al Señor. ¿Por qué habría de cambiar nadie de camino?
La respuesta
El propio Gita no dice que todo camino lleve al mismo lugar. Incluso el versículo 4.11 empieza así: “Sirvo a los hombres de la manera en que ellos se acercan a mí”: cada uno recibe lo que corresponde a su camino. Krishna dice: “Los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y mis adoradores también van a mí”. De los adoradores de otros dioses dice que “caen”. El Kena dice de lo que la gente adora aquí que no es Brahman. Además, las religiones dan respuestas opuestas a las preguntas más grandes. Una dice que Dios (﷾) nace como hombre; otra, que nunca nace. Una enseña un renacimiento sin fin; otra, una sola vida y después el juicio. Respuestas opuestas no pueden ser todas verdaderas. El himno que citó Vivekananda es un poema devocional, no el Veda. El islam está de acuerdo en que Dios (﷾) tiene muchos nombres, aunque no cuenta entre ellos a Indra, Agni y Yama, a quienes nombra el versículo. Pide que al Uno que lleva Sus nombres se Le adore solo a Él. La página que pregunta si todas las religiones llevan al mismo Dios (﷾) responde a esto por completo.
Conclusión — El propio Gita dice que adoraciones distintas llevan a fines distintos. El islam está de acuerdo en que Dios (﷾) tiene muchos nombres, y pide que solo a Él se Le adore.
Corán 3:85 — Surat Al Imran (La Familia de Imrán), versículo 85
“Si alguien desea una religión distinta del islam (la sumisión a Allah), nunca le será aceptada; y en la Otra Vida estará en las filas de los que han perdido (todo bien espiritual).”
Por qué se cita
El islam es excluyente. El Corán dice que ninguna religión distinta del islam será aceptada jamás, y nos llama incrédulos. Una fe que condena a todos los demás no puede ser el camino hacia un Dios de amor.
La respuesta
La afirmación del islam es una afirmación sobre la verdad, y el Corán la hace sin coacción ni desprecio. El Corán dice que no hay coacción en la religión. Prohíbe a los musulmanes insultar a los dioses que otros invocan. Permite la bondad y la justicia hacia todos los que no combaten a los musulmanes. Dice que a cada pueblo llegó un amonestador, y que Dios (﷾) no castiga a nadie antes de que le haya llegado un mensajero. La palabra kafir, “incrédulo”, describe lo que una persona rechaza. El Corán juzga ese rechazo con gravedad, pero la palabra es un veredicto sobre la creencia, no un insulto. Su sura dirigida a los que “rechazan la Fe” termina dejando a cada uno con lo suyo: “Para vosotros vuestro Camino, y para mí el mío”. Toda religión que afirma la verdad traza una línea en algún lugar. El Gita dice que los adoradores de otros dioses “caen”. La escuela de Madhva, tal como la resumió Madhava, decía que los advaitines deben entrar en “el infierno de la oscuridad ciega” por ofender a Vishnu. Lo que pide el islam es que se adore solo a Dios (﷾): la devoción única que el propio Krishna pone en el lugar más alto.
Conclusión — La exclusividad del islam se refiere a la verdad, y se sostiene sin coacción ni desprecio. “Incrédulo” es un veredicto sobre la creencia, no un insulto, y también los textos hindúes dicen que otra adoración se queda corta.
Gandhi, en The Mind of Mahatma Gandhi, cap. 17
En un capítulo dedicado a las palabras de Gandhi sobre otras religiones, sus editores reúnen tres pasajes pertinentes, todos de entrevistas. En una entrevista con el Dr. Crane, un clérigo estadounidense, recogida en Harijan (6 de marzo de 1937), dijo que Jesús era tan divino como Krishna, Rama, Muhammad (ﷺ) o Zoroastro, y que no consideraba inspirada cada palabra de la Biblia, los Vedas o el Corán. En una entrevista con el periodista estadounidense Andrew Freeman, publicada en Harijan (17 de noviembre de 1946), dijo que Muhammad (ﷺ), si viniera hoy a la India, renegaría de muchos de sus supuestos seguidores y reconocería al propio Gandhi como un verdadero musulmán. En una entrevista con el Dr. John Mott, publicada en Young India (21 de marzo de 1929), señaló como aportación propia del islam a la cultura de la India su creencia pura en la unicidad de Dios. Añadió que el hinduismo práctico, a diferencia de su filosofía, no es tan estricto en esto como el islam.
Por qué se cita
Podemos honrar a Muhammad (ﷺ) como un gran maestro, como hizo Gandhi, y seguir siendo hindúes. Gandhi lo consideraba tan divino como a Krishna y a Rama. Dijo que el Profeta (ﷺ) lo reconocería como un verdadero musulmán, y nunca dejó su propia fe. Tampoco consideraba inspirada cada palabra del Corán. Un hombre puede ser sincero y aun así equivocarse sobre la revelación.
La respuesta
Muhammad (ﷺ) sí enseñó: el Corán dice que fue enviado para instruir a su pueblo “en la Escritura y la Sabiduría”. Pero enseñó como Mensajero de Dios (﷾), no como un sabio con ideas propias. El Corán le hace decir: “Yo no soy más que un hombre como vosotros, (pero) me ha llegado la inspiración”. Dijo a sus seguidores que no lo alabaran en exceso: “llamadme el siervo de Allah y Su Mensajero”. El Corán lo llama “el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas”, enviado “a todos vosotros”. Honrarlo mientras se rechaza esa afirmación es decir que se equivocó en aquello que dijo con más claridad. Algunos responden que era sincero pero estaba equivocado. Esa es una afirmación que hay que comprobar, no dar por supuesta, y las pruebas están a mano. El propio Gandhi dijo a un clérigo estadounidense que hay más datos históricos sobre Muhammad (ﷺ) que sobre Jesús, el Buda, Rama o Krishna. Su propio pueblo lo llamaba al-Amin, el digno de confianza, antes de que afirmara nada. El Corán que recitó le reprocha haber fruncido el ceño ante un ciego, y desafía a cualquiera a producir una sura semejante. Gandhi dijo que la aportación del islam a la India era su creencia pura en la unicidad de Dios (﷾). Admitió que el hinduismo práctico no es tan estricto en esto. El islam pide esa creencia, sostenida sin concesiones, y que se escuche con imparcialidad al Mensajero (ﷺ) que la enseñó. Los argumentos en favor de su afirmación están en la página que pregunta si fue realmente un mensajero de Dios (﷾).
Conclusión — El Profeta (ﷺ) afirmó ser el Mensajero de Dios (﷾) y el último de los profetas. Honrarlo significa sopesar esa afirmación, no dejarla de lado.
Bhagavad Gita 3:35 — capítulo 3, versículo 35
“El propio deber, aunque defectuoso, es mejor que el deber de otro bien cumplido. La muerte (en el cumplimiento) del propio deber es preferible; (el cumplimiento del) deber de otros es peligroso.”
Por qué se cita
Krishna dice que el propio deber, aunque se cumpla de forma imperfecta, es mejor que el deber de otro bien cumplido, y que el deber de otro es peligroso. El hinduismo es una tradición viva, más antigua que el islam y arraigada en la India. ¿Por qué habría de dejar un hindú la fe de sus antepasados y de su tierra por una religión extranjera venida de Arabia?
La respuesta
El Gita da al versículo su propio sentido. Krishna se lo dice a Arjuna, un guerrero que quiere abandonar la batalla. En el capítulo 18, casi las mismas palabras cierran el pasaje sobre los deberes de las cuatro castas, cuya lista termina con el servicio del sudra. El versículo habla del deber de la propia casta, no de a qué Dios (﷾) adorar. Tampoco es el islam extranjero en el sentido que importa. Su Profeta (ﷺ) fue enviado a toda la humanidad. La mayoría de los musulmanes no son árabes, y la India tiene una de las mayores poblaciones musulmanas del mundo. El islam pide a quien lo acepta que cambie su adoración, no su familia, su pueblo ni la lengua que habla en casa. El Corán le manda acompañar “en esta vida con justicia (y consideración)” incluso a los padres que lo presionan para que adore a otros. La antigüedad no hace verdadera una enseñanza, ni la novedad la hace falsa. Según la enseñanza del islam, el hogar más antiguo de toda persona es la adoración del Dios (﷾) único, y todo niño nace en él. La página sobre si seguir la religión en la que uno nació responde a esto por completo.
Conclusión — El versículo del Gita habla del deber de la propia casta, no de la religión. El islam cambia a quién adora una persona, no su familia, su pueblo ni la lengua que habla en casa.
Bhagavad Gita 4:13 — capítulo 4, versículo 13
“La división cuádruple de las castas fue creada por mí según la distribución de las cualidades y los deberes. Pero, aunque yo soy su autor, sabe que soy inagotable y que no soy el autor.”
Por qué se cita
La casta por nacimiento es una deformación. Krishna dice que hizo las cuatro castas según las cualidades y los deberes, no según el nacimiento. Manu y Gautama no son más que libros de leyes que ya no se siguen, y la Constitución de la India ha abolido la intocabilidad.
La respuesta
Todo hindú que rechaza la casta por nacimiento hace bien en rechazarla, y el Corán está de acuerdo con él. Pero los propios ejemplos del Gita son deberes con los que se nace. Llama a las cualidades “nacidas de la naturaleza”. Dice que “para un Kshatriya no hay nada mejor que una batalla justa”, y que el deber natural del sudra “consiste en el servicio”. Y la norma contra el sudra no está solo en Manu y Gautama. Los propios Brahma Sutras lo excluyen del conocimiento de Brahman, porque la smriti le prohíbe oír el Veda. Shankara lo llama “un punto establecido”, y Ramanuja está de acuerdo. El Chandogya Upanishad, que es shruti, hace de un nacimiento de baja condición el castigo de la mala conducta. La intocabilidad terminó en la ley gracias a la Constitución de 1950, no gracias a las escrituras. El Corán no necesita tal corrección: su propio texto dice que el más honrado ante Dios (﷾) es el más justo. Algunos musulmanes del sur de Asia sí mantienen costumbres de casta, y la página sobre la casta entre los musulmanes muestra que al hacerlo quebrantan su propia escritura. Un musulmán que mantiene la casta desobedece su libro. Un hindú que la rechaza hace bien, aunque se aparta de algunos de sus maestros clásicos.
Conclusión — La norma contra el sudra está en el propio sutra del Vedanta y en sus grandes maestros. El propio texto del Corán clasifica a las personas solo por la rectitud.
Brahma Sutras 3.2.38 — adhyaya 3, pada 2, sutra 38
“De él (es decir, del Señor, viene) el fruto (de las obras); porque (solo eso) es posible.”
Por qué se cita
El karma es justicia perfecta. Los Brahma Sutras dicen que el fruto de toda obra procede del Señor. Un niño que nace ciego está recogiendo sus propias obras pasadas. También entre los musulmanes nacen niños ciegos, y el islam no da ninguna razón; el karma al menos dice que era merecido. Un perdón concedido a cualquiera que lo pida deja que los malvados escapen de lo que merecen.
La respuesta
La justicia del islam también es exacta: quien haya hecho el peso de un átomo de bien o de mal lo verá, y cada uno lee su propio registro. Nadie lleva la carga de otro. Pero una sentencia justa necesita una acusación que el acusado pueda conocer. El niño nacido ciego no recuerda ningún crimen, y no se le mostró ningún registro. El islam no dice que esté cumpliendo una sentencia: a un recién nacido no se le carga ningún pecado. A medida que crece, su ceguera es una prueba, y una prueba mira hacia delante, a una recompensa, no hacia atrás, a un crimen. El Profeta (ﷺ) dijo que Dios (﷾) da el Paraíso al siervo que pierde la vista y es paciente. El perdón del islam no es una escapatoria de la justicia. Es para quienes se vuelven a Dios (﷾): el versículo que sigue a “Allah perdona todos los pecados” dice: volveos a vuestro Señor y someteos a Él. El islam borra lo que vino antes para quien entra en él. Todo niño nace puro, y nadie nace cargando con una deuda. La página que pregunta si el karma es justo responde a las réplicas clásicas, incluida la de la cadena de vidas sin principio.
Conclusión — El islam conserva una justicia exacta y añade lo que le falta al karma: un registro que se puede leer, una prueba que se recompensa y misericordia para todos los que se vuelven a Dios (﷾).
Sahih al-Bukhari 4986 — Kitab Fada'il al-Qur'an (Virtudes del Corán), hadiz 4986
Zayd ibn Thabit relata que, después de que muchos de los que sabían el Corán de memoria murieran en Yamama, Abu Bakr le pidió que reuniera el Corán en un solo volumen, recordándole que él solía escribir la revelación para el Mensajero de Allah. Zayd lo recopiló a partir de fragmentos escritos y de la memoria de los hombres, y la copia terminada pasó de Abu Bakr a Umar y luego a Hafsa.
Por qué se cita
Tampoco el Corán se conservó perfectamente. Los hombres lo reunieron y copiaron después de morir el Profeta (ﷺ), y tus propios hadices hablan de versículos que ya no están en el Corán. Los Vedas no salen peor parados.
La respuesta
Zayd ibn Thabit solía escribir la revelación para el Profeta (ﷺ). Reunió el Corán para Abu Bakr a partir de fragmentos escritos y de la memoria de los hombres. Menos de veinte años después de la muerte del Profeta (ﷺ), Uthman, el tercer califa, hizo enviar copias de ese mismo volumen a cada provincia. Ali dijo que actuó solo después de consultar a los Compañeros. Desde entonces, los musulmanes de todas partes recitan las mismas 114 suras. Las páginas sobre las copias de Uthman y sobre cómo se conservó el Corán presentan los hechos. Los versículos que Dios (﷾) retiró en vida del Profeta (ﷺ), como el propio Corán dice que Él hace, no son ramas que una tradición perdió a lo largo de siglos. La página sobre la abrogación los explica. Lo que Dios (﷾) quiso que permaneciera en el Corán se conserva completo. En cambio, Patanjali contó 131 ramas del Veda incluso sin las mil “sendas” del Sama Veda. Muchas tenían textos propios, y básicamente solo se conserva una colección del Rig Veda. Lo que se conserva del Veda se guardó con un cuidado notable. El cuidado de lo que sobrevivió no devuelve lo que se perdió.
Conclusión — El Corán es un solo texto para todo musulmán. La parte del Veda que se conserva está guardada con cuidado, pero la mayoría de sus ramas se han perdido.
Vishnu Purana 4.24 — libro 4, capítulo 24
“Cuando las prácticas enseñadas por los Vedas y los códigos de la ley casi hayan cesado, y el final de la era de Kali esté próximo, una porción de aquel ser divino que existe por su propia naturaleza espiritual en calidad de Brahma, y que es el principio y el fin, y que comprende todas las cosas, descenderá sobre la tierra: nacerá en la familia de Vishńuyaśas, un eminente brahmán de la aldea de Sambhala, como Kalki, dotado de las ocho facultades sobrehumanas.”
Por qué se cita
Nuestras escrituras ya prometen al que restaurará la rectitud. Cerca del final de la era de Kali, Vishnu descenderá como Kalki. Un hindú puede esperar a Kalki y no necesita ningún profeta de Arabia.
La respuesta
El Vishnu Purana describe a Kalki como una porción del ser divino. Ha de nacer en una familia de brahmanes de Sambhala, cerca del final de la era de Kali. Es un descenso de Dios (﷾), y todavía está por venir. Este sitio no afirma que Kalki sea Muhammad (ﷺ), y los textos no lo permiten. La afirmación del islam es de otra clase. No habla de ningún descenso de Dios (﷾): nada es semejante a Él, y Él no ha sido engendrado. Habla de un hombre, “el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas”, que se llamó a sí mismo siervo de Dios (﷾). Ya ha venido, y su afirmación puede comprobarse ahora: por su vida, por el desafío del Corán y por las profecías que se cumplieron. Esperar un descenso futuro no responde a la pregunta de si el Mensajero (ﷺ) que ha venido dijo la verdad.
Conclusión — Kalki es un descenso futuro de Dios (﷾); el Corán presenta a un mensajero humano que ya ha venido, y cuya afirmación puede comprobarse ahora.
Bhagavad Gita 16:23-24 — capítulo 16, versículos 23-24
“Quien, abandonando las ordenanzas de la escritura, actúa bajo el impulso del deseo, no alcanza la perfección, ni la felicidad, ni la meta más alta. Por tanto, al distinguir entre lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse, tu autoridad (ha de ser) la escritura. Y, sabiendo lo que declaran las ordenanzas de la escritura, debes realizar la acción en este mundo.”
Por qué se cita
Los setecientos versos de la Gita son la esencia, y me bastan. No necesito el resto: las normas sobre castas, ayuno, matrimonio y comida.
La respuesta
La propia Gita no dice eso. Al cierre de su capítulo dieciséis, Krishna habla de quien deja a un lado “las ordenanzas de la escritura”. Quien “actúa bajo el impulso del deseo”, dice, no alcanza “la meta más alta”. Luego añade: “al distinguir entre lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse, tu autoridad (ha de ser) la escritura”. El mismo libro da a cada una de las cuatro clases sus deberes, “distinguidos según las cualidades nacidas de la naturaleza”. Cerca de su final, la Gita sí dice: abandona todos los deberes y ven a Krishna como “(tu) único refugio”. Sus maestros leen esa llamada de maneras distintas. Pero el mismo capítulo dice: “No es correcta la renuncia a la acción prescrita”. Y añade que “no se debe abandonar el deber natural”. Se lea como se lea la llamada final, la Gita ya ha hecho de la escritura la autoridad. Así que envía a su propio lector de vuelta a las normas, no solo a sus versos. El islam da su guía para la vida diaria en un único libro preservado y en el ejemplo de un único Mensajero. El Corán dice: “Tenéis, en verdad, en el Mensajero de Allah un hermoso modelo (de conducta)”.
Conclusión — La Gita no se sostiene sola: hace de la escritura la autoridad sobre lo que hay que hacer. El islam da esa guía en un solo libro y un solo ejemplo.
Shankara, comentario a los Brahma Sutras 1.1.2, sobre la intuición — Sacred Books of the East 34, pp. 17-18
“Los textos de la Escritura, etc., no son, en la indagación sobre Brahman, el único medio de conocimiento, como lo son en la indagación sobre el deber activo (es decir, en la Pûrva Mîmâmsâ), sino que ha de recurrirse, según la ocasión, por una parte a los textos de la Escritura y, por otra, a la intuición, etc.: en primer lugar, porque la intuición es el resultado final de la indagación sobre Brahman; en segundo lugar, porque el objeto de la indagación es una sustancia existente (consumada).”
Por qué se cita
Mi fe no descansa en libros, sino en la realización: mi propia experiencia de Krishna. Incluso Shankara dice que la intuición es “el resultado final de la indagación sobre Brahman”.
La respuesta
Shankara sí dice que la escritura no es el único medio de conocer a Brahman. Da un lugar a la intuición, pero como la meta a la que conducen los textos. En el mismo pasaje dice cómo se alcanza esa meta: “la comprensión de Brahman se logra mediante la determinación, consecuencia de la discusión, del sentido de los textos del Vedânta”. Para él, la experiencia corona los textos; no los anula. La Gita dice lo mismo de la acción: “tu autoridad (ha de ser) la escritura”. La experiencia puede engañar, y los devotos de dioses rivales se sienten todos seguros. El Corán pide conocimiento, no sentimiento: “no sigas aquello de lo que no tienes conocimiento”. Ofrece una prueba que cualquiera puede comprobar en público, el propio libro: “Si hubiera procedido de otro que Allah, sin duda habrían encontrado en él muchas contradicciones”. Los musulmanes no piden a nadie que crea por un sentimiento, ni el suyo ni el de nadie. Invitan a cada lector a poner a prueba el libro que trajo el Profeta (ﷺ).
Conclusión — La experiencia es real, pero no puede ponerse a prueba a sí misma. Shankara y la Gita remiten a la escritura, y el Corán pide que se le ponga a prueba por su propio texto.
Perspectivas
Muchos caminos, una sola verdad: seguir siendo hindú
Al Uno se le llama con muchos nombres, y todo camino sincero conduce a Él. Muchos hindúes ya honran al Profeta Muhammad (ﷺ) como un gran maestro, como hizo Gandhi. Un hindú que ama a Dios no tiene nada que ganar cambiando de religión, y mucho que perder en familia y en cultura.
Swami Vivekananda, M. K. Gandhi y buena parte de la enseñanza hindú moderna
El Rig Veda dice que los sabios dan muchos nombres a lo que es Uno.
Refutación
El islam coincide en que Dios (﷾) tiene muchos nombres. El propio versículo nombra entre ellos a Indra, Agni y Yama, y el islam no los cuenta como nombres de Dios (﷾). Pide que se adore solo al Uno que lleva Sus nombres.
Krishna dice que de todas las maneras los hombres siguen su senda.
Refutación
El versículo empieza: “Sirvo a los hombres de la manera en que ellos se acercan a mí”. Cada uno recibe lo que corresponde a su camino. Más adelante Krishna dice que los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y que los adoradores de otros dioses “caen”.
Vivekananda dijo al Parlamento de las Religiones en 1893 que los diferentes caminos que toman los hombres conducen todos al Señor.
Refutación
El himno es un poema devocional, no el Veda. Además, las religiones dan respuestas opuestas a las preguntas más grandes: Dios (﷾) nacido como hombre o nunca nacido, renacimiento sin fin o una sola vida y luego el juicio. Las respuestas opuestas no pueden ser todas verdaderas.
Gandhi honraba a Muhammad (ﷺ) y alababa la creencia del islam en un solo Dios, y siguió siendo hindú.
Refutación
Los musulmanes agradecen el respeto que Gandhi mostró al Profeta (ﷺ) y su elogio de un solo Dios (﷾). Pero el Profeta (ﷺ) afirmó ser el Mensajero de Dios (﷾) y el último de los profetas. Honrarlo significa sopesar esa afirmación, no dejarla de lado.
Krishna dice que el propio deber, aunque se cumpla de forma imperfecta, es mejor que el deber de otro bien cumplido.
Refutación
Krishna dice esto a Arjuna, un guerrero que quiere abandonar la batalla. En el capítulo 18, casi las mismas palabras cierran el pasaje sobre los deberes de las cuatro castas. El versículo habla del deber de la propia casta, no de a qué Dios (﷾) adorar.
La perspectiva islámica
El islam enseña al Dios (﷾) único al que apuntan los Upanishads y el Gita, de forma pura y sin contradicción. Abre su escritura a toda persona, sea cual sea su nacimiento. Da una sola vida, un solo juicio justo y borrón y cuenta nueva. Honra a los amonestadores de cada pueblo y conserva entera su revelación. Su Profeta (ﷺ) fue enviado a todas las personas como el último de los profetas.
El Kena Upanishad dice que lo que la gente adora aquí no es Brahman. El Corán dice que nada es semejante a Dios (﷾) y que ninguna visión puede abarcarle.
El Gita llama irregular la adoración de otros dioses y perecedero su fruto, y pone en el lugar más alto la devoción a uno solo.
Los libros de leyes hindúes y los maestros del Vedanta excluyeron al sudra del Veda. El Corán manda a los musulmanes dejar que incluso un pagano hostil lo oiga.
Manu dice que los ciegos nacen así por crímenes anteriores. El Corán reprocha al Profeta (ﷺ) haber fruncido el ceño ante un ciego.
Dios (﷾) perdona todos los pecados a quienes se vuelven a Él, y el islam borra lo que vino antes de él.
A cada pueblo se le envió un amonestador, y a los musulmanes se les prohíbe insultar a los dioses de los demás.
De las muchas ramas antiguas del Veda solo se conservan unas pocas, mientras que el Corán es un solo libro para todo musulmán.
Muhammad (ﷺ) fue enviado a todas las personas como el Mensajero de Allah (﷾) y el Sello de los Profetas.