Respuesta breve

El islam enseña que ningún amuleto ni papel puede traer suerte ni alejar el mal. El bien y el mal vienen solo de Dios (﷾). El Corán dice: “Si Allah te toca con una aflicción, nadie puede quitarla sino Él” (6:17). En un santuario, los visitantes pueden recibir un omamori, un pequeño amuleto para la seguridad o el éxito. Muchos sacan también un omikuji, un papel de la suerte, en Año Nuevo. El deseo que hay detrás de ambos es bueno: una familia a salvo y un buen año. El islam dirige ese deseo a Dios mismo. Un musulmán pide a Dios (﷾) protección en la oración y confía en Él: “si alguien pone su confianza en Allah, (Allah) le basta” (65:3). Antes de una decisión, no saca un papel. Reza una breve oración para pedir guía (istijara), y luego actúa y deja el resultado a Dios (﷾).

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