Respuesta breve
La mayoría son pequeñas, pero esa respuesta concede lo principal. Admite que hombres cambiaron a mano el texto de la Biblia, en cada generación, durante unos 1.400 años. Algunos cambios sí tocaron la doctrina (lo que creen los cristianos). El único versículo que dice que los tres son uno falta en las copias antiguas. También faltan las apariciones de Jesús resucitado al final de Marcos y la historia de la mujer sorprendida en adulterio. Lo sabemos solo porque sobrevivieron copias más antiguas. De los primeros cien años después de que se escribieran los libros solo quedan unos pocos fragmentos. Así que nadie puede comprobar qué cambió entonces. En el Antiguo Testamento, los textos hebreo y griego llegan a fechar el Diluvio con cientos de años de diferencia. Jesús dijo que el hombre vive “de toda palabra” de Dios (﷾). La Ley prohíbe añadir a la palabra de Dios (﷾) o quitarle algo. El Corán dice que Dios mismo lo guarda.
Explicación completa
La respuesta que dan los cristianos
Los eruditos cristianos responden que casi todas las diferencias son triviales. Son ejemplos un nombre escrito de dos maneras, palabras en otro orden o un artículo omitido (una palabra pequeña como “el”). Otras son un descuido visual del copista. Westcott y Hort, dos estudiosos que editaron el Nuevo Testamento griego en 1881, juzgaron que la variación real apenas afectaba a una milésima parte del texto. Bart Ehrman es un estudioso del Nuevo Testamento que no es ningún defensor del texto. Está de acuerdo en que la mayoría de las diferencias carecen de importancia.
La exposición clásica de la defensa. Dejando aparte las diferencias de ortografía, los editores del texto griego crítico juzgan que las palabras que aún están en duda constituyen alrededor de una sexagésima parte del Nuevo Testamento, que la mayoría de ellas son relativamente triviales, y que la variación sustancial difícilmente puede llegar a más de una milésima parte del texto.
Ehrman, que se hizo evangélico comprometido en su adolescencia y estudió en el Moody Bible Institute y en Wheaton antes de doctorarse con Bruce Metzger en el Seminario Teológico de Princeton, informa de que se conocen más de 5.700 manuscritos griegos del Nuevo Testamento, además de unos 10.000 en latín. No hay dos exactamente iguales. Las estimaciones de las diferencias entre ellos van de 200.000 a 400.000 o más, de modo que hay más diferencias entre los manuscritos que palabras en el Nuevo Testamento. La mayoría son descuidos sin importancia, como los de ortografía; algunas cambian el sentido de un pasaje. La mayoría de las copias conservadas son siglos posteriores a los originales, y las más antiguas son pocas y en su mayoría fragmentos.
Lo que admite esa respuesta
La defensa es cierta hasta donde llega, y concede lo que importa. Cada diferencia es un lugar donde un copista cambió lo que copiaba. La mayoría son pequeñas, pero ya nadie puede deshacerlas todas. La misma copia a mano que produjo los pequeños despistes también transmitió cambios que llegaron a la doctrina, como muestra la siguiente sección.
Ehrman, que se hizo evangélico comprometido en su adolescencia y estudió en el Moody Bible Institute y en Wheaton antes de doctorarse con Bruce Metzger en el Seminario Teológico de Princeton, informa de que se conocen más de 5.700 manuscritos griegos del Nuevo Testamento, además de unos 10.000 en latín. No hay dos exactamente iguales. Las estimaciones de las diferencias entre ellos van de 200.000 a 400.000 o más, de modo que hay más diferencias entre los manuscritos que palabras en el Nuevo Testamento. La mayoría son descuidos sin importancia, como los de ortografía; algunas cambian el sentido de un pasaje. La mayoría de las copias conservadas son siglos posteriores a los originales, y las más antiguas son pocas y en su mayoría fragmentos.
Cambios que llegaron a la doctrina
Tres pasajes famosos faltan en las copias más antiguas, y fueron eruditos cristianos quienes lo establecieron en los tres casos. El primero es 1 Juan 5:7, el único versículo que enuncia la Trinidad (Dios (﷾) como tres en uno) de forma explícita. No aparece en ningún manuscrito griego anterior a la Baja Edad Media, salvo como nota marginal posterior. El segundo son los últimos doce versículos de Marcos, con las apariciones de Jesús resucitado. Faltan en las dos Biblias griegas más antiguas que se conservan en gran parte, que terminan en el versículo 8. El tercero es la historia de la mujer sorprendida en adulterio. Falta en las copias más antiguas de Juan. Los tres siguen impresos en muchas Biblias y se leen en la iglesia como palabra de Dios (﷾).
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”
Sobre 1 Juan 5:7-8, informa de que las palabras sobre el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo faltan en todos los manuscritos griegos conocidos salvo ocho tardíos, cuatro de los cuales las tienen escritas en el margen como adición posterior; que ningún padre de la Iglesia griego las cita; y que todas las traducciones antiguas salvo la latina carecen de ellas.
“Y ellas salieron deprisa, y huyeron del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto: ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.”
Sobre Marcos 16:9-20, informa de que los doce últimos versículos faltan en las dos Biblias griegas más antiguas que se conservan en gran parte, el Códice Sinaítico y el Códice Vaticano, y en otros testigos tempranos; que Eusebio y Jerónimo afirman que esos versículos faltaban en casi todas las copias griegas que conocían; que algunos manuscritos traen en su lugar un final distinto y más corto; y concluye que el Evangelio, tal como nos llega por los testimonios más antiguos, termina en 16:8.
“Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”
Sobre el relato de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 7:53-8:11), informa que falta en los papiros antiguos (P66 y P75), en el Códice Sinaítico y el Códice Vaticano y en otros testigos antiguos, y que los manuscritos que sí lo contienen lo sitúan en lugares distintos: después de Juan 7:52, después de Juan 7:36, al final de Juan o después de Lucas 21:38. Concluye que no formaba parte del Evangelio de Juan original.
| Pasaje | Lo que dice | Las pruebas |
|---|---|---|
| 1 Juan 5:7 | “el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”. Es el único versículo que dice que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo son uno. | No aparece en ningún manuscrito griego anterior a la Baja Edad Media, salvo como nota posterior en el margen. |
| Marcos 16:9-20, los últimos doce versículos | Las apariciones de Jesús resucitado | Faltan en las dos Biblias griegas más antiguas que se conservan en gran parte. Estas terminan en el versículo 8. |
| Juan 7:53-8:11 | La mujer sorprendida en adulterio: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” | Falta en las copias más antiguas de Juan. Las copias posteriores la ponen en lugares distintos, algunas en Lucas. |
Fueron estudiosos cristianos quienes lo establecieron en los tres casos. Sin embargo, los tres siguen impresos en muchas Biblias y se leen en la iglesia como palabra de Dios (﷾).
Los años que nadie puede comprobar
Estos tres se conocen solo porque sobrevivieron manuscritos más antiguos que pudieron compararse con otros posteriores. De aproximadamente los primeros cien años después de que se escribieran los libros casi no queda nada. Solo hay unos pocos fragmentos pequeños. El más antiguo es un trozo de Juan del tamaño de una tarjeta de crédito. Fue entonces cuando el texto era más nuevo y más fácil de cambiar. No sobrevive ninguna copia de aquella época que muestre lo que se le hizo entonces.
Ehrman, que se hizo evangélico comprometido en su adolescencia y estudió en el Moody Bible Institute y en Wheaton antes de doctorarse con Bruce Metzger en el Seminario Teológico de Princeton, informa de que se conocen más de 5.700 manuscritos griegos del Nuevo Testamento, además de unos 10.000 en latín. No hay dos exactamente iguales. Las estimaciones de las diferencias entre ellos van de 200.000 a 400.000 o más, de modo que hay más diferencias entre los manuscritos que palabras en el Nuevo Testamento. La mayoría son descuidos sin importancia, como los de ortografía; algunas cambian el sentido de un pasaje. La mayoría de las copias conservadas son siglos posteriores a los originales, y las más antiguas son pocas y en su mayoría fragmentos.
Un fragmento de papiro del tamaño aproximado de una tarjeta de crédito, con unas pocas palabras de Juan 18:31-33 en una cara y de 18:37-38 en la otra. Suele considerarse el fragmento más antiguo que se conserva del Nuevo Testamento. Su primer editor, en 1935, lo fechó en la primera mitad del siglo II; algunos papirólogos sostienen hoy que no puede descartarse una fecha más avanzada del siglo II, o en torno al año 200.
Las diferencias del Antiguo Testamento no son todas pequeñas
La Biblia hebrea muestra lo mismo. La Torá samaritana (la copia propia de los samaritanos de los cinco primeros libros) difiere del texto hebreo judío en unos 6.000 lugares. La Septuaginta es la antigua traducción griega de las escrituras judías. Su Jeremías es aproximadamente una séptima parte más corto que el hebreo, con sus capítulos en otro orden. Las edades de los patriarcas en Génesis 5 y 11 también difieren entre los textos hebreo, griego y samaritano. En el hebreo Adán tiene 130 años cuando nace Set. En el griego, 230. Así, los tres textos fechan el Diluvio con cientos de años de diferencia. Y en 1 Samuel 13:1 el hebreo ha perdido la edad de Saúl. La versión King James reformula el versículo. La traducción judía de 1917 deja un espacio en blanco.
El manual de referencia sobre el texto de la Biblia hebrea. La Biblia hebrea completa más antigua que se conserva es el Códice de Leningrado, de época medieval (1008-1009 d. C.). Los Rollos muestran las escrituras circulando en varias formas textuales distintas en torno al cambio de era. El Pentateuco samaritano difiere del texto masorético judío en unos 6.000 lugares; el Jeremías de la Septuaginta griega es más corto que el hebreo en aproximadamente una séptima parte y ordena sus capítulos de otro modo, y su Job es aproximadamente una sexta parte más corto. Las edades de las genealogías de Génesis 5 y 11 difieren entre los tres textos, de modo que sus cronologías del Diluvio y de la creación difieren en siglos.
Compara Génesis 1-11 en los textos hebreo (masorético), samaritano y griego (Septuaginta). Las edades de los patriarcas en las genealogías de Génesis 5 y 11 difieren de forma sistemática entre los tres, y Hendel sostiene que las diferencias proceden de revisiones deliberadas de la cronología hechas por escribas.
“Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen; y llamó su nombre Set:”
En la Septuaginta griega, Adán tiene doscientos treinta años cuando nace Set, no ciento treinta como en el hebreo. El griego da también cien años más antes del nacimiento del hijo a otros cinco patriarcas anteriores al Diluvio.
“Saúl reinó un año; y cuando hubo reinado dos años sobre Israel,”
“Saúl tenía—años cuando comenzó a reinar; y dos años reinó sobre Israel.”
Toda palabra, dice la Biblia
Jesús respondió a Satanás con palabras de la Ley de Moisés. El hombre vive de toda palabra que sale de la boca de Dios (﷾). La misma Ley prohíbe añadir a la palabra de Dios (﷾) o quitarle nada. Según esa norma, las palabras de un copista puestas en el libro de Dios (﷾) no son poca cosa.
“Mas él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino que de toda palabra que sale de la boca del Señor vive el hombre.”
“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos del Señor vuestro Dios que yo os mando.”
El Libro que Dios (﷾) prometió guardar
El Corán dice que Dios (﷾) lo hizo descender y que lo guardará de la corrupción. También invita al lector a ponerlo a prueba. Un libro de alguien que no fuera Dios (﷾), dice, contendría muchas contradicciones. Muchos compañeros lo sabían de memoria, así que nunca dependió solo de copias. A Anas ibn Malik, un compañero, le preguntaron quién había reunido el Corán en vida del Profeta (ﷺ). Nombró a cuatro, todos ellos de los Ansar (los musulmanes naturales de Medina). Escribas como Zayd ibn Thabit pusieron la revelación por escrito para él.
“Sin duda, Nosotros hemos hecho descender el Mensaje; y ciertamente lo protegeremos (de la corrupción).”
“¿Acaso no reflexionan sobre el Corán (con atención)? Si hubiera procedido de otro que no fuera Allah, sin duda habrían hallado en él mucha discrepancia.”
A Anas ibn Malik le preguntaron quién había reunido el Corán en vida del Profeta (ﷺ), y nombró a cuatro hombres, todos de los Ansar: Ubayy ibn Ka'b, Mu'adh ibn Jabal, Zayd ibn Thabit y Abu Zayd.
Zayd ibn Thabit relata que, después de que muchos de los que sabían el Corán de memoria murieran en Yamama, Abu Bakr le pidió que reuniera el Corán en un solo volumen, recordándole que él solía escribir la revelación para el Mensajero de Allah. Zayd lo recopiló a partir de fragmentos escritos y de la memoria de los hombres, y la copia terminada pasó de Abu Bakr a Umar y luego a Hafsa.
La réplica cristiana y la respuesta
The New Testament in the Original Greek: Introduction (1882)
La exposición clásica de la defensa. Dejando aparte las diferencias de ortografía, los editores del texto griego crítico juzgan que las palabras que aún están en duda constituyen alrededor de una sexagésima parte del Nuevo Testamento, que la mayoría de ellas son relativamente triviales, y que la variación sustancial difícilmente puede llegar a más de una milésima parte del texto.
Por qué se cita
Los cristianos dicen que solo una parte mínima del texto está realmente en duda, y de ello deducen que ninguna doctrina se ve afectada.
La respuesta
Los cristianos responden que la Trinidad y la resurrección se enseñan en otros lugares, así que nada depende de estos pasajes. Pero los pasajes muestran que los copistas introdujeron doctrina en el texto. Un escriba puso las palabras “estos tres son uno” en 1 Juan, y alguien le dio a Marcos un final que él no escribió. La defensa solo cuenta los cambios que todavía pueden verse. Los cambios hechos en los primeros cien años no pueden cotejarse con ninguna copia de aquella época.
Conclusión — Los copistas sí introdujeron doctrina en el texto, y el periodo más antiguo no puede comprobarse, así que “ninguna doctrina afectada” no queda demostrado.
Perspectivas
Cristiana mayoritaria
Casi todas las diferencias son de ortografía, orden de palabras y despistes. El resto puede resolverse comparando las muchas copias, y ninguna enseñanza de la fe descansa en una lectura dudosa.
La mayoría de las diferencias entre los manuscritos son despistes triviales de ortografía y orden de palabras.
Refutación
Es cierto que la mayoría de las diferencias son pequeños descuidos. Pero la cuestión no es cuántas son pequeñas. Es si alguna llegó a la doctrina, y 1 Juan 5:7 y el final de Marcos sí llegaron.
Westcott y Hort juzgaron que la variación sustancial apenas afecta a una milésima parte del texto. Los cristianos concluyen que ninguna doctrina depende de una lectura dudosa.
Refutación
Es cierto que los cristianos encuentran la Trinidad y la resurrección enseñadas también en otros versículos. Pero la milésima parte solo cuenta los cambios que todavía pueden verse. Los cambios de los primeros cien años no pueden comprobarse, y la Ley prohíbe a los hombres añadir a la palabra de Dios (﷾) o quitarle algo.
La perspectiva islámica
La defensa admite que hombres cambiaron el texto al copiarlo. Los cambios incluyen el versículo de la Trinidad y las apariciones del resucitado en Marcos. El Corán, enviado al Profeta (ﷺ), es el Libro que Dios mismo prometió guardar.
Cientos de miles de diferencias muestran que los copistas cambiaron el texto al copiarlo.
Tres pasajes faltan en las copias más antiguas. Son el único versículo que enuncia la Trinidad de forma explícita, los últimos doce versículos de Marcos y la historia de la adúltera.
De los primeros cien años después de que se escribieran los libros solo sobreviven unos pocos fragmentos pequeños. Así que el texto de ese periodo no puede cotejarse con manuscritos de su propia época.
En el Antiguo Testamento, la Torá samaritana difiere del texto judío en unos 6.000 lugares. El Jeremías griego es aproximadamente una séptima parte más corto que el hebreo. Los tres textos también fechan el Diluvio con cientos de años de diferencia.
Jesús y la Ley dicen que el hombre vive de toda palabra de Dios (﷾). Y la Ley prohíbe añadirle o quitarle algo.
El Corán afirma que Dios mismo lo guarda de la corrupción.
Escribas conocidos por su nombre, como Zayd ibn Thabit, pusieron por escrito el Corán en vida del Profeta (ﷺ).