Respuesta breve
Creer que Dios (﷾) es uno no basta por sí solo. El Corán pide que solo a Él se Le adore. Dice que también la gente de La Meca creía que Allah (﷾) los había creado a ellos, y los cielos y la tierra. Y, sin embargo, adoraban a otros seres, diciendo que estos los acercarían más a Dios (﷾) e intercederían por ellos. Todo mensajero, dice el Corán, trajo un solo mensaje: no hay dios sino Allah (﷾), así que adoradlo. El Gita, una escritura hindú, apunta en la misma dirección. Krishna pone en el lugar más alto al hombre cuya adoración está dirigida a un solo Ser. Llama bueno incluso a un hombre de muy mala conducta si lo adora a él, “sin adorar a ningún otro”. Y, sin embargo, gran parte de la adoración hindú, en casa y en los templos, se dirige a muchos dioses y a sus imágenes. Las réplicas que dan los hindúes se responden más abajo. El islam da la oración, la postración y las ofrendas solo a Dios (﷾).
Explicación completa
La respuesta hindú: ya creemos en un solo Dios (﷾)
Muchos hindúes responden que ya creen en un solo Dios (﷾): Ishvara, Bhagwan, el Paramatma, que son nombres del Dios (﷾) supremo. El Svetasvatara Upanishad, una escritura hindú, Lo llama el dios más alto de los dioses, el amo de los amos, y el señor del mundo. Hacia 1030, el sabio musulmán al-Biruni contó que los hindúes sostienen que Dios (﷾) es uno, eterno y todopoderoso, más allá de toda semejanza. En Chicago, en 1893, Swami Vivekananda, un monje hindú, dijo al Parlamento de las Religiones que en la India no se cree en muchos dioses. En todo templo, dijo, los adoradores dan a las imágenes todas las cualidades de Dios (﷾). Según esta visión, los dioses son los poderes y los servidores del Uno. Ramanuja fue un maestro hindú de los siglos XI y XII. Su escuela, llamada Vishishtadvaita, sostiene que las almas y la materia son el cuerpo del Señor. Enseña que Indra y los demás dioses también son parte del cuerpo del Señor. Así que lo que se les ofrece a ellos, en realidad se Le ofrece a Él. Así que, preguntan muchos hindúes, ¿qué añadiría hacerse musulmán?
“Conozcamos a ese altísimo gran señor de señores, la deidad más alta de las deidades, el amo de los amos, el más alto por encima de todo, como dios, el señor del mundo, el adorable.”
“La creencia de las personas instruidas y la de las no instruidas difieren en toda nación; pues las primeras se esfuerzan por concebir ideas abstractas y por definir principios generales, mientras que las segundas no van más allá de la aprehensión de los sentidos y se contentan con reglas derivadas, sin preocuparse de los detalles, especialmente en cuestiones de religión y de ley, respecto de las cuales las opiniones y los intereses están divididos. Los hindúes creen, con respecto a Dios, que él es uno, eterno, sin principio ni fin, que actúa por libre voluntad, todopoderoso, sapientísimo, viviente, que da la vida, que gobierna, que preserva; uno que en su soberanía es único, más allá de toda semejanza y desemejanza, y que no se parece a nada ni nada se le parece. Para ilustrar esto presentaremos algunos extractos de su literatura, no sea que el lector piense que nuestro relato no es más que de oídas.”
“¿Descendemos ahora de las aspiraciones de la filosofía a la religión de los ignorantes? Desde el principio puedo decirles que en la India no hay politeísmo. En todo templo, si uno se detiene a escuchar, encontrará que los adoradores aplican a estas imágenes todos los atributos de Dios, incluida la omnipresencia. No es politeísmo, ni el nombre de henoteísmo respondería a nuestra pregunta.”
“También aquellos que son adoradores de Indra y de otras divinidades menores —siendo seguidores de las líneas del Tri-Veda— y que realizan sacrificios dirigidos a Indra, etc., en realidad me los están dirigiendo a Mí. Porque, por las razones ya expuestas, todos (Indra, etc.) forman Mi cuerpo, del cual Yo soy el Alma. Y todo término, Indra, etc., encuentra su significado último al referirse a Mí. Sin embargo, realizan sacrificios ignorando esta forma, o ley.”
Creer en el Creador nunca fue todo
El Corán encontró esta creencia entre la gente de La Meca, a quienes el Profeta (ﷺ) predicó primero. Si se les preguntaba quién había creado los cielos y la tierra, o quién había creado a las propias personas, respondían: Allah (﷾). Y, sin embargo, adoraban a otros seres junto a Él. Decían que los servían solo para que los acercaran más a Allah (﷾), y los llamaban sus intercesores (los que ruegan a Él por otros). El Corán no acepta ninguna de las dos razones. Dice que la devoción sincera se debe solo a Allah (﷾), y les pregunta si van a informar a Allah (﷾) de algo que Él no sabe. Resume la cuestión en una sola línea: la mayoría de ellos no cree en Allah (﷾) sin darle también copartícipes. Sobre Dios (﷾) como Creador, los mequíes y el Corán estaban de acuerdo. Se separaron en la adoración. Algunos hindúes replican que el islam solo conservó el dios supremo de los árabes y descartó los demás. Pero Allah (﷾) es sencillamente la palabra árabe para Dios (﷾), que también usan los cristianos árabes. Lo que asombró a los mequíes no fue un nombre nuevo. Fue la llamada a adorarlo solo a Él: “¿Ha hecho de los dioses (todos) un solo Allah? ¡En verdad esto es algo asombroso!”.
“Si en verdad les preguntas quién ha creado los cielos y la tierra y ha sometido el sol y la luna (a su Ley), ciertamente responderán: “Allah”. ¿Cómo, pues, se dejan desviar (de la verdad)?”
“Si les preguntas quién los creó, ciertamente dirán: Allah. ¿Cómo, pues, se dejan desviar (de la Verdad)?”
“¿No es a Allah a quien se debe la devoción sincera? Pero quienes toman protectores aparte de Allah (dicen): “Solo los servimos para que nos acerquen más a Allah”. En verdad Allah juzgará entre ellos en aquello en que difieren. Pero Allah no guía a los que son falsos e ingratos.”
“Sirven, aparte de Allah, a cosas que no los dañan ni los benefician, y dicen: “Estos son nuestros intercesores ante Allah”. Di: “¿Acaso informáis a Allah de algo que Él no sabe, en los cielos o en la tierra?- ¡Gloria a Él! ¡Y muy por encima está Él de los copartícipes que (Le) atribuyen!”.”
“¡Y la mayoría de ellos no cree en Allah sin asociar (a otros como copartícipes) con Él!”
La Biblia árabe Smith-Van Dyck, terminada en 1865 y todavía la Biblia estándar de los protestantes de habla árabe, abre Génesis 1:1 con “En el principio creó Allah los cielos y la tierra”. Su palabra para Dios en todo el texto es Allah.
““¿Ha hecho de los dioses (todos) un solo Allah? ¡En verdad esto es algo asombroso!”.”
Un solo mensaje de cada mensajero: adorarlo solo a Él
El Corán dice que a todo mensajero que Dios (﷾) envió se le dio un solo mensaje: no hay dios sino Allah (﷾), así que adoradlo y servidlo. Dice que a cada pueblo se le envió un mensajero, con el mandato de servir a Allah (﷾). Aquí la adoración es más que la creencia. Es la oración y el sacrificio, que el Corán manda al Profeta (ﷺ) declarar que son solo para Allah (﷾), que no tiene copartícipe. Es también invocar a Dios (﷾) en busca de ayuda. Los lugares de culto son Suyos, así que no se ha de invocar a nadie junto con Él. En cada oración, los musulmanes repiten las palabras del primer capítulo del Corán: “A Ti adoramos, y Tu ayuda buscamos”.
“No enviamos antes de ti ningún mensajero sin que le enviáramos esta inspiración: que no hay más dios que Yo; por tanto, adoradme y servidme.”
“Porque ciertamente enviamos a cada Pueblo un mensajero, (con el Mandato): “Servid a Allah y evitad el Mal”: de ese Pueblo hubo algunos a quienes Allah guio, y otros sobre quienes el extravío quedó inevitablemente (establecido). Recorred, pues, la tierra, y ved cuál fue el fin de quienes negaron (la Verdad).”
“Di: “En verdad, mi oración y mi servicio de sacrificio, mi vida y mi muerte, son (todos) para Allah, el Sustentador de los Mundos: No tiene asociado: esto se me ha ordenado, y soy el primero de los que se inclinan ante Su voluntad.”
““Y los lugares de culto son para Allah (solo): así que no invoquéis a nadie junto con Allah;”
“A Ti adoramos, y Tu ayuda buscamos.”
La adoración más alta del Gita se da a uno solo
El Gita, la escritura hindú más conocida, traza la misma línea con sus propias palabras. En él, Krishna nombra cuatro clases de hombres buenos que lo adoran. Pone en el lugar más alto al hombre de conocimiento cuya adoración está dirigida a un solo Ser (eka-bhakti). Dice que incluso un hombre de muy mala conducta que lo adora, “sin adorar a ningún otro” (ananya-bhak), debe ser considerado bueno. Ese hombre ha tomado una buena resolución. K. T. Telang, el juez hindú que tradujo el Gita, explica esa resolución: que solo el Ser supremo debe ser reverenciado. El Gita también trata la adoración como algo que se da, no solo como algo que se cree. Krishna se llama a sí mismo el señor de todos los sacrificios, y dice que los que hacen votos a los dioses van a los dioses. Los devotos de otros dioses que adoran con fe, dice, lo adoran a él “irregularmente” (avidhi-purvakam), no lo conocen verdaderamente, y caen.
“De estos, el que posee conocimiento, el que siempre es devoto y cuya adoración está (dirigida) a un solo (Ser), es considerado el más elevado. Porque al hombre de conocimiento le soy querido por encima de todas las cosas, y él me es querido.”
“Aunque un hombre de muy mala conducta me adore, sin adorar a ningún otro, ciertamente debe ser considerado bueno, porque ha tomado una buena resolución.”
“A saber, que solo el Ser supremo debe ser reverenciado.”
“Incluso aquellos, ¡oh hijo de Kuntî!, que, siendo devotos de otras divinidades, adoran con fe, me adoran solo a mí, (pero) irregularmente. Porque yo soy el que goza de todos los sacrificios, así como su señor. Pero no me conocen verdaderamente; por eso caen. Los que hacen votos a los dioses van a los dioses; los que hacen votos a los manes van a los manes; los que adoran a los Bhûtas van a los Bhûtas; y asimismo los que me adoran a mí van a mí.”
Los servidores de Dios (﷾) son honrados, no adorados
Muchos hindúes dicen que no adoran a los dioses como Dios, sino que los honran como servidores Suyos. También el islam cree en servidores honrados de Dios (﷾): los ángeles. El Corán los llama siervos elevados a la honra, que actúan por Su mandato e interceden solo por aquellos a quienes Él aprueba. El islam no les da ninguna oración, postración (inclinarse con la frente hasta el suelo) ni ofrenda. Ningún profeta, dice el Corán, diría a la gente que tomara a los ángeles y a los profetas por señores, y los ángeles renegarán de quienes los adoraron. De todos aquellos a quienes la gente invoca aparte de Allah (﷾), dice que son siervos como quienes los invocan. Que un ser sea siervo de Dios (﷾) es precisamente la razón para no rezarle. Ramanuja enseña que los dioses forman el cuerpo del Señor. Considera los ritos ofrecidos a ellos como adoración del Señor, que es “el Objeto real de esa adoración”. Si el Señor es el Objeto real, se Le puede adorar directamente. Dios (﷾) no necesita ningún intermediario para oír una oración, como un rey necesita ministros: Él está cerca, y escucha la oración de todo suplicante.
“Y dicen: “(Allah) el Más Clemente ha engendrado descendencia”. ¡Gloria a Él! Ellos no son (sino) siervos elevados a la honra. No hablan antes de que Él hable, y actúan (en todo) por Su Mandato. Él sabe lo que está delante de ellos y lo que está detrás de ellos, y no ofrecen intercesión sino por aquellos que son aceptables, y permanecen en temor y reverencia ante Su (Gloria).”
“No es (posible) que un hombre a quien se le ha dado el Libro, y la Sabiduría, y el oficio profético, diga a la gente: “Sed mis adoradores en lugar de los de Allah”; al contrario, (diría): “Sed adoradores de Aquel que es verdaderamente el Sustentador de todos: porque habéis enseñado el Libro y lo habéis estudiado con empeño”. Ni os ordenaría tomar a los ángeles y a los profetas por señores y patronos. ¡Qué! ¿Os mandaría a la incredulidad después de haber sometido vosotros vuestra voluntad (a Allah en el islam)?”
“Un Día Él los reunirá a todos y dirá a los ángeles: “¿Erais vosotros a quienes estos hombres solían adorar?”. Ellos dirán: “¡Gloria a Ti! Nuestro (vínculo) es contigo —como Protector—, no con ellos. No, sino que adoraban a los yinn: la mayoría de ellos creía en ellos”.”
“En verdad, aquellos a quienes invocáis aparte de Allah son siervos como vosotros: invocadlos, pues, y que escuchen vuestra oración, ¡si (de verdad) sois veraces!”
“También aquellos que son adoradores de Indra y de otras divinidades menores —siendo seguidores de las líneas del Tri-Veda— y que realizan sacrificios dirigidos a Indra, etc., en realidad me los están dirigiendo a Mí. Porque, por las razones ya expuestas, todos (Indra, etc.) forman Mi cuerpo, del cual Yo soy el Alma. Y todo término, Indra, etc., encuentra su significado último al referirse a Mí. Sin embargo, realizan sacrificios ignorando esta forma, o ley.”
“Por eso, los devotos del Traividya (o del Karma-Kāṇḍa de los Vedas) no comprenden que los rituales no son sino actos de adoración al mismo Paramapurusha, que tiene a Indra, etc., como Su cuerpo, y que el mismo Paramapurusha es el Objeto real de esa adoración. Por eso tienen derecho a una recompensa limitada, y poseen el carácter de caer (del lugar o estado alcanzado).”
“Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, en verdad estoy cerca (de ellos): escucho la oración de todo suplicante cuando Me invoca: que ellos también, con voluntad, escuchen Mi llamada y crean en Mí: para que anden por el camino recto.”
Dios (﷾) en todo: lo que dicen el Gita y el Kena
Una réplica frecuente es que Dios (﷾) está en todo, así que, sea cual sea la forma que alguien adore, adora a Dios (﷾) en ella. El Gita sí dice que el hombre de conocimiento sostiene “que Vâsudeva es todo” (vasudevah sarvam iti). Vâsudeva es un nombre de Krishna. Pero es el mismo hombre de conocimiento cuya adoración, dos versículos antes, está dirigida a un solo Ser. El versículo siguiente dice que quienes se acercan a otras divinidades son aquellos a quienes sus deseos han privado del conocimiento. En el Gita, pues, ver a Dios (﷾) en todo va unido a adorar a uno solo. El Kena Upanishad, en la traducción de Swami Paramananda, un monje hindú, traza la misma línea. Habla del Uno por el cual el ojo ve y la mente piensa. Cinco veces dice: sabe que solo eso es el Brahman, “no esto que la gente adora aquí”. Shankara fue un maestro del Advaita, la escuela que dice que solo Brahman es real. Vivió hacia el siglo VIII. Lee el estribillo a su manera. Para él, Brahman no es lo que la gente adora, “como Iswara” (el Señor), sino el propio Yo del adorador. Otros maestros hindúes rechazan esa lectura, y el propio Kena dice de Brahman: “Se le ha de adorar con el nombre de Tadvanam”. Lo que la gente adora aquí no es el Uno, y al Uno se Le ha de adorar.
“Al final de muchas vidas, el hombre que posee conocimiento se acerca a mí, (creyendo) que Vâsudeva es todo. Un hombre de alma tan elevada es muy difícil de encontrar.”
“De estos, el que posee conocimiento, el que siempre es devoto y cuya adoración está (dirigida) a un solo (Ser), es considerado el más elevado. Porque al hombre de conocimiento le soy querido por encima de todas las cosas, y él me es querido.”
“Aquellos a quienes diversos deseos han privado del conocimiento se acercan a otras divinidades, observando diversas reglas y gobernados por sus propias naturalezas. Cualquiera que sea la forma (de deidad) que un adorador desee adorar con fe, yo hago firme su fe en esa forma. Dotado de esa fe, procura propiciar a (la deidad en) esa (forma), y obtiene de ella las cosas beneficiosas que desea, (aunque son) en realidad dadas por mí. Pero el fruto así (obtenido) por ellos, que tienen poco juicio, es perecedero. Los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y mis adoradores también van a mí.”
“Aquello que el habla no ilumina, sino que ilumina el habla: sabe que solo eso es el Brahman (el Ser Supremo), no esto que la gente adora aquí. Aquello que no puede ser pensado por la mente, pero por lo cual, dicen, la mente es capaz de pensar: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que no es visto por el ojo, pero por lo cual el ojo es capaz de ver: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que no puede ser oído por el oído, pero por lo cual el oído es capaz de oír: sabe que solo eso es Brahman, no esto que la gente adora aquí. Aquello que nadie respira con el aliento, pero por lo cual el aliento es inspirado: sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí.”
“Sin tener en cuenta estos, sabe que el Atman mismo es el Brahman incondicionado. Este es el sentido. Brahman no es lo que la gente adora aquí, como Iswara, que no es el Atman, y que está condicionado y al que se alude como “esto”.”
“Porque la Escritura, la Smriti, el Itihâsa y el Purâna enseñan por igual que hay una sola causa suprema, a saber, Brahman: un ser que es el Señor de todos los Señores, omnisciente, todopoderoso, que realiza al instante todos sus propósitos, libre de toda mancha, no limitado ni por el lugar ni por el tiempo, que goza de una dicha suprema e insuperable. Tampoco puede sostenerse que por encima del Señor haya un “Ser puro” del que el Señor sea solo una parte.”
“Ese Brahman se llama Tadvanam (objeto de adoración). Se le ha de adorar con el nombre de Tadvanam. Quien conoce así a Brahman es amado por todos los seres.”
Cerca por Su conocimiento, y sin semejanza con nada
El islam coincide en que Dios (﷾) está cerca, pero no por estar dentro de las cosas. Está “firmemente establecido en el Trono”, y está con cada persona por Su conocimiento: “Allah ve bien todo lo que hacéis”. Sabe lo que susurra el alma de una persona, y está más cerca de ella que la vena de su cuello. Pero eso no significa que algo sea Dios, ni que algo pueda ser adorado como Él. Nada en absoluto se Le parece. Todo ser de los cielos y de la tierra viene a Él como siervo. El sol y la luna están entre Sus signos, y el Corán dice: no os postréis ante ellos, sino ante Allah (﷾), que los creó. Si todo fuera Dios, de modo que adorar cualquier cosa fuera adorarlo a Él, ninguna adoración podría equivocarse jamás. Su cercanía es una razón para adorarlo directamente, no una razón para adorar lo que Él hizo.
“Él es Quien creó los cielos y la tierra en seis Días, y además está firmemente establecido en el Trono (de Autoridad). Él sabe lo que penetra en la tierra y lo que sale de ella, lo que desciende del cielo y lo que asciende a él. Y Él está con vosotros dondequiera que estéis. Y Allah ve bien todo lo que hacéis.”
“Fuimos Nosotros Quienes creamos al hombre, y sabemos qué oscuras sugerencias le hace su alma: porque estamos más cerca de él que (su) vena yugular.”
“(Él es) el Creador de los cielos y de la tierra: os ha hecho parejas de entre vosotros mismos, y parejas entre el ganado: por este medio os multiplica: no hay absolutamente nada semejante a Él, y Él es el que oye y ve (todas las cosas).”
“No hay ninguno de los seres de los cielos y de la tierra que no haya de venir al (Allah) Más Clemente como siervo.”
“Entre Sus signos están la Noche y el Día, y el Sol y la Luna. No os postréis ante el sol ni ante la luna, sino postraos ante Allah, que los creó, si es a Él a quien queréis servir.”
Sincero significa puro
Muchos hindúes dicen que lo que cuenta es la sinceridad, sea cual sea la forma que tome. También el islam pide sinceridad. El Corán le dice al Profeta (ﷺ) que sirva a Allah (﷾), ofreciéndole devoción sincera. Dice que a la gente no se le ordenó más que adorar a Allah (﷾) con devoción sincera (mukhlisina lahu al-din). Pero las palabras árabes que hay detrás de “sincera” (mukhlis, khalis) proceden de una raíz que significa puro y sin mezcla. El Corán describe a gente en una nave que invoca solo a Allah (﷾) y que, una vez a salvo en tierra, da a otros una parte de su adoración. Las mismas palabras árabes (mukhlisina lahu al-din) se usan para ellos, y Yusuf Ali las traduce “sinceramente (y exclusivamente)”. Y donde él pone “¿No es a Allah a quien se debe la devoción sincera?”, el árabe dice: a Allah (﷾) pertenece la religión pura (al-din al-khalis). En el sentido del Corán, la devoción compartida con otros aún no es sincera. También el Gita dice que la fe sola no basta: los devotos de otros dioses que adoran con fe, dice, adoran irregularmente y caen.
“En verdad, somos Nosotros Quienes te hemos revelado el Libro con la Verdad: sirve, pues, a Allah, ofreciéndole devoción sincera.”
“Y no se les ha ordenado más que esto: adorar a Allah, ofreciéndole devoción sincera, siendo rectos (en la fe); establecer la oración regular; y practicar la caridad regular; y esa es la Religión Recta y Firme.”
“Ahora bien, si embarcan en una nave, invocan a Allah, consagrando su devoción sinceramente (y exclusivamente) a Él; pero cuando Él los ha llevado a salvo a (tierra firme), ¡he aquí que dan una parte (de su adoración a otros)!-”
“¿No es a Allah a quien se debe la devoción sincera? Pero quienes toman protectores aparte de Allah (dicen): “Solo los servimos para que nos acerquen más a Allah”. En verdad Allah juzgará entre ellos en aquello en que difieren. Pero Allah no guía a los que son falsos e ingratos.”
“Incluso aquellos, ¡oh hijo de Kuntî!, que, siendo devotos de otras divinidades, adoran con fe, me adoran solo a mí, (pero) irregularmente. Porque yo soy el que goza de todos los sacrificios, así como su señor. Pero no me conocen verdaderamente; por eso caen. Los que hacen votos a los dioses van a los dioses; los que hacen votos a los manes van a los manes; los que adoran a los Bhûtas van a los Bhûtas; y asimismo los que me adoran a mí van a mí.”
La intercesión pertenece a Dios (﷾)
Algunos hindúes responden que también los musulmanes tienen un intercesor, pues esperan la intercesión del Profeta (ﷺ). El Corán sí habla de intercesión, y dice que la intercesión pertenece solo a Allah (﷾). Nadie intercede ante Él sino con Su permiso, y solo por aquellos a quienes Él lo permite y cuya palabra Él acepta. Ni siquiera la intercesión de los ángeles sirve de nada hasta que Él da permiso. El Profeta (ﷺ) describió su propia intercesión el Día de la Resurrección. Pedirá permiso a su Señor y caerá postrado ante Él. Solo cuando se le diga que levante la cabeza e interceda lo hará, dentro de un límite que Allah (﷾) fija. El intercesor es él mismo un adorador de Dios (﷾), y no recibe adoración. El Profeta (ﷺ) dijo que su intercesión alcanzará, si Allah (﷾) quiere, a todo aquel de su comunidad que muera sin asociar nada a Allah (﷾). Cuando le preguntaron quién sería el más afortunado con ella, nombró a quien dice “no hay dios sino Allah” sinceramente, desde el corazón.
“Di: “A Allah pertenece exclusivamente (el derecho de conceder) la intercesión: a Él pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: al Final, es a Él a quien seréis devueltos”.”
“¡Allah! No hay dios sino Él, el Viviente, el Subsistente por Sí mismo, el Eterno. No Le sobreviene somnolencia ni sueño. Suyas son todas las cosas en los cielos y en la tierra. ¿Quién puede interceder en Su presencia sino con Su permiso? Él conoce lo que (aparece ante Sus criaturas como) delante o detrás o a sus espaldas. Y no abarcan nada de Su conocimiento sino lo que Él quiere. Su Trono se extiende sobre los cielos y la tierra, y no Le fatiga custodiarlos y preservarlos, porque Él es el Altísimo, el Supremo (en gloria).”
“Ese Día no servirá de nada ninguna intercesión, salvo para aquellos a quienes (Allah) el Más Clemente haya dado permiso y cuya palabra Le sea aceptable.”
“Por muchos que sean los ángeles en los cielos, su intercesión no servirá de nada sino después de que Allah haya dado permiso para quien Él quiera y Le sea aceptable.”
Anas relata que el Profeta (ﷺ) dijo: el Día de la Resurrección los creyentes se reunirán. Buscarán a alguien que interceda por ellos ante su Señor. Irán uno tras otro a Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús, y cada uno dirá que no es apto para ello. Entonces vendrán a él. Él pedirá permiso a su Señor y se le concederá. Cuando vea a su Señor caerá postrado, y permanecerá así tanto tiempo como Allah quiera. Luego se le dirá que levante la cabeza: que pida, y se le dará; que hable, y será escuchado. Se le dirá que interceda, y su intercesión será aceptada. Alabará a su Señor con palabras que su Señor le enseñará, y luego intercederá. Allah le fijará un límite, y él hará entrar en el Paraíso a los que estén dentro de él. Volverá, y lo mismo sucederá otra vez.
Abu Hurayra relata que el Profeta (ﷺ) dijo que todo profeta tiene una súplica que es respondida, y que todo profeta se apresuró a hacer la suya. Él ha reservado la suya como intercesión por su comunidad el Día de la Resurrección. Alcanzará, si Allah quiere, a todo aquel de su comunidad que muera sin asociar nada a Allah.
Abu Hurayra relata que al Profeta (ﷺ) le preguntaron quién sería, de entre la gente, el más afortunado con su intercesión el Día de la Resurrección. Le dijo a Abu Hurayra que, viendo su afán por el hadiz, había esperado que nadie le preguntara por ello antes que él. Luego dijo que sería aquel que dijera “no hay dios sino Allah” sinceramente (khalisan), desde su corazón.
Buscar la cercanía por medio de los justos (tawassul)
Algunos hindúes señalan a los musulmanes que buscan acercarse a Dios (﷾) por medio del Profeta (ﷺ) o de los santos, lo que los musulmanes llaman tawassul. Los textos del islam trazan una línea clara. Un musulmán puede pedir a una persona viva que ruegue a Dios (﷾) por él. Umar fue un compañero del Profeta (ﷺ) y el segundo líder de los musulmanes. Cuando llegó la sequía tras la muerte del Profeta (ﷺ), Umar pidió a al-Abbas, el tío del Profeta (ﷺ) que seguía vivo, que rogara por la lluvia. Se dirigió a un hombre vivo, y no invocó al Profeta (ﷺ) en su tumba. Lo que está prohibido es rezar a alguien aparte de Dios (﷾): “no invoquéis a nadie junto con Allah”. El Profeta (ﷺ) le dijo a su propia hija Fátima que no podía ayudarla en absoluto frente a Allah (﷾). Así que los musulmanes piden a Dios (﷾) la intercesión del Profeta (ﷺ), y no le rezan a él. Allí donde algunos musulmanes invocan a un santo en busca de ayuda, van en contra de su propia escritura.
Anas relata que, tras la muerte del Profeta (ﷺ), cada vez que había sequía, Umar ibn al-Jattab pedía al tío del Profeta que seguía vivo, al-Abbas, que rogara a Allah por la lluvia. Umar decía: solíamos pedir a nuestro Profeta que Te rogara por la lluvia, y ahora pedimos a su tío.
““Y los lugares de culto son para Allah (solo): así que no invoquéis a nadie junto con Allah;”
Abu Hurayra relata que cuando descendió la aleya “advierte a tus parientes más cercanos” (Corán 26:214), el Profeta (ﷺ) llamó a Quraysh, a su tío al-Abbas, a su tía Safiyya y a su hija Fátima, diciendo a cada uno que no podía ayudarle en absoluto frente a Allah; Fátima podía pedirle lo que quisiera, pero él no podía ayudarla en absoluto frente a Allah.
“Di: “A Allah pertenece exclusivamente (el derecho de conceder) la intercesión: a Él pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: al Final, es a Él a quien seréis devueltos”.”
Las tumbas: por los muertos se reza, no a los muertos
Los musulmanes sí visitan las tumbas, y el Profeta (ﷺ) enseñó lo que hay que decir allí. Es un saludo de paz a los creyentes allí enterrados, y una oración que pide a Allah (﷾) bienestar para los vivos y para los muertos. Por los muertos se reza; no se les reza a ellos. Cinco días antes de morir, el Profeta (ﷺ) advirtió contra lo que habían hecho pueblos anteriores. Habían convertido las tumbas de sus profetas y de sus hombres justos en lugares de culto. Prohibió a los musulmanes hacer lo mismo. Su propia tumba no se dejó al descubierto por temor a que se convirtiera en lugar de culto. Allí donde algunos musulmanes rezan al que está enterrado en un mausoleo, o le llevan ofrendas, actúan en contra de las palabras claras de su propio Profeta (ﷺ). Una práctica se juzga por la escritura que dice seguir.
Burayda relata que el Profeta (ﷺ) solía enseñar a sus compañeros qué decir cuando salían hacia las tumbas. Debían saludar con la paz a los creyentes y musulmanes que moran allí, y decir que se unirían a ellos, si Allah quería. Luego debían pedir a Allah bienestar para los vivos y para los muertos.
Yundub relata lo que oyó decir al Profeta (ﷺ) cinco días antes de su muerte. El Profeta (ﷺ) dijo que Allah lo había tomado como Su amigo íntimo, como había tomado a Abraham. Si él hubiera tomado a alguien de su comunidad como su propio amigo íntimo, habría sido Abu Bakr. Luego advirtió que los pueblos anteriores a ellos habían convertido las tumbas de sus profetas y de sus hombres justos en lugares de culto. Prohibió a los musulmanes tomar las tumbas como lugares de culto.
Aisha relata que en su última enfermedad el Profeta (ﷺ) dijo que Allah había maldecido a los judíos y a los cristianos por construir lugares de culto sobre las tumbas de sus profetas. Añade que, de no ser por esto, su propia tumba se habría situado al descubierto; no se hizo así por temor a que fuera tomada como lugar de culto.
La Kaaba: se reza hacia ella, no se la adora
Algunos hindúes replican que los musulmanes también honran un edificio de piedra. Los musulmanes se orientan hacia la Kaaba, la Casa de Dios (﷾) en La Meca, cuando rezan. La página sobre la Kaaba responde a esto por completo. El Corán dice a la gente de La Meca que adore al Señor de esta Casa; a la Casa misma no se le reza. Durante dieciséis o diecisiete meses después de que el Profeta (ﷺ) llegara a Medina, los musulmanes rezaron orientados hacia Jerusalén. Después Dios (﷾) cambió la dirección de la oración hacia la Mezquita Sagrada de La Meca. Un adorador puede cambiar la dirección hacia la que se orienta sin cambiar al Uno a quien adora. También las vueltas alrededor de la Casa se hacen por la palabra de Dios (﷾): a Abraham se le dijo que santificara “Mi Casa para los que la circundan”. Umar besó la Piedra Negra, engastada en el muro de la Kaaba, y dijo que sabía que era una piedra que no podía ni perjudicar ni beneficiar. La besó solo porque había visto al Profeta (ﷺ) besarla. A la Kaaba y a la Piedra no se les pide nada, y no se les ofrece nada.
“Que adoren al Señor de esta Casa, Quien los provee de alimento contra el hambre, y de seguridad contra el temor (al peligro).”
Al-Bara ibn Azib relata que, tras llegar a Medina, el Profeta (ﷺ) rezó orientado hacia Jerusalén durante dieciséis o diecisiete meses, hasta que la dirección de la oración fue cambiada hacia la Kaaba.
“Vemos cómo vuelves tu rostro (en busca de guía) hacia los cielos: ahora te haremos volverte hacia una Qibla que te complazca. Vuelve, pues, tu rostro en dirección a la Mezquita sagrada: dondequiera que estéis, volved vuestros rostros en esa dirección. La gente del Libro sabe bien que esa es la verdad de su Señor. Y Allah no está desatento a lo que hacen.”
“¡He aquí! Dimos a Abraham el emplazamiento de la Casa (Sagrada), (diciéndole): “No Me asocies nada (en la adoración); y santifica Mi Casa para los que la circundan, o se ponen de pie, o se inclinan, o se postran (allí en oración).”
Abis ibn Rabi'a relata que Umar se acercó a la Piedra Negra y la besó. Umar dijo que sabía que era una piedra que no podía ni perjudicar ni beneficiar, y que, si no hubiera visto al Profeta (ﷺ) besarla, no la habría besado.
¿Por qué no adorar a un solo Dios (﷾) y seguir siendo hindú?
Algunos hindúes responden que pueden dar su devoción a un solo Dios (﷾) y seguir siendo hindúes, como el propio Gita elogia. Ese es el paso correcto, y es justo el que pide el islam. Pero el Gita da esta devoción a Krishna. Él se llama a sí mismo no nacido en su esencia. Sin embargo, dice que nace, era tras era, por su propio poder (atma-maya). El Upanishad dice de Dios (﷾) que no tiene ni progenitor ni señor. El Corán dice que Él no tiene hijos ni padres: Dios (﷾) nunca nace, de ninguna manera. Y el mismo Gita afianza la fe de quienes adoran a otros dioses. El Corán pide que se adore solo a Dios (﷾), desde su primer capítulo, y dice a la gente que no invoque a nadie junto a Él. Dice que este fue el mensaje de todo mensajero. Y presenta a Muhammad (ﷺ) como mensajero de Dios (﷾) para todas las personas. El islam es la adoración del Dios (﷾) único, y solo de Él, tal como la enseñan el Corán y Su mensajero (ﷺ).
“Aunque soy no nacido e inagotable en (mi) esencia, aunque soy el señor de todos los seres, aun así asumo el control de mi propia naturaleza y nazco por medio de mi poder engañoso.”
“Siempre que, ¡oh descendiente de Bharata!, la piedad languidece y la impiedad está en ascenso, yo me creo a mí mismo. Nazco era tras era, para la protección de los buenos, para la destrucción de los malhechores y para el establecimiento de la piedad.”
“No hay en el mundo amo suyo, ni quien lo gobierne, ni siquiera una señal de él. Él es la causa, el señor de los señores de los órganos, y no hay de él ni progenitor ni señor.”
“Di: Él es Allah, el Uno y Único; Allah, el Eterno, el Absoluto; no engendra ni ha sido engendrado; y no hay nadie semejante a Él.”
“Aquellos a quienes diversos deseos han privado del conocimiento se acercan a otras divinidades, observando diversas reglas y gobernados por sus propias naturalezas. Cualquiera que sea la forma (de deidad) que un adorador desee adorar con fe, yo hago firme su fe en esa forma. Dotado de esa fe, procura propiciar a (la deidad en) esa (forma), y obtiene de ella las cosas beneficiosas que desea, (aunque son) en realidad dadas por mí. Pero el fruto así (obtenido) por ellos, que tienen poco juicio, es perecedero. Los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y mis adoradores también van a mí.”
“A Ti adoramos, y Tu ayuda buscamos.”
““Y los lugares de culto son para Allah (solo): así que no invoquéis a nadie junto con Allah;”
“No enviamos antes de ti ningún mensajero sin que le enviáramos esta inspiración: que no hay más dios que Yo; por tanto, adoradme y servidme.”
“Di: “¡Oh hombres! Yo he sido enviado a todos vosotros como el Mensajero de Allah, a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: no hay dios sino Él: es Él Quien da la vida y la muerte. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras: seguidle para que (así) seáis guiados.””
Un solo Dios (﷾) sin forma, sin imágenes
Otros hindúes, entre ellos el Arya Samaj (un movimiento hindú de reforma del siglo XIX), adoran a un solo Dios (﷾) sin forma y rechazan las imágenes. Sostienen, con el Upanishad, que “No hay imagen de él”. Un hindú así ha dado el primer paso que pide el Corán. Para darlo, ha dejado a un lado buena parte de su propia tradición. Dayananda, fundador del Arya Samaj, llamó contrarios a los Vedas a los Tantras y Puranas (escritos hindúes posteriores) que prescriben el culto a las imágenes. Lo que queda por decidir es qué revelación enseña con claridad esta adoración. Los himnos del Rig Veda se dirigen a los dioses. El mismo Veda dice que Indra y Agni nacieron, y que los dioses vinieron después del mundo. El Corán la enseña con claridad: “Di: Él es Allah, el Uno y Único”. Y viene con un mensajero enviado a todas las personas. La página que pregunta si Muhammad (ﷺ) fue realmente un mensajero de Dios (﷾) expone los argumentos en su favor.
Dayananda Saraswati, fundador del Arya Samaj, sostiene en la segunda edición revisada de su Satyarth Prakash, un libro que también dedica un capítulo a atacar el Corán, que ningún versículo de los Vedas habla de invocar a Dios para que entre en una imagen, de darle vida o de adorarla; los versículos que se recitan en esos ritos, dice, proceden de los Tantras, no de los Vedas. A la idea de que un dios entra en la imagen cuando se le llama con mantras y la abandona cuando termina el rito, responde que Dios, que lo llena todo, ni viene ni se va. Interpreta el Yajur Veda 32.3 (na tasya pratima asti) y el estribillo del Kena Upanishad como una prohibición del culto a las imágenes, llama contrarios a los Vedas a los Tantras y Puranas que lo prescriben, y niega que el culto a las imágenes sea un primer paso hacia Dios.
“Nadie lo ha abarcado por arriba, ni de través, ni en medio. No hay imagen de él, cuyo nombre es Gran Gloria. Su forma no puede verse; nadie lo percibe con el ojo. Quienes por el corazón y la mente lo conocen así, morando en el corazón, se vuelven inmortales.”
Dice que el décimo libro del Rig Veda representa un estrato claramente posterior de la colección, que más de una cuarta parte del Rig Veda está dedicada a la alabanza de Indra y que apenas más de treinta de sus himnos no se dirigen a los dioses o a objetos deificados. La idea de que los diversos dioses son formas de un único ser divino, escribe, se encuentra en los himnos posteriores, como el reciente himno 1.164; tales declaraciones muestran que, hacia el final del periodo rigvédico, el politeísmo de los videntes había adquirido un matiz monoteísta. En ocasiones los himnos llegan incluso a esbozar una deidad que es a la vez todos los dioses y la naturaleza; este germen de panteísmo creció a través de la literatura védica posterior hasta llegar al Vedanta. La teoría del henoteísmo de Max Müller surgió de la costumbre de los poetas de invocar a cada dios como si fuera supremo. En opinión de Macdonell, esa costumbre apenas es algo más que la exageración natural con que un cantor ensalza al dios al que invoca, puesto que los videntes conocían el lugar exacto de cada dios en el ritual del Soma. Los poetas védicos, añade, sostenían que los dioses tuvieron un comienzo.
“La Luna fue engendrada de su mente, y de su ojo nació el Sol; Indra y Agni nacieron de su boca, y Vâyu de su aliento.”
“¿Quién lo sabe en verdad y quién puede declararlo aquí, de dónde nació y de dónde viene esta creación? Los Dioses son posteriores a la producción de este mundo. ¿Quién sabe, entonces, de dónde surgió primero?”
“Di: Él es Allah, el Uno y Único; Allah, el Eterno, el Absoluto; no engendra ni ha sido engendrado; y no hay nadie semejante a Él.”
“Di: “¡Oh hombres! Yo he sido enviado a todos vosotros como el Mensajero de Allah, a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra: no hay dios sino Él: es Él Quien da la vida y la muerte. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero, el Profeta iletrado, que cree en Allah y en Sus palabras: seguidle para que (así) seáis guiados.””
Las réplicas, respondidas
Svetasvatara Upanishad 6.7 — capítulo 6, versículo 7
“Conozcamos a ese altísimo gran señor de señores, la deidad más alta de las deidades, el amo de los amos, el más alto por encima de todo, como dios, el señor del mundo, el adorable.”
Por qué se cita
No adoramos a los dioses como Dios. El Upanishad llama al Señor “la deidad más alta de las deidades” y “el amo de los amos”. Los devas (los dioses de los Vedas) son Sus poderes y Sus servidores, como los ángeles del islam. Ramanuja enseña que los dioses forman el cuerpo del Señor, así que lo que se les ofrece a ellos Le llega a Él. Los honramos como se honra a los ministros de un rey, y lo que ellos dan lo da en realidad Él, como dice Krishna.
La respuesta
También el islam tiene servidores honrados de Dios (﷾): los ángeles, “siervos elevados a la honra”, que actúan por Su mandato e interceden solo por aquellos a quienes Él aprueba. El islam no les da ninguna oración, postración ni ofrenda. Ningún profeta, dice el Corán, diría a la gente que tomara “a los ángeles y a los profetas por señores y patronos”. Y los ángeles renegarán de quienes los adoraron. Los mequíes daban la misma razón para su adoración: servían a otros seres para que los acercaran más a Allah (﷾). La respuesta del Corán es que “aquellos a quienes invocáis aparte de Allah son siervos como vosotros”. Los treinta y tres dioses del Brihadaranyaka Upanishad incluyen el fuego, la tierra, el sol, la luna, los meses y el trueno. Tanto si son estas cosas como si son las deidades que las presiden, el Rig Veda dice que los dioses vinieron después del mundo. Ramanuja sí enseña que Indra y los demás dioses forman el cuerpo del Señor. Considera los ritos ofrecidos a ellos como adoración del Señor, que es “el Objeto real de esa adoración”. Quienes no entienden esto, dice, “poseen el carácter de caer”. Si el Señor es el Objeto real, se Le puede adorar directamente, y Él mismo oye a todo el que Le invoca. Un rey necesita ministros porque no puede escuchar a cada súbdito; Dios (﷾) dice que está cerca y que escucha a todo suplicante. Y si los dones los da en realidad el Señor, como dice Krishna, lo sencillo es pedírselos al Dador. El propio versículo del Svetasvatara lo llama “el adorable”.
Conclusión — Honrar a los servidores de Dios (﷾) no es adorarlos. La oración, la postración y las ofrendas pertenecen al Señor, que escucha Él mismo a todo el que Lo invoca.
Corán 29:61 — Surat al-Ankabut (La araña), aleya 61
“Si en verdad les preguntas quién ha creado los cielos y la tierra y ha sometido el sol y la luna (a su Ley), ciertamente responderán: “Allah”. ¿Cómo, pues, se dejan desviar (de la verdad)?”
Por qué se cita
Tu propio Corán dice que los mequíes ya llamaban Allah al Creador antes del islam. Así que el islam no trajo ningún Dios nuevo: conservó el dios supremo de los árabes, lo hizo el único y descartó los demás. Los hindúes ya tienen a su Dios único, Ishvara o Bhagwan, y no necesitan un dios árabe que Lo sustituya.
La respuesta
Allah (﷾) es la palabra árabe para Dios (﷾). También la usan los cristianos árabes, y la Biblia protestante árabe de uso común la usa en su primer versículo. El Corán no afirma traer un Dios nuevo. Dice que los mequíes conocían a su Creador, y que daban Su adoración también a otros. Ese era el centro de la disputa. Cuando el Profeta (ﷺ) los llamó a adorarlo solo a Él, dijeron: “¿Ha hecho de los dioses (todos) un solo Allah? ¡En verdad esto es algo asombroso!”. El Corán remonta esa adoración a Abraham, a quien se le dijo junto a la Casa: “No Me asocies nada (en la adoración)”. Lo que el islam cambió en La Meca fue la adoración, no el nombre de Dios (﷾). Y pide lo mismo a un hindú que ya cree en un solo Dios (﷾): no un Dios nuevo, sino Su adoración solo a Él.
Conclusión — El islam no le cambió el nombre a un dios. Pidió a los mequíes que adoraran solo al Creador que ya conocían, y pide lo mismo a los hindúes.
Bhagavad Gita 7:19 — capítulo 7, versículo 19
“Al final de muchas vidas, el hombre que posee conocimiento se acerca a mí, (creyendo) que Vâsudeva es todo. Un hombre de alma tan elevada es muy difícil de encontrar.”
Por qué se cita
Krishna dice que el hombre de conocimiento sostiene “que Vâsudeva es todo”, y el Upanishad llama a Dios “oculto en todos los seres”. Dios está en todo. Así que, sea cual sea la forma que alguien adore, un dios, una imagen, el sol o un río, está adorando en ella al Dios único.
La respuesta
Lee el versículo en su contexto. El hombre que sostiene que Vâsudeva es todo es el hombre de conocimiento cuya adoración “está (dirigida) a un solo (Ser)”, dos versículos antes. El versículo siguiente dice que son aquellos “a quienes diversos deseos han privado del conocimiento” los que se acercan a otras divinidades. Así que, en el Gita, ver a Dios (﷾) en todo va unido a adorar a uno solo, no a adorarlo todo. El Kena habla del Uno por el cual el ojo ve y la mente piensa. Cinco veces dice: “sabe que solo eso es el Brahman, no esto que la gente adora aquí”. Si todo fuera Dios de un modo que hiciera de la adoración de cualquier cosa una adoración a Él, ninguna adoración podría desviarse. El “irregularmente” del Gita no significaría entonces nada. El islam coincide en que Dios (﷾) está cerca: Él está contigo dondequiera que estés, y “Allah ve bien todo lo que hacéis”. Pero no hay absolutamente nada semejante a Él, y toda criatura viene a Él como siervo. El Corán dice que no hay que postrarse ante el sol ni ante la luna, sino ante Allah (﷾), que los creó.
Conclusión — En el Gita, el hombre que ve a Dios (﷾) en todo adora a un solo Ser, y el Kena niega que lo que la gente adora aquí sea Brahman. También el islam dice que Dios (﷾) está cerca, no por estar dentro de las cosas, y que nada es Él.
Shankara, comentario al Kena Upanishad 1.5 — traducción de S. Sitarama Sastri, 1898, p. 48
“Sin tener en cuenta estos, sabe que el Atman mismo es el Brahman incondicionado. Este es el sentido. Brahman no es lo que la gente adora aquí, como Iswara, que no es el Atman, y que está condicionado y al que se alude como “esto”.”
Por qué se cita
Citas el Kena, pero léelo con Shankara. Él explica su estribillo: “Brahman no es lo que la gente adora aquí, como Iswara, que no es el Atman”. Un Señor adorado como distinto de uno mismo es exactamente “esto que la gente adora aquí”. Tu “A Ti adoramos” queda alcanzado por esa misma frase, igual que nuestro culto en los templos.
La respuesta
Esa es la lectura de Shankara. Se apoya en su enseñanza de que el propio Yo del adorador es Brahman, que él lee en el “tú, oh Svetaketu, eres eso” del Chandogya. Otros maestros hindúes la rechazan: Ramanuja responde, con las mismas escrituras, que por encima del Señor no hay un “Ser puro”. Según la lectura de Shankara, el Señor al que adoran los hindúes, “como Iswara”, tampoco es Brahman. Así que su lectura no da ninguna razón para mantener la adoración de los dioses. El propio Kena dice de Brahman: “Se le ha de adorar con el nombre de Tadvanam”. Así que el Upanishad no prohíbe adorar al Uno. Dice que lo que la gente adora aquí no es el Uno. El Corán está de acuerdo. El Brahman del Kena es aquello que “no es visto por el ojo, pero por lo cual el ojo es capaz de ver”. El Corán dice de Dios (﷾): “Ninguna visión puede abarcarle, pero Él abarca toda visión”. Los musulmanes adoran al Uno a quien ninguna visión puede abarcar, y no hacen ninguna imagen de Él.
Conclusión — El Kena aparta la adoración de lo que se ve aquí, no del Uno: dice que a Brahman se le ha de adorar. El islam da la adoración solo al Uno invisible.
Sahih al-Bukhari 4476 — Kitab al-Tafsir (Comentario profético del Corán), hadiz 4476
Anas relata que el Profeta (ﷺ) dijo: el Día de la Resurrección los creyentes se reunirán. Buscarán a alguien que interceda por ellos ante su Señor. Irán uno tras otro a Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús, y cada uno dirá que no es apto para ello. Entonces vendrán a él. Él pedirá permiso a su Señor y se le concederá. Cuando vea a su Señor caerá postrado, y permanecerá así tanto tiempo como Allah quiera. Luego se le dirá que levante la cabeza: que pida, y se le dará; que hable, y será escuchado. Se le dirá que interceda, y su intercesión será aceptada. Alabará a su Señor con palabras que su Señor le enseñará, y luego intercederá. Allah le fijará un límite, y él hará entrar en el Paraíso a los que estén dentro de él. Volverá, y lo mismo sucederá otra vez.
Por qué se cita
También los musulmanes tienen un intercesor. Esperan que el Profeta (ﷺ) interceda por ellos el Día de la Resurrección. Muchos buscan además la cercanía de Dios por medio del Profeta (ﷺ) y de los santos (tawassul). Eso es lo que hacen los hindúes cuando se acercan al Supremo a través de un dios que puede abogar por ellos.
La respuesta
El Corán sí habla de intercesión, y dice: “A Allah pertenece exclusivamente (el derecho de conceder) la intercesión”. Nadie intercede ante Él sino como Él lo permite, y solo por aquellos a quienes Él aprueba. Ni siquiera la intercesión de los ángeles sirve de nada hasta que Él da permiso. El hadiz de la intercesión muestra lo que eso significa. El Profeta (ﷺ) pedirá primero permiso a su Señor y caerá postrado ante Él. Solo cuando se le diga que levante la cabeza e interceda, intercederá, dentro de un límite que Allah (﷾) fija. El intercesor es él mismo un adorador que se inclina ante Dios (﷾), y no se le da adoración alguna. Su intercesión alcanzará, si Allah (﷾) quiere, a todo aquel de su comunidad que muera sin asociar nada a Allah (﷾). El más afortunado con ella es quien dice “no hay dios sino Allah” sinceramente, desde el corazón. Los musulmanes se la piden a Dios (﷾); no han de rezar al Profeta (ﷺ). En cuanto al tawassul, un musulmán puede pedir a una persona viva que ruegue a Dios (﷾) por él. Después de que el Profeta (ﷺ) muriera, Umar pidió a al-Abbas, el tío del Profeta (ﷺ) que seguía vivo, que rogara por la lluvia. No invocó al Profeta (ﷺ) en su tumba. Lo que está prohibido es rezar a alguien aparte de Dios (﷾): “no invoquéis a nadie junto con Allah”. El Profeta (ﷺ) le dijo a su propia hija Fátima que no podía ayudarla en absoluto frente a Allah (﷾). Los mequíes hacían lo contrario: servían a otros seres para que esos seres intercedieran por ellos.
Conclusión — En el islam la intercesión viene de Dios (﷾), con Su permiso, para quienes Lo adoran solo a Él. Los musulmanes pueden pedir a los vivos que recen por ellos, pero no rezan a nadie sino a Dios (﷾).
Sahih Muslim 975 — Kitab al-Jana'iz (El Libro de los Funerales), hadiz 975
Burayda relata que el Profeta (ﷺ) solía enseñar a sus compañeros qué decir cuando salían hacia las tumbas. Debían saludar con la paz a los creyentes y musulmanes que moran allí, y decir que se unirían a ellos, si Allah quería. Luego debían pedir a Allah bienestar para los vivos y para los muertos.
Por qué se cita
También los musulmanes visitan las tumbas: el propio Profeta (ﷺ) enseñó lo que hay que decir en ellas. En los santuarios de los santos musulmanes de toda la India, la gente lleva flores y paños, ata hilos y pide ayuda al santo. Eso es lo que hacen los hindúes en un templo.
La respuesta
Las palabras que el Profeta (ﷺ) enseñó para el cementerio son un saludo de paz a los creyentes que yacen allí. Terminan con una oración a Allah (﷾) por el bienestar de ellos y el nuestro. Por los muertos se reza; no se les reza a ellos. Cinco días antes de su muerte advirtió que pueblos anteriores habían convertido las tumbas de sus profetas y de sus hombres justos en lugares de culto. Lo prohibió. Su propia tumba no se dejó al descubierto por temor a que se convirtiera en uno de ellos. Allí donde algunos musulmanes rezan al que está enterrado en un mausoleo, o le llevan ofrendas, van en contra de las palabras claras de su propio Profeta (ﷺ). Una práctica se juzga por la escritura que dice seguir. La adoración de los dioses está en las propias escrituras hindúes. Los himnos del Rig Veda se dirigen a ellos, y más de una cuarta parte de él está dedicada a la alabanza de Indra. Los propios textos del islam prohíben la adoración en las tumbas.
Conclusión — El islam permite visitar las tumbas para rezar por los muertos, y prohíbe la adoración en ellas. Los propios himnos del Veda se dirigen a los dioses.
Swami Vivekananda, Addresses on Bhakti-Yoga, The Chief Symbols
“Los mahometanos piensan que, cuando rezan, si tratan de formarse una imagen mental del Templo con la Kaaba, la piedra negra, en su interior, y se vuelven hacia el oeste, está bien, pero que si uno se forma la imagen con la forma de una iglesia, es idolatría. Este es el defecto del culto a las imágenes. Y, sin embargo, todas estas parecen ser etapas necesarias.”
Por qué se cita
Vivekananda lo dijo claramente. Los musulmanes piensan que está bien formarse una imagen mental de la Kaaba cuando rezan, y volverse hacia el oeste. Y, sin embargo, a una imagen con forma de iglesia la llaman idolatría. En la peregrinación dan vueltas a su alrededor y besan la Piedra Negra. Si eso no es adorar una piedra, tampoco lo es lo nuestro.
La respuesta
La página sobre la Kaaba responde a esto por completo. En resumen, el Corán dice a los musulmanes que vuelvan el rostro hacia la Mezquita Sagrada. Dice a la gente de La Meca que “adoren al Señor de esta Casa”, no a la Casa. Durante dieciséis o diecisiete meses después de que el Profeta (ﷺ) llegara a Medina, los musulmanes rezaron orientados hacia Jerusalén, hasta que la dirección se cambió por revelación. Un adorador puede cambiar la dirección hacia la que se orienta sin cambiar al Uno a quien adora, y dondequiera que se vuelva, allí está la presencia de Allah (﷾). Umar besó la Piedra Negra y dijo que sabía que era una piedra que no podía ni perjudicar ni beneficiar. La besó solo porque el Profeta (ﷺ) lo había hecho. También las vueltas alrededor de la Casa se hacen por la palabra de Dios (﷾): a Abraham se le dijo que santificara “Mi Casa para los que la circundan”. A la Kaaba y a la Piedra no se les pide nada, ni se les ofrece nada. Los lugares de culto son para Allah (﷾), y no se invoca a nadie junto a Él.
Conclusión — La Kaaba es la dirección de la oración, no aquello a lo que se reza.
Bhagavad Gita 7:20-23 — capítulo 7, versículos 20-23
“Aquellos a quienes diversos deseos han privado del conocimiento se acercan a otras divinidades, observando diversas reglas y gobernados por sus propias naturalezas. Cualquiera que sea la forma (de deidad) que un adorador desee adorar con fe, yo hago firme su fe en esa forma. Dotado de esa fe, procura propiciar a (la deidad en) esa (forma), y obtiene de ella las cosas beneficiosas que desea, (aunque son) en realidad dadas por mí. Pero el fruto así (obtenido) por ellos, que tienen poco juicio, es perecedero. Los que adoran a las divinidades van a las divinidades, y mis adoradores también van a mí.”
Por qué se cita
Lo que Dios mira es el corazón. Krishna dice que, sea cual sea la forma que un adorador elija adorar con fe, es él, Krishna, quien hace firme esa fe y concede lo que se le pide. Un hindú sincero que ama a Dios con todo su corazón es aceptado, sea cual sea el nombre o la forma que use.
La respuesta
También el islam pide sinceridad: “sirve, pues, a Allah, ofreciéndole devoción sincera”. A las personas “no se les ha ordenado más que esto: adorar a Allah, ofreciéndole devoción sincera”. Pero la palabra árabe que hay detrás de “sincera” procede de una raíz que significa puro y sin mezcla (khalis). El Corán describe a gente en una nave que invoca solo a Allah (﷾) y que, una vez a salvo en tierra, da a otros una parte de su adoración. Su árabe tiene ahí las mismas palabras que la aleya que se acaba de citar (mukhlisina lahu al-din), y Yusuf Ali las traduce “sinceramente (y exclusivamente)”. Donde él pone “¿No es a Allah a quien se debe la devoción sincera?”, el árabe dice que a Allah (﷾) pertenece la religión pura. El capítulo que proclama la unicidad de Dios (﷾) se llama al-Ikhlas, la Sinceridad. Así que la devoción compartida con otros aún no es sincera en el sentido del Corán. También el Gita dice que la fe no basta. En este mismo pasaje, el fruto de esa adoración es “perecedero”. En el capítulo 9, quienes adoran a otros dioses “con fe” adoran “irregularmente”, y “caen”. El islam no dice que Dios (﷾) castigue a nadie antes de que le llegue un mensajero. Pero, una vez oído el mensaje, la sinceridad significa dar la adoración solo a Dios (﷾).
Conclusión — La sinceridad es necesaria, y en el Corán la devoción sincera significa una devoción dada solo a Dios (﷾). Incluso el Gita llama irregular a la adoración fiel de otros dioses.
Bhagavad Gita 9:30 — capítulo 9, versículo 30
“Aunque un hombre de muy mala conducta me adore, sin adorar a ningún otro, ciertamente debe ser considerado bueno, porque ha tomado una buena resolución.”
Por qué se cita
Entonces el Gita ya enseña lo que pides. Krishna llama bueno al hombre que lo adora “sin adorar a ningún otro”, y pone en el lugar más alto al adorador consagrado a un solo Ser. Un hindú puede dar toda su devoción a un solo Dios y seguir siendo hindú. Lo hacen muchos vaishnavas (quienes adoran a Vishnu) y shivaítas (seguidores de Shiva).
La respuesta
La devoción a uno solo es el paso correcto, y es el paso que pide el islam. Tres cosas impiden darlo partiendo solo del Gita. Primero, el Gita da esta devoción a Krishna, que dice de sí mismo: “nazco era tras era”. Se llama a sí mismo no nacido en su esencia, y sin embargo dice que “nazco por medio de mi poder engañoso”. El Corán dice de Dios (﷾): “no engendra ni ha sido engendrado”, y nunca habla de que Él nazca de ninguna manera. También el Upanishad dice que no hay de Él “ni progenitor ni señor”. Segundo, el mismo Gita afianza también la fe de quienes adoran a otros dioses, y les concede sus deseos. Desde su capítulo inicial, el Corán pide que se adore solo a Dios (﷾): “A Ti adoramos”. Dice a la gente que no invoque a nadie junto a Él. Tercero, el Corán dice que este fue el mensaje de todo mensajero, y presenta a Muhammad (ﷺ) como mensajero de Dios (﷾) “a todos vosotros”. Sigue la adoración más alta del Gita hasta su final: un solo Dios (﷾), que nunca nace, y el único al que se adora. Ese camino lleva a donde el propio Gita se queda corto: a lo que enseña el Corán.
Conclusión — La adoración más alta del Gita es la adoración de uno solo. El Corán la pide sin ningún otro dios junto a Él, y la da a un Dios que nunca nace, de ninguna manera.
Svetasvatara Upanishad 4.19-20 — capítulo 4, versículos 19-20
“Nadie lo ha abarcado por arriba, ni de través, ni en medio. No hay imagen de él, cuyo nombre es Gran Gloria. Su forma no puede verse; nadie lo percibe con el ojo. Quienes por el corazón y la mente lo conocen así, morando en el corazón, se vuelven inmortales.”
Por qué se cita
Muchos hindúes, entre ellos el Arya Samaj, ya adoran solo a un Dios sin forma. No hacen imagen de Él y no rezan a ningún otro dios. No aceptan ningún avatar (un dios que desciende en forma corporal). Sostienen, con el Upanishad, que “No hay imagen de él”. Un hindú así ya hace todo lo que pide esta página. ¿Por qué debería hacerse musulmán?
La respuesta
Entonces ha dado el primer paso que pide el Corán. Para darlo, ha dejado a un lado buena parte de su propia tradición. Dayananda, fundador del Arya Samaj, llamó contrarios a los Vedas a los Tantras y Puranas que prescriben el culto a las imágenes. Lo que queda por decidir es qué revelación enseña con claridad esta adoración. Los himnos del Rig Veda se dirigen a los dioses, y más de una cuarta parte de él está dedicada a la alabanza de Indra. Un himno sí dice: “A lo que es Uno, los sabios le dan muchos títulos”. Pero el mismo Veda dice que Indra y Agni nacieron de la boca del Hombre cósmico. Dice también que “Los Dioses son posteriores a la producción de este mundo”. Para tomar a cada dios de los himnos como nombre de un único Dios (﷾) sin forma, el lector tiene que ir en contra de esas palabras. El Corán no necesita una lectura así. Dice claramente lo que él cree: “Di: Él es Allah, el Uno y Único”. Y viene con un mensajero enviado “a todos vosotros”. La página que pregunta si Muhammad (ﷺ) fue realmente un mensajero de Dios (﷾) expone los argumentos en su favor.
Conclusión — Un hindú que adora solo a un Dios sin forma ha dado el primer paso del Corán. El Corán enseña esa adoración con claridad, y la trae con un mensajero.
Bhagavad Gita 10:41 — capítulo 10, versículo 41
“Todo lo que (hay) de poder, o glorioso, o espléndido, sabe que todo ello ha sido producido de porciones de mi energía.”
Por qué se cita
Dios es energía, la fuerza que recorre todas las cosas. Algunos dicen que es un elemento, o un astro que mantiene el mundo en marcha. El propio Krishna dice que todo lo espléndido ha sido “producido de porciones de mi energía”.
La respuesta
En ese verso la energía es “mi energía”: pertenece a alguien que habla como “yo”. La Upanishad dice que el poder de Dios (﷾) actúa “como fuerza y conocimiento”. En la Gita, los sabios adoran a Krishna como “el origen de todo”. Una energía no sabe, no elige ni oye una oración. El Corán llama a Dios (﷾) “el Viviente, el Subsistente”, y pregunta: “¿No ha de saber Él, que creó?”. Abraham se sirvió del cielo para razonar con su pueblo. El Corán lo llama “el razonamiento sobre Nosotros que dimos a Abraham”. Cuando una estrella se ocultó, dijo: “No amo a los que se ocultan”. La luna y el sol también se ocultan, y él volvió su rostro hacia “Aquel que creó los cielos y la tierra”. El Corán dice: “No os postréis ante el sol ni ante la luna, sino postraos ante Allah, que los creó”.
Conclusión — Dios (﷾) no es una fuerza ni una estrella. Es el Viviente, que sabe y crea. Lo que sale y se oculta está gobernado; no gobierna.
Perspectivas
Un solo Dios, honrado en muchas formas
Los hindúes creen en un único Dios supremo, Ishvara o Bhagwan. Los dioses son Sus poderes y Sus servidores, y Él mismo da lo que se busca por medio de ellos. Así, la adoración que se les ofrece a ellos, o a Él en cualquier forma, Le llega al final. Lo que Dios mira es un corazón devoto y sincero. Un hindú que cree esto ya tiene al Dios único, y no necesita otra religión.
Swami Vivekananda y buena parte de la enseñanza hindú moderna; Ramanuja, sobre los dioses como cuerpo del Señor
El Svetasvatara Upanishad llama a Dios el dios más alto de los dioses. Lo llama el amo de los amos, y el señor del mundo.
Refutación
El islam coincide en que Dios (﷾) es la deidad más alta de las deidades y el amo de los amos. El propio versículo lo llama “el adorable”, y el Corán pide que la devoción sincera vaya solo a Él.
Hacia 1030, el sabio musulmán al-Biruni dejó constancia de que los hindúes creen que Dios es uno, eterno, todopoderoso y más allá de toda semejanza.
Refutación
Concedamos que al-Biruni encontró que los hindúes creían que Dios (﷾) es uno y está más allá de toda semejanza. El Corán muestra que esa creencia nunca fue todo el asunto. La gente de La Meca decía que Allah (﷾) creó los cielos y la tierra, y sin embargo servía a otros. El islam pide la adoración solo de Él.
Vivekananda dijo al Parlamento de las Religiones, en 1893, que en la India no se cree en muchos dioses. Los adoradores, dijo, dan a las imágenes todas las cualidades de Dios.
Refutación
Concedamos que muchos adoradores pretenden honrar al Uno. La gente de La Meca daba una razón parecida por los suyos: los servían solo para que los acercaran más a Allah (﷾). La respuesta del Corán es que la devoción sincera se debe solo a Allah (﷾).
Ramanuja enseña que Indra y los demás dioses son parte del cuerpo del Señor. Así que los sacrificios que se les ofrecen se dirigen en realidad a Él.
Refutación
Concedamos que Ramanuja enseña esto. Según sus propias palabras, el Señor es “el Objeto real de esa adoración”. Entonces se Le puede adorar directamente, y eso es exactamente lo que pide el Corán.
Krishna dice que, sea cual sea la forma que un adorador elija adorar con fe, es él, Krishna, quien hace firme esa fe. Los dones que se buscan los da en realidad él.
Refutación
Concedamos que Krishna dice esto. Si los dones los da en realidad el Señor, lo sencillo es pedírselos al Dador. El capítulo 9 añade que quienes adoran a otros dioses con fe lo adoran a él solo “irregularmente”, y caen porque no lo conocen verdaderamente.
Krishna dice que el hombre de conocimiento sostiene que Vasudeva es todo.
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Concedámoslo. Pero es el mismo hombre de conocimiento cuya adoración, dos versículos antes, está dirigida a un solo Ser. El versículo siguiente dice que quienes se acercan a otras divinidades son aquellos a quienes sus deseos han privado del conocimiento.
Devoción a uno solo (ananya bhakti)
El propio Gita pone en el lugar más alto al adorador consagrado a un solo Ser. Llama bueno al hombre que adora al Señor y a nadie más. Según esta visión, un hindú puede dar toda su devoción a un solo Dios dentro de su propia tradición, como enseña el Gita.
El Bhagavad Gita y las tradiciones devocionales (bhakti) que lo siguen
Krishna pone en el lugar más alto al hombre de conocimiento cuya adoración está dirigida a un solo Ser.
Refutación
El islam coincide en que la adoración más alta se dirige a un solo Ser. El Corán Lo nombra con claridad: no engendra, ni ha sido engendrado, y no hay nadie semejante a Él. Dice que todo mensajero trajo esta llamada.
Krishna dice que incluso un hombre de muy mala conducta que lo adora, y a nadie más, debe ser tenido por bueno. Telang lo explica como la firme decisión de que solo se adore al Ser supremo.
Refutación
El islam coincide en que adorar a uno solo es la resolución correcta. Pregunta quién es ese Uno. El Corán dice que Él nunca nace, y que no se ha de invocar a nadie junto con Él.
Krishna promete librar a quienes lo adoran con una devoción que no se dirige a nadie más que a él. Pide a Arjuna que venga a él como a su único refugio.
Refutación
El islam coincide en que una persona debe acudir a un solo auxiliador y a un solo refugio. El Corán pide que este sea el Dios (﷾) que nunca nace: “A Ti adoramos, y Tu ayuda buscamos”.
La perspectiva islámica
Creer que Dios (﷾) es uno debe ir unido a adorarlo solo a Él. La oración, la postración, el sacrificio y toda petición de ayuda pertenecen a Dios (﷾), y a nadie junto a Él. Este fue el mensaje de todo mensajero, y el Corán lo trajo a todas las personas por medio de Muhammad (ﷺ). La adoración más alta del Gita apunta en la misma dirección. El islam pide esa adoración, sin ningún otro dios junto a Él.
El Corán dice que los mequíes nombraban a Allah (﷾) como Creador de los cielos y de la tierra, y como su propio Creador. Y, sin embargo, adoraban a otros junto a Él.
Decían que servían a otros seres solo para que los acercaran más a Allah (﷾), y los llamaban sus intermediarios ante Él. El Corán rechaza ambas razones.
El islam no trajo ningún Dios nuevo. Allah (﷾) es la palabra árabe para Dios (﷾), que también usan los cristianos árabes. Lo que objetaban los mequíes era que el Profeta (ﷺ) había hecho de los dioses uno solo.
Todo mensajero fue enviado con un solo mensaje: no hay dios sino Allah (﷾), así que adoradlo.
La oración y el sacrificio, la postración y toda petición de ayuda pertenecen solo a Dios (﷾).
Aquellos a quienes se invoca aparte de Dios (﷾), incluidos los ángeles, son siervos Suyos y no reciben adoración.
Dios (﷾) está cerca de cada persona. Sin embargo, nada en absoluto se Le parece, y toda criatura viene a Él como siervo.
La intercesión pertenece solo a Dios (﷾), y nadie intercede sin Su permiso.
El Profeta (ﷺ) habló del Día de la Resurrección. Intercederá por otros solo después de postrarse ante su Señor y de que se le diga que interceda.
Habló de a quién alcanzará su intercesión, si Allah (﷾) quiere. Alcanzará a todo aquel de su comunidad que muera sin asociar nada a Allah (﷾). Los que más ganarán con ella serán quienes digan que no hay dios sino Allah (﷾) sinceramente, desde el corazón.
El Profeta (ﷺ) enseñó a rezar por los muertos junto a sus tumbas, y prohibió tomar las tumbas como lugares de culto.
Un musulmán puede pedir a una persona viva que ruegue a Dios (﷾) por él. Así pidió Umar a al-Abbas que rogara por la lluvia. Pero el Profeta (ﷺ) le dijo a su propia hija que no podía ayudarla en absoluto frente a Allah (﷾).
En el Corán, la devoción sincera significa una devoción pura, reservada solo a Dios (﷾).