Respuesta breve

Se conservó de dos maneras a la vez, desde el primer día. Cada pasaje se aprendía de memoria, palabra por palabra, y se recitaba en la oración. Además, los escribas ponían por escrito cada pasaje a medida que llegaba. El Profeta (ﷺ) les indicaba dónde iba cada pasaje. Una vez al año el ángel Gabriel repasaba con él todo el texto, y dos veces en su último año. Menos de dos años después de su muerte, Abu Bakr, el primer dirigente después de él, hizo reunirlo en un solo volumen. Usó los fragmentos escritos y la memoria de los hombres. Menos de veinte años después de su muerte, Uthmán, el tercer dirigente, envió copias de ese volumen a cada gran ciudad. Algunas de las hojas más antiguas que se conservan, guardadas en Birmingham, en Inglaterra, contienen el texto de hoy, salvo pequeños detalles de ortografía. El Corán prometió que Dios (﷾) lo guardaría, y la historia muestra que la promesa se cumplió.

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