Respuesta breve
Sí. Un hadiz auténtico lo dice, pero nadie ve en el cielo la postración que describe. En Sahih al-Bujari 3199, el Profeta (ﷺ) dice que el sol se va al ponerse hasta que se postra bajo el Trono de Dios (﷾). Pide permiso para salir, y se le da permiso. Sahih Muslim 159 dice que se queda postrado hasta que se le dice que salga. El mismo relato dice que, hasta el final mismo, la gente no nota nada fuera de lo común en el curso del sol. El Trono está por encima de toda la creación, así que el sol está bajo él dondequiera que esté. El Corán dice que el sol, la luna y las estrellas se postran todos ante Dios (﷾), cada uno a su manera. El único cambio que la gente verá está aún por llegar: un día el sol saldrá por el oeste. Así que la respuesta del islam es que el sol es siervo de Dios (﷾), y que la postración de adoración pertenece solo a Dios (﷾).
Explicación completa
La objeción
Sahih al-Bujari 3199 es un hadiz, un relato de lo que dijo el Profeta (ﷺ). Cuenta que, al ponerse el sol, el Profeta (ﷺ) preguntó a Abu Dharr, uno de sus Compañeros, adónde va el sol. El Profeta (ﷺ) respondió que va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso. Postrarse es inclinarse con la frente en el suelo, como en la oración. Un día, dijo, se le negará el permiso, y el sol saldrá por donde se pone. Sahih Muslim 159a añade que cae postrado y se queda así hasta que se le dice que se levante. Los críticos dicen que esto presenta al sol dejando el cielo cada noche y deteniéndose bajo el Trono. Añaden que el sol nunca deja el cielo, porque en cada momento está brillando sobre alguna parte de la tierra.
Abu Dharr relata que, a la puesta del sol, el Profeta (ﷺ) le preguntó si sabía adónde va el sol, y él respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso, y se le concede el permiso. Llegará un momento en que su postración no será aceptada ni se le concederá el permiso. Se le dirá que vuelva por donde vino, y saldrá por el lugar donde se pone. Dijo que ese es el significado de Corán 36:38.
Abu Dharr relata que un día el Profeta (ﷺ) preguntó a sus Compañeros si sabían adónde va el sol. Dijeron que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: corre hasta llegar a su lugar de reposo bajo el Trono y cae postrado, y permanece así hasta que se le dice que se levante y vuelva al lugar de donde vino. Vuelve y por la mañana aparece por su lugar de salida, y lo mismo ocurre de nuevo. Luego corre, y la gente no ve nada extraño en él, hasta que llega a ese lugar de reposo bajo el Trono. Se le dice que se levante y aparezca por el lugar donde se pone, y saldrá por su lugar de ocaso. Luego preguntó si sabían cuándo será eso. Será, dijo, cuando la fe no beneficie a un alma que no creyó antes ni adquirió bien alguno mediante su fe: son las palabras de Corán 6:158.
Lo que ve la gente, según el mismo relato
Sahih Muslim 159a es la versión más completa del relato. Describe el curso visible del sol como algo corriente, hasta el final mismo. Después de la postración y la vuelta, dice, el sol sigue su curso y la gente no nota nada fuera de lo común en él (la yastankiru al-nasu minha shay'an). Esto se dice del último día corriente, que sigue a una noche de postración como todas las noches anteriores. Sean lo que sean la postración y la permanencia, el relato las sitúa bajo el Trono. Nunca dice que nadie vea al sol detenerse o dejar el cielo. El único cambio que la gente verá está aún por llegar: el sol saldrá por el oeste. El Profeta (ﷺ) lo llama el momento en que la fe ya no beneficia a un alma que no creyó antes, con las palabras del Corán 6:158. La versión de al-Bujari termina en cambio con 36:38, el versículo que explica el hadiz.
Abu Dharr relata que un día el Profeta (ﷺ) preguntó a sus Compañeros si sabían adónde va el sol. Dijeron que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: corre hasta llegar a su lugar de reposo bajo el Trono y cae postrado, y permanece así hasta que se le dice que se levante y vuelva al lugar de donde vino. Vuelve y por la mañana aparece por su lugar de salida, y lo mismo ocurre de nuevo. Luego corre, y la gente no ve nada extraño en él, hasta que llega a ese lugar de reposo bajo el Trono. Se le dice que se levante y aparezca por el lugar donde se pone, y saldrá por su lugar de ocaso. Luego preguntó si sabían cuándo será eso. Será, dijo, cuando la fe no beneficie a un alma que no creyó antes ni adquirió bien alguno mediante su fe: son las palabras de Corán 6:158.
“¿Están esperando a ver si vienen a ellos los ángeles, o tu Señor (Él mismo), o algunos de los signos de tu Señor? El día en que lleguen algunos de los signos de tu Señor, de nada le servirá a un alma creer en ellos entonces, si no creyó antes ni adquirió rectitud mediante su fe. Di: “Esperad: también nosotros estamos esperando”.”
Abu Dharr relata que, a la puesta del sol, el Profeta (ﷺ) le preguntó si sabía adónde va el sol, y él respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso, y se le concede el permiso. Llegará un momento en que su postración no será aceptada ni se le concederá el permiso. Se le dirá que vuelva por donde vino, y saldrá por el lugar donde se pone. Dijo que ese es el significado de Corán 36:38.
“Y el sol recorre su curso durante un periodo determinado para él: ese es el decreto de (Aquel), el Exaltado en Poder, el Omnisciente.”
Bajo el Trono, dondequiera que esté
Preguntado por 36:38, el Profeta (ﷺ) dijo que el lugar de reposo del sol está bajo el Trono. El árabe del versículo, li-mustaqarrin laha, puede significar un lugar de reposo o un plazo fijado. La traducción de Yusuf Ali sigue el segundo sentido, y el hadiz da el primero. El Corán llama a Dios (﷾) Señor de los siete cielos y Señor del Trono Supremo. Un hadiz auténtico sitúa el Trono por encima de al-Firdaws, el nivel más alto del Paraíso. Ibn Kathir, un sabio del siglo XIV que explicó el Corán, dice: dondequiera que esté el sol, está bajo el Trono, él y todas las criaturas, porque el Trono es su techo. Los críticos responden que en Sahih Muslim 159a el sol corre hasta llegar a su lugar de reposo, así que ese lugar debe estar más allá del cielo. Pero un sol que siempre está bajo el Trono puede llegar allí a su lugar de reposo sin dejar el cielo. Incluso Ibn Kathir, que leyó el relato en su sentido llano, situó ese lugar en el propio camino del sol, en el punto opuesto al mediodía.
Abu Dharr relata que preguntó al Profeta (ﷺ) por las palabras de Corán 36:38 según las cuales el sol corre hacia un lugar de reposo (mustaqarr) para él. Respondió: su lugar de reposo está bajo el Trono.
Abu Dharr relata que estaba con el Profeta (ﷺ) en la mezquita a la puesta del sol, cuando este le preguntó si sabía dónde se pone el sol. Abu Dharr respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono, y ese es el significado de Corán 36:38.
“Y el sol recorre su curso durante un periodo determinado para él: ese es el decreto de (Aquel), el Exaltado en Poder, el Omnisciente.”
“Di: “¿Quién es el Señor de los siete cielos, y el Señor del Trono (de Gloria) Supremo?”.”
Abu Hurayra relata que el Profeta (ﷺ) dijo que Allah ha tomado sobre Sí el compromiso de hacer entrar en el Paraíso a quien crea en Allah y en Su Mensajero, rece y ayune en Ramadán. Esto vale tanto si emigró por la causa de Allah como si se quedó en la tierra donde nació. Cuando le preguntaron si debían decírselo a la gente, dijo que el Paraíso tiene cien niveles, que Allah ha preparado para quienes se esfuerzan por Su causa. Entre cada dos niveles hay lo que hay entre el cielo y la tierra. Cuando pidáis a Allah, pedidle al-Firdaws, la parte central y más alta del Paraíso. Por encima de él está el Trono del Más Misericordioso, y de él brotan los ríos del Paraíso.
Da dos opiniones sobre “un lugar de reposo para él”. La primera es un lugar: bajo el Trono, del lado que mira a la tierra. Dondequiera que esté el sol, está bajo el Trono, él y todas las criaturas, porque el Trono es su techo. El Trono, añade, no es una esfera, como afirman muchos astrónomos, sino una cúpula con patas, llevada por los ángeles, sobre el mundo, por encima de las cabezas de la gente. El sol, que gira en su cuarta esfera, está más cerca del Trono al mediodía y más lejos de él a medianoche; entonces se postra y pide permiso para salir, como dicen los hadices. La segunda opinión es un tiempo: el final de su curso en el Día de la Resurrección, cuando su movimiento se detenga y este mundo termine.
Abu Dharr relata que un día el Profeta (ﷺ) preguntó a sus Compañeros si sabían adónde va el sol. Dijeron que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: corre hasta llegar a su lugar de reposo bajo el Trono y cae postrado, y permanece así hasta que se le dice que se levante y vuelva al lugar de donde vino. Vuelve y por la mañana aparece por su lugar de salida, y lo mismo ocurre de nuevo. Luego corre, y la gente no ve nada extraño en él, hasta que llega a ese lugar de reposo bajo el Trono. Se le dice que se levante y aparezca por el lugar donde se pone, y saldrá por su lugar de ocaso. Luego preguntó si sabían cuándo será eso. Será, dijo, cuando la fe no beneficie a un alma que no creyó antes ni adquirió bien alguno mediante su fe: son las palabras de Corán 6:158.
Todas las cosas se inclinan ante Dios (﷾), cada una a su manera
El Corán habla de postración para toda la creación. Nombra el sol, la luna y las estrellas junto con las colinas, los árboles y los animales. Dice que las sombras se postran mañana y tarde, y que todo lo que hay en los cielos y en la tierra se postra. Dice que las hierbas y los árboles se postran en adoración. Cada criatura, dice, conoce su propia manera de orar y alabar. Nadie ve a un árbol inclinarse hasta el suelo, y sin embargo el Corán dice que se postra. La postración es aquí la sumisión de una criatura a su Hacedor, de la manera que le es propia.
“¿No ves que ante Allah se inclinan en adoración todas las cosas que hay en los cielos y en la tierra: el sol, la luna, las estrellas; las colinas, los árboles, los animales; y un gran número de entre los hombres? Pero un gran número son (también) de los que merecen el Castigo: y a quienes Allah humille, nadie puede elevarlos a la honra: porque Allah hace todo lo que quiere.”
“Todos los seres que hay en los cielos y en la tierra se postran ante Allah (reconociendo su sujeción), de buen grado o a su pesar: y lo mismo hacen sus sombras por la mañana y por las tardes.”
“Y a Allah rinde reverencia todo lo que hay en los cielos y en la tierra, ya sean criaturas que se mueven (vivas) o los ángeles: pues ninguno es arrogante (ante su Señor).”
“Y las hierbas y los árboles, ambos (por igual), se postran en adoración.”
“¿No ves que es Allah Aquel cuyas alabanzas celebran todos los seres que hay en los cielos y en la tierra, y las aves (del aire) con las alas desplegadas? Cada uno conoce su propia (forma de) oración y alabanza. Y Allah conoce bien todo lo que hacen.”
Por qué se nombra al sol
Ibn Kathir, sobre 22:18, dice que la postración de cada cosa es del tipo que le es propio. Los montes y los árboles, dice, se postran por el giro de sus sombras a derecha e izquierda. Explica por qué el versículo nombra el sol, la luna y las estrellas: se les había adorado además de Dios (﷾). Así, el versículo muestra que se postran ante su Creador y le están sometidos. Luego cita el hadiz de la postración del sol bajo el Trono. El Corán convierte la misma enseñanza en un mandato en 41:37: la postración pertenece al Creador del sol y de la luna, no a ellos. El sol que la gente ha adorado es él mismo un adorador.
Explica que solo Dios merece adoración, pues todo se postra ante Su grandeza, de buen grado o a la fuerza, y la postración de cada cosa es del tipo que le es propio. El sol, la luna y las estrellas se nombran porque fueron adorados aparte de Dios. Así, la aleya muestra que se postran ante su Creador y que están gobernados por Él y sometidos, como 41:37 prohíbe postrarse ante el sol y la luna. Después cita el hadiz de Abu Dharr sobre el sol que se postra bajo el Trono. La postración de las montañas y los árboles, dice, es el giro de sus sombras a derecha e izquierda.
“Entre Sus signos están la Noche y el Día, y el Sol y la Luna. No os postréis ante el sol ni ante la luna, sino postraos ante Allah, que los creó, si es a Él a quien queréis servir.”
Lo que dijeron los sabios
Varios sabios explicaron el relato. Al-Khattabi (m. 998), según lo cita Ibn Hajar, dijo que el asentarse del sol bajo el Trono puede ser un asentarse que no comprendemos. Añadió que su postración de cada noche no le impide girar en su curso. Al-Nawawi (m. 1277) recoge que los sabios discreparon sobre su “lugar de reposo”. Algunos leyeron un asentarse bajo el Trono cada día. Algunos leyeron un plazo fijado al final del mundo. Otros leyeron el último punto de su curso por sus estaciones. Añade que el sol se postra con un discernimiento y una percepción que Dios (﷾) crea en él. Ibn Hajar (m. 1449) escribió el comentario más conocido de al-Bujari, llamado Fath al-Bari. Entendió que el sentido llano es un asentarse cada día y cada noche, en su postración. Sobre al-Bujari 3199 cita a Ibn al-Arabi: nada impide que el sol deje su curso para postrarse y luego vuelva. Ibn Hajar responde que, si dejarlo significa detenerse, eso está claro. Pero no hay prueba de que deje su curso. Así que aceptó que el sol puede detenerse para postrarse. También admitió que la postración puede ser la del ángel encargado del sol, o la propia del sol “por la forma de su estado”, es decir, una sumisión mayor. El propio Corán dice que la gente no entiende cómo todas las cosas glorifican a Dios (﷾).
Da dos lecturas posibles del reposo del sol bajo el Trono. Puede reposar bajo él de un modo que no comprendemos. O el conocimiento de su lugar de reposo puede estar en el Libro en el que están escritos el principio y el fin de los asuntos del mundo. Entonces se interrumpirá el giro del sol, quedará en reposo y su labor terminará. Añade que nada en su postración de cada noche bajo el Trono le impide girar en su curso.
Dice que los comentaristas discreparon sobre las palabras “su lugar de reposo está bajo el Trono, y cae postrado”. Algunos tomaron el hadiz en su sentido llano. Según esta opinión, como lo expresa al-Wahidi, el sol reposa bajo el Trono cada día cuando se pone, hasta el día en que salga por donde se pone. Qatada y Muqatil lo entendieron como un tiempo y un plazo que el sol no sobrepasa, de modo que su lugar de reposo es el final de su curso cuando termine el mundo; al-Zajjaj eligió esta opinión. Al-Kalbi dijo que recorre sus estaciones hasta el último punto, que no sobrepasa, y luego vuelve al primero; Ibn Qutayba eligió esta opinión. Añade que la postración del sol se produce con un discernimiento y una percepción que Allah crea en él.
Dice que la postración del sol bajo el Trono no contradice 18:86, donde Dhul-Qarnayn encontró el sol poniéndose en un manantial de agua turbia. El manantial es el punto más lejano que alcanza la vista a la puesta del sol, y la postración bajo el Trono viene después de la puesta. Cita las dos lecturas de al-Khattabi sobre el reposo bajo el Trono y luego da la suya. El sentido llano del hadiz, dice, es que el reposo se produce cada día y cada noche, al postrarse. Su contrario es el viaje constante que la aleya llama correr.
Dice que al-Bukhari colocó el hadiz de Abu Dharr en este capítulo para mostrar el curso del sol en cada día y cada noche. Su sentido llano, dice, es que el propio sol corre, como dice la aleya “cada uno nada en una órbita”. Eso difiere de la opinión de los astrónomos de que el sol está fijo en una esfera que gira. Cita a Ibn al-Arabi: algunos negaron la postración, aunque está bien fundada y es posible, y otros la entendieron como el sometimiento constante del sol. Nada, añade Ibn al-Arabi, impide que el sol abandone su curso para postrarse y luego regrese. Ibn Hajar responde que, si abandonarlo significa detenerse, eso está claro, pero que no hay prueba de que abandone su curso. Añade que la postración puede ser la del ángel encargado del sol. O el sol puede postrarse “por la forma de su estado”, lo que significaría una sumisión y una humildad mayores en ese momento.
“Los siete cielos y la tierra, y todos los seres que hay en ellos, proclaman Su gloria: no hay cosa alguna que no celebre Su alabanza; ¡y sin embargo no entendéis cómo proclaman Su gloria! ¡En verdad Él es Pacientísimo, Indulgentísimo!”
Un sol que nunca descansa
Ibn Kathir leyó el relato al pie de la letra. Situó la postración a medianoche, cuando, dice, el sol está más lejos del Trono. Sin embargo, sobre 14:33 explica las palabras “siguiendo diligentemente sus cursos”. El sol y la luna, dice, viajan sin descanso, de noche y de día. Sobre 18:86 dice que el sol nunca deja el curso en el que está fijado. Así que el sabio que situó la postración a medianoche sostenía también que el sol viaja sin descanso y nunca deja su curso.
Explica “ambos recorriendo con diligencia sus cursos” (da'ibayn): el sol y la luna siguen viajando sin descanso, ni de noche ni de día. Pone a su lado 36:40, según la cual cada uno nada en su órbita, y otras aleyas sobre el sol y la luna que recorren sus cursos bajo el mandato de Dios.
“Y Él os ha sometido el sol y la luna, ambos recorriendo con diligencia sus cursos; y la noche y el día (también) os los ha sometido.”
Da dos opiniones sobre “un lugar de reposo para él”. La primera es un lugar: bajo el Trono, del lado que mira a la tierra. Dondequiera que esté el sol, está bajo el Trono, él y todas las criaturas, porque el Trono es su techo. El Trono, añade, no es una esfera, como afirman muchos astrónomos, sino una cúpula con patas, llevada por los ángeles, sobre el mundo, por encima de las cabezas de la gente. El sol, que gira en su cuarta esfera, está más cerca del Trono al mediodía y más lejos de él a medianoche; entonces se postra y pide permiso para salir, como dicen los hadices. La segunda opinión es un tiempo: el final de su curso en el Día de la Resurrección, cuando su movimiento se detenga y este mundo termine.
Explica que Dhul-Qarnayn vio el sol como si se pusiera en el océano, tal como lo ve cualquiera que va a la orilla, mientras que el sol mismo nunca abandona el curso en que está fijado.
La prueba para las afirmaciones sobre el cielo
Una misma prueba sirve para toda escritura. Algunas afirmaciones tratan de lo que se puede ver y medir. Por ejemplo, una distancia desde la tierra, el orden de los planetas o tierras habitadas con sus reyes. Eso se puede comprobar. Las afirmaciones sobre propósitos invisibles no se pueden comprobar mirando, ni en un sentido ni en otro. El Vishnu Purana es una escritura hindú de la capa smriti (la tradición recordada, situada por debajo del Veda). Hace afirmaciones del primer tipo. Da la distancia del sol a la tierra en leguas, y sitúa la luna otro tanto más allá del sol. Cifras así se pueden comprobar en el cielo. Algunos maestros hindúes leen estos capítulos como simbólicos. Pero el texto cuenta sus leguas desde la tierra, y una distancia desde la tierra se puede medir. Este relato no hace ninguna afirmación de ese tipo. No da ninguna distancia ni medida. Del curso visible del sol dice solo lo que todos ven: se pone, sale por la mañana, y la gente no nota nada fuera de lo común en él. Lo que añade es invisible: que el sol se inclina ante su Hacedor y corre con Su permiso. El único cambio que dice que la gente verá es el sol saliendo por el oeste, anunciado como un signo del Último Día. El Corán habla del sol de la misma manera: recorre su curso, y cada cuerpo nada en su propia órbita.
Abu Dharr relata que un día el Profeta (ﷺ) preguntó a sus Compañeros si sabían adónde va el sol. Dijeron que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: corre hasta llegar a su lugar de reposo bajo el Trono y cae postrado, y permanece así hasta que se le dice que se levante y vuelva al lugar de donde vino. Vuelve y por la mañana aparece por su lugar de salida, y lo mismo ocurre de nuevo. Luego corre, y la gente no ve nada extraño en él, hasta que llega a ese lugar de reposo bajo el Trono. Se le dice que se levante y aparezca por el lugar donde se pone, y saldrá por su lugar de ocaso. Luego preguntó si sabían cuándo será eso. Será, dijo, cuando la fe no beneficie a un alma que no creyó antes ni adquirió bien alguno mediante su fe: son las palabras de Corán 6:158.
Abu Dharr relata que, a la puesta del sol, el Profeta (ﷺ) le preguntó si sabía adónde va el sol, y él respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso, y se le concede el permiso. Llegará un momento en que su postración no será aceptada ni se le concederá el permiso. Se le dirá que vuelva por donde vino, y saldrá por el lugar donde se pone. Dijo que ese es el significado de Corán 36:38.
“El orbe solar está situado a cien mil leguas de la tierra; y el de la luna, a igual distancia del sol. A ese mismo intervalo por encima de la luna se halla la órbita de todas las constelaciones lunares. El planeta Budha (Mercurio) está doscientas mil leguas por encima de las mansiones lunares.”
“Y el sol recorre su curso durante un periodo determinado para él: ese es el decreto de (Aquel), el Exaltado en Poder, el Omnisciente.”
“No le está permitido al Sol alcanzar a la Luna, ni puede la Noche adelantarse al Día: cada uno (simplemente) nada en (su propia) órbita (conforme a la Ley).”
Las objeciones, respondidas
Sahih al-Bukhari 3199 — Kitab Bad' al-Khalq (El comienzo de la creación), hadiz 3199
Abu Dharr relata que, a la puesta del sol, el Profeta (ﷺ) le preguntó si sabía adónde va el sol, y él respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso, y se le concede el permiso. Llegará un momento en que su postración no será aceptada ni se le concederá el permiso. Se le dirá que vuelva por donde vino, y saldrá por el lugar donde se pone. Dijo que ese es el significado de Corán 36:38.
Por qué se cita
El Profeta (ﷺ) dijo, a la puesta del sol, que este “va” hasta que se postra bajo el Trono, y que “pide permiso” para salir. Así que se lo imaginaba abandonando el cielo cada noche. Pero el sol siempre está brillando sobre alguna parte de la tierra, y siempre se está poniendo en algún lugar. ¿Cuándo se postra, entonces?
La respuesta
El hadiz explica el Corán 36:38, “el sol recorre su curso”. Su ir es el recorrer de su curso, y su pedir permiso muestra que solo corre con el permiso de Dios (﷾). El Profeta (ﷺ) planteó la pregunta a Abu Dharr al ponerse el sol. Le dijo lo que nadie puede ver: adónde va el sol, y que se postra bajo el Trono. La puesta de sol llega a cada tierra por turno. El relato nunca dice que el sol deje su curso, ni que nadie en ninguna parte lo vea detenerse. Al-Khattabi dijo que su postración de cada noche no le impide girar en su curso. Si la postración no detiene al sol, como dice al-Khattabi, no tiene por qué ocurrir en un mismo momento para toda la tierra. Y el Trono está por encima de toda la creación. Como dice Ibn Kathir, el sol está bajo él dondequiera que esté.
Conclusión — El relato habla de la obediencia del sol mientras recorre su curso, no de un viaje fuera del cielo.
Sahih Muslim 159a — Kitab al-Iman (El libro de la fe), hadiz 159a
Abu Dharr relata que un día el Profeta (ﷺ) preguntó a sus Compañeros si sabían adónde va el sol. Dijeron que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: corre hasta llegar a su lugar de reposo bajo el Trono y cae postrado, y permanece así hasta que se le dice que se levante y vuelva al lugar de donde vino. Vuelve y por la mañana aparece por su lugar de salida, y lo mismo ocurre de nuevo. Luego corre, y la gente no ve nada extraño en él, hasta que llega a ese lugar de reposo bajo el Trono. Se le dice que se levante y aparezca por el lugar donde se pone, y saldrá por su lugar de ocaso. Luego preguntó si sabían cuándo será eso. Será, dijo, cuando la fe no beneficie a un alma que no creyó antes ni adquirió bien alguno mediante su fe: son las palabras de Corán 6:158.
Por qué se cita
Sahih Muslim dice que el sol cae postrado y permanece así hasta que se le dice que se levante. Un sol que permanece postrado se ha detenido, e incluso Ibn Hajar aceptó que pudiera detenerse para postrarse. Sin embargo, el sol nunca se detiene.
La respuesta
El relato sí dice que se queda postrado hasta que se le dice que salga. Ibn Hajar aceptó que el sol puede detenerse para postrarse. Pero esa es su explicación, no las palabras del hadiz, como la hora de medianoche de Ibn Kathir. En el mismo pasaje ofreció otras lecturas: la postración del ángel encargado del sol, o una sumisión mayor. El relato sitúa la permanencia bajo el Trono y no nombra ningún punto de nuestro cielo. También dice que, el último día corriente, tras una noche como todas, la gente no nota nada fuera de lo común en el sol. Cuando es de noche en Medina, es de día en otras tierras, y nadie allí ve el sol detenerse. Al-Khattabi dijo que el asentarse puede ser uno que no comprendemos. Dijo que su postración de cada noche no le impide girar en su curso. Lo que ocurre bajo el Trono pertenece a lo invisible. Mirar al cielo no puede ni probarlo ni refutarlo.
Conclusión — El relato dice que el sol permanece postrado bajo el Trono. Nunca dice que nadie vea al sol detenerse, y dice que la gente no nota nada extraño en su curso.
Tafsir Ibn Kathir, sobre 36:38
Da dos opiniones sobre “un lugar de reposo para él”. La primera es un lugar: bajo el Trono, del lado que mira a la tierra. Dondequiera que esté el sol, está bajo el Trono, él y todas las criaturas, porque el Trono es su techo. El Trono, añade, no es una esfera, como afirman muchos astrónomos, sino una cúpula con patas, llevada por los ángeles, sobre el mundo, por encima de las cabezas de la gente. El sol, que gira en su cuarta esfera, está más cerca del Trono al mediodía y más lejos de él a medianoche; entonces se postra y pide permiso para salir, como dicen los hadices. La segunda opinión es un tiempo: el final de su curso en el Día de la Resurrección, cuando su movimiento se detenga y este mundo termine.
Por qué se cita
Ibn Kathir sitúa la postración a medianoche, cuando el sol está más lejos del Trono. También dice que el Trono no es una esfera, sino una cúpula con patas sobre el mundo. Eso es una tierra plana bajo una cúpula.
La respuesta
El hadiz no dice nada de la medianoche y no da ninguna forma al Trono. Situar la postración a medianoche es la explicación del propio Ibn Kathir, según la astronomía de su época, que ponía el sol en su cuarta esfera. Las patas del Trono están en un hadiz auténtico, Sahih al-Bukhari 2412, y el Corán habla de ángeles que llevan el Trono. Los musulmanes aceptan ambas cosas. Un relato de Sunan Abi Dawud (4726) compara con una cúpula el Trono que está sobre los cielos. Al-Albani lo calificó de débil, como muestra sunnah.com, y nada de lo que aquí se dice se apoya en él. “No es una esfera” se dice del Trono, no de la tierra. Y las propias palabras de Ibn Kathir responden al crítico. Dondequiera que esté el sol, dice, está bajo el Trono, con todas las criaturas. Y sobre 14:33 dice que viaja sin descanso, ni de noche ni de día.
Conclusión — Incluso leyendo el relato en su sentido llano, Ibn Kathir sitúa el sol bajo el Trono dondequiera que esté, en un viaje sin descanso, ni de noche ni de día.
Abdullah ibn Amr, citado en el Tafsir Ibn Kathir sobre 36:38
Abdullah ibn Amr dijo sobre 36:38 que, cuando el sol se pone, saluda, se postra y pide permiso, y se le concede el permiso. Luego llega un día en que se pone, saluda, se postra y pide permiso, y se le niega. El sol dice que el viaje es largo y que sin permiso no llegará, y queda retenido todo el tiempo que Allah quiera; luego se le dice que salga por donde se puso. Desde ese día hasta el Día de la Resurrección, la fe no beneficiará a un alma que no creyó antes. Son sus propias palabras, no un dicho del Profeta (ﷺ).
Por qué se cita
Los primeros musulmanes lo leyeron al pie de la letra. Abdullah ibn Amr, un compañero del Profeta (ﷺ), dijo que el sol queda retenido mientras Allah quiera. Ikrima, un sucesor (alguien que conoció a los compañeros), dijo que entra cada noche en un nicho de oración bajo el Trono. Las lecturas que lo hacen invisible llegaron después.
La respuesta
Estos son dichos de un compañero y de un sucesor, recogidos en los comentarios. No son el Corán ni las palabras del Profeta (ﷺ), en los que descansa la creencia musulmana. Los sabios citados en esta página se citan por cómo leyeron el relato, tampoco como revelación. Ni siquiera los primeros comentaristas estuvieron de acuerdo. Al-Nawawi recoge que Qatada y Muqatil leyeron el lugar de reposo como un plazo fijado, el final del curso del sol cuando acabe el mundo. Y en el relato de Abdullah ibn Amr tal como lo da Ibn Kathir, al sol se le da permiso noche tras noche. Solo queda retenido el último día, cuando se le niega el permiso y se le dice que salga por donde se puso. Ese día es el signo que todos verán.
Conclusión — Ninguno de los dos relatos es enseñanza del Corán ni del Profeta (ﷺ). Los primeros comentaristas entendieron el lugar de reposo de más de una manera. En el relato de Abdullah ibn Amr, la retención corresponde al último día.
Corán 18:86 — Surat al-Kahf (La Caverna), versículo 86
“Hasta que, cuando llegó al poniente del sol, lo encontró poniéndose en un manantial de agua turbia: junto a él encontró a un Pueblo: Dijimos: “¡Oh Zul-qarnain! (tienes autoridad,) o bien para castigarlos, o bien para tratarlos con bondad”.”
Por qué se cita
Pon el hadiz junto a 18:86, donde el sol se pone en un manantial de agua turbia, y tienes una tierra plana. El sol se hunde en el oeste, pasa por debajo del suelo hasta el Trono y vuelve por el este. En Sunan Abi Dawud 4002, el propio Profeta (ﷺ) dice al atardecer que el sol se pone en un manantial caliente.
La respuesta
El versículo 18:86 dice lo que encontró Dhul-Qarnayn: el sol poniéndose tal como le parecía a él, en el agua del oeste. Ibn Hajar unió los dos textos de la misma manera. La fuente, dice, es el punto más lejano que alcanza la vista al ponerse el sol, y la postración bajo el Trono viene después. Sunan Abi Dawud 4002 es un relato de Abu Dharr. En él, el Profeta (ﷺ) dice al ponerse el sol que el sol se pone en una fuente caliente (hamiya). Al-Albani calificó su cadena de sahih. Abu Dawud lo colocó en su libro sobre las lecturas del Corán. Hamiya es una de las dos lecturas reconocidas de la palabra en 18:86. Así que el Profeta (ﷺ) dijo las propias palabras del versículo, y la lectura que hizo Ibn Hajar de esas palabras vale también aquí. Ninguno de estos textos dice que el sol se meta bajo tierra, y ninguno da forma a la tierra. Todos hablan de la puesta de sol como todavía lo hace todo el mundo, astrónomos incluidos. El Trono está por encima de toda la creación, no bajo la tierra. Y el Corán hace que el sol y la luna naden cada uno en su propia órbita.
Conclusión — Ninguno de estos textos dibuja una tierra plana; esa imagen la pone el crítico.
Sahih al-Bukhari 3199 — Kitab Bad' al-Khalq (El comienzo de la creación), hadiz 3199
Abu Dharr relata que, a la puesta del sol, el Profeta (ﷺ) le preguntó si sabía adónde va el sol, y él respondió que Allah y Su Mensajero saben más. Dijo: va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso, y se le concede el permiso. Llegará un momento en que su postración no será aceptada ni se le concederá el permiso. Se le dirá que vuelva por donde vino, y saldrá por el lugar donde se pone. Dijo que ese es el significado de Corán 36:38.
Por qué se cita
Un sol que se postra y pide permiso tendría que ser un ser consciente. Eso es mito, no astronomía. Y si el sol es un siervo vivo de Dios, los hindúes no hacen nada malo al honrar a Surya. Lo honran como un devata, un poder consciente al servicio del Supremo.
La respuesta
El Corán dice que todo lo que hay en los cielos y en la tierra glorifica a Dios (﷾), aunque la gente no entiende cómo. Cada criatura, dice, conoce su propia manera de orar y alabar. Los sabios discreparon sobre cómo se postra el sol. Al-Nawawi dice que lo hace con un discernimiento y una percepción que Allah (﷾) crea en él. Ibn Hajar admitió, entre otras lecturas, que puede ser la postración del ángel encargado del sol, o la propia sumisión del sol, “por la forma de su estado”. Si la postración es la del ángel, el Corán dice que también los ángeles se postran ante Allah (﷾). Ningún profeta, dice, mandaría a la gente tomar a los ángeles por señores. En toda lectura, el sol está sometido a su Hacedor y corre con Su permiso. Por eso no se le debe adorar. El Corán prohíbe postrarse ante el sol y la luna: la postración pertenece a Allah (﷾), que los creó.
Conclusión — El sol se postra ante Dios (﷾), y el Corán da la postración de adoración solo a Dios (﷾), no al sol que se postra ante Él.
Perspectivas
La lectura de los críticos
El hadiz presenta al sol dejando el cielo cada noche, deteniéndose bajo el Trono y pidiendo permiso para volver. Los críticos dicen que eso no puede ser cierto de un sol que siempre está brillando sobre alguna parte de la tierra.
Sahih al-Bukhari 3199 dice que el sol, al ponerse, va hasta que se postra bajo el Trono y pide permiso.
Refutación
El islam acepta este hadiz auténtico, que el Profeta (ﷺ) dio como significado de 36:38, “el sol recorre su curso”. Su ir es su correr con el permiso de Dios (﷾). Y el relato nunca dice que deje el cielo. La puesta de sol llega a cada tierra por turno. Al-Khattabi dijo que su postración de cada noche no le impide seguir su curso.
Sahih Muslim 159a dice que el sol permanece postrado hasta que se le dice que se levante. Los críticos entienden que esto significa que el sol se detiene.
Refutación
El relato sí dice que el sol se queda postrado hasta que se le dice que salga. Pero lo sitúa bajo el Trono, no en un punto de nuestro cielo. El mismo relato dice que la gente no nota nada fuera de lo común en el curso del sol; lo que ocurre bajo el Trono es invisible.
Algunos sabios clásicos lo entendieron como que el sol de verdad se detiene cada noche. E Ibn Hajar aceptó que el sol pudiera detenerse en su camino para su postración.
Refutación
Estas son explicaciones de los sabios, no palabras del Profeta (ﷺ). Al-Nawawi recoge otras lecturas, como un plazo fijado al final del mundo. Ibn Hajar admitió que puede detenerse, pero solo como una lectura: también ofreció la postración del ángel o una sumisión mayor.
Ibn Kathir situó la postración a medianoche, y llamó al Trono una cúpula con patas. Los críticos lo leen como una imagen de tierra plana.
Refutación
El hadiz no da ninguna hora de medianoche ni ninguna forma para el Trono. Esas son explicación propia de Ibn Kathir. Los portadores y las patas del Trono están en el Corán y en un hadiz auténtico. Y “no es una esfera” se dice del Trono, no de la tierra. El propio Ibn Kathir dice que el sol está bajo el Trono dondequiera que esté, y que viaja sin descanso (14:33).
La perspectiva islámica
El relato describe la sumisión del sol a Dios (﷾) bajo el Trono, que está por encima de toda la creación. No describe ninguna postración que nadie vea. En Sahih Muslim 159a, el sol sigue luego su curso y la gente no nota nada fuera de lo común en él. El único cambio que dice que la gente verá, el sol saliendo por el oeste, está aún por llegar. El Corán dice que todas las cosas se postran ante Dios (﷾), cada una a su manera.
Sahih Muslim 159a dice que, después de su postración, el sol recorre su curso, y la gente no ve nada extraño en él.
El Profeta (ﷺ) explicó Corán 36:38 diciendo que el lugar de reposo del sol está bajo el Trono.
Un hadiz auténtico sitúa el Trono por encima del nivel más alto del Paraíso. E Ibn Kathir dice que el sol está bajo el Trono dondequiera que esté.
El Corán dice que el sol, la luna, las estrellas, las colinas, los árboles y los animales se postran ante Dios (﷾). Cada uno conoce su propia manera de orar.
Ibn Kathir dice que cada cosa se postra ante Dios (﷾) a su manera. El sol, la luna y las estrellas se nombran, dice, porque la gente los adoraba.
Al-Khattabi dijo que el asentarse del sol bajo el Trono puede ser uno que no comprendemos. Dijo que su postración de cada noche no le impide seguir su curso.
Al-Nawawi recoge tres lecturas del lugar de reposo del sol. Dice que se postra con una conciencia que Allah (﷾) crea en él.
Ibn Hajar admite que el sol pueda detenerse para postrarse, aunque no encuentra prueba de que abandone su camino. También admite que la postración pueda ser la del ángel. O puede ser la del propio sol, mostrada por su estado y no con palabras.
Ibn Kathir leyó el relato en su sentido llano. Explica 14:33 diciendo que el sol y la luna viajan sin descanso, de noche y de día.
El relato no da ninguna distancia ni tamaño del sol. El Vishnu Purana, en cambio, da la distancia del sol a la tierra en leguas.
El sol es una criatura que obedece a Dios (﷾) y corre con Su permiso. La postración de adoración pertenece solo a su Creador.