Respuesta breve
Sí, en lo que más importa. En el huerto de Getsemaní, cuenta Mateo, Jesús “se postró sobre su rostro, orando”. Esa es la postración (el rostro en el suelo) que los musulmanes hacen en cada oración. Abraham, Moisés y Aarón también se postraron sobre su rostro ante Dios (﷾), y Elías se echó en tierra. Moisés y Aarón se lavaban las manos y los pies antes de acercarse al altar. Moisés se quitó el calzado en tierra santa. Un Salmo dice “adoremos e inclinémonos: arrodillémonos”. Los musulmanes se lavan, se inclinan y se postran porque el Corán lo manda, y el Profeta (ﷺ) enseñó la oración de esta manera. Se reza cinco veces al día, igual en todos los países. Así, los musulmanes rezan como rezaban los profetas: lavándose como Moisés y Aarón, y, como cuenta Mateo de Jesús, poniendo el rostro en el suelo.
Explicación completa
Por qué los musulmanes rezan así
El Corán manda lavarse antes de la oración, lo que se llama wudu (ablución). El musulmán se lava el rostro, los brazos hasta los codos y los pies, y pasa la mano por la cabeza. El Corán manda también a los creyentes inclinarse y postrarse (poner el rostro en el suelo), y fija la oración en horas establecidas. El Profeta (ﷺ) enseñó que las oraciones obligatorias de cada día son cinco. Pidió a sus seguidores que rezaran como lo habían visto rezar a él. Por eso la oración es la misma en todos los países y en todas las lenguas.
“¡Oh vosotros que creéis! Cuando os dispongáis para la oración, lavaos la cara y las manos (y los brazos) hasta los codos; pasaos (agua por) la cabeza; y (lavaos) los pies hasta los tobillos. Si estáis en estado de impureza ritual, bañad todo vuestro cuerpo. Pero si estáis enfermos, o de viaje, o uno de vosotros viene de hacer sus necesidades, o habéis tenido contacto con mujeres, y no encontráis agua, entonces tomad para vosotros arena o tierra limpia, y frotaos con ella la cara y las manos. Allah no desea poneros en dificultad, sino haceros limpios y completar Su favor para con vosotros, para que seáis agradecidos.”
“¡Oh vosotros que creéis! Inclinaos, postraos y adorad a vuestro Señor; y haced el bien; para que prosperéis.”
“Cuando terminéis las oraciones (en congregación), celebrad las alabanzas de Allah, de pie, sentados o acostados de lado; pero cuando estéis libres de peligro, estableced las oraciones regulares: porque tales oraciones están prescritas a los creyentes en tiempos fijados.”
Talha ibn Ubaydullah relata que un hombre de Nayd preguntó al Profeta (ﷺ) sobre el islam. Se le dijo: cinco oraciones en un día y una noche, el ayuno de Ramadán y el zakat, y que todo lo que fuera más allá de eso era voluntario. El hombre se fue diciendo que no haría ni más ni menos, y el Profeta dijo que triunfaría si decía la verdad.
Malik ibn al-Huwayrith relata que él y otros jóvenes se quedaron con el Profeta (ﷺ) durante veinte días. Cuando los envió de vuelta a casa para enseñar a sus familias, les dijo: rezad como me habéis visto rezar.
Cómo rezaba Jesús
Los Evangelios del Nuevo Testamento cuentan la noche antes de que arrestaran a Jesús. En el huerto, Jesús se apartó un poco de sus discípulos y se postró sobre su rostro para orar, dice Mateo. Marcos dice que cayó en tierra. Su oración fue de sumisión: no mi voluntad, sino la tuya. Un rostro en el suelo y una voluntad entregada a Dios (﷾) son lo que los musulmanes llaman suyud (postración) e islam (sumisión).
“Y yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”
“Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuese posible, pasase de él aquella hora.”
“Diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
Los profetas se inclinaban hasta el suelo
Jesús no fue el primero. Abraham se postró sobre su rostro cuando Dios (﷾) le habló. Moisés y Aarón se postraron sobre su rostro una y otra vez en Números. Josué se postró en tierra sobre su rostro ante el arca del Señor. Elías se echó en tierra en el monte Carmelo. Los profetas de la Biblia oraban con el rostro en el suelo, como hacen los musulmanes.
“Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:”
“Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿pecará un solo hombre, y Te airarás Tú contra toda la congregación?”
“Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria del Señor apareció sobre ellos.”
“Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca del Señor hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.”
“Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas,”
Lavarse y descalzarse ante Dios (﷾)
Dios (﷾) mandó a Aarón y a sus hijos lavarse las manos y los pies antes de acercarse al altar, “para que no mueran”. Era un estatuto perpetuo. Moisés, Aarón y sus hijos así lo hacían. En la zarza ardiente se le dijo a Moisés que se quitara el calzado en tierra santa, y el libro de Hechos lo repite. El Corán también lo cuenta: “quítate el calzado: estás en el valle sagrado de Tuwa”. Los musulmanes se lavan antes de cada oración y se quitan el calzado a la puerta de la mezquita.
“Porque de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies. Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para el Señor, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones.”
“Y Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies. Cuando entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como el Señor había mandado a Moisés.”
“Y Él dijo: No te acerques acá; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.”
“Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.”
““¡En verdad Yo soy tu Señor! Por tanto, (en Mi presencia) quítate el calzado: estás en el valle sagrado de Tuwa.”
Inclinarse, arrodillarse y horas fijas
Un Salmo (una oración cantada de la Biblia) llama a los creyentes a adorar, inclinarse y arrodillarse ante su Hacedor. Daniel se arrodillaba y oraba tres veces al día, mirando hacia Jerusalén. El salmista oraba tarde, mañana y mediodía. Las horas fijas y un cuerpo que se inclina son también señas de la oración musulmana, y están en la Biblia.
“Venid, adoremos e inclinémonos; arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor.”
“Cuando Daniel supo que el escrito estaba firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.”
“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y Él oirá mi voz.”
La cabeza cubierta y “si el Señor quiere”
Pablo, un misionero cristiano del siglo I, dice que la mujer que ora con la cabeza descubierta afrenta su cabeza. Las mujeres musulmanas se cubren la cabeza en la oración. Santiago pide a los creyentes que nunca hablen del mañana sin decir “si el Señor quiere”. Eso es lo que un musulmán quiere decir con insha'Allah (si Allah (﷾) quiere).
“Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.”
“En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”
| En la oración musulmana | En la Biblia |
|---|---|
| Lavarse primero | Moisés, Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies antes de acercarse al altar, “para que no mueran”. |
| Descalzarse | Cuando Dios (﷾) habló a Moisés desde la zarza, se le dijo que se quitara el calzado en tierra santa. |
| Inclinarse y arrodillarse | Un Salmo: “adoremos e inclinémonos: arrodillémonos”. |
| El rostro en tierra | Abraham, Moisés y Aarón se postraron sobre su rostro. Josué se postró en tierra sobre su rostro, y Elías se echó en tierra. |
| Como oraba Jesús | Se “postró sobre su rostro, orando” (Mateo 26:39). Marcos dice que cayó en tierra. |
| La cabeza cubierta de las mujeres | Pablo dice que la mujer que ora con la cabeza descubierta afrenta su cabeza. |
Los musulmanes se lavan, se inclinan y se postran porque el Corán lo manda y el Profeta (ﷺ) enseñó así la oración.
Versículo a versículo
Juan 4:24 — Evangelio de Juan, capítulo 4, versículo 24
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren.”
Por qué se cita
Los cristianos lo entienden como que la forma exterior de la oración no importa. Lo que Dios quiere es el espíritu, así que no se exige ninguna postura ni ninguna hora.
La respuesta
El mismo Jesús, en el huerto de Getsemaní, se postró sobre su rostro para orar, dice Mateo. Adorar en espíritu no le impidió poner el rostro en el suelo. El Salmo pide el corazón y el cuerpo juntos: adorar, inclinarse, arrodillarse. El islam pide lo mismo: un corazón sincero en un cuerpo que se inclina.
Conclusión — Adorar en espíritu y en verdad no sustituye a la postración que el propio Jesús hizo. Para eso sirve la postración.
Perspectivas
Cristiana mayoritaria
Los cristianos pueden orar en cualquier postura y a cualquier hora. Dios mira el corazón, y Jesús dijo que la verdadera adoración es en espíritu y en verdad. La mayor parte de la oración en las iglesias se hace de pie, sentado o de rodillas, con las manos juntas y la cabeza inclinada.
Jesús enseñó que Dios es Espíritu y que hay que adorarlo en espíritu y en verdad. Los cristianos lo entienden como algo que libera la oración de formas fijas.
Refutación
Jesús sí dijo que Dios (﷾) es Espíritu y que quiere adoración en espíritu y en verdad. El mismo Jesús, en el huerto de Getsemaní, se postró sobre su rostro para orar (Mateo). El Salmo pide el corazón y el cuerpo juntos: adorar, inclinarse, arrodillarse.
La perspectiva islámica
La oración que enseñó el Profeta (ﷺ) conserva la adoración de los profetas. Empieza con el lavado. Luego vienen estar de pie, inclinarse, arrodillarse y poner el rostro en el suelo ante Dios (﷾). Mateo cuenta que Jesús puso el rostro en el suelo al orar, como ellos.
Mateo recoge que Jesús se postró sobre su rostro y oró, y Marcos que cayó en tierra.
Abraham, Moisés y Aarón se postraron sobre su rostro ante Dios (﷾), y Elías se echó en tierra.
La Ley hizo de lavarse las manos y los pies antes del altar un estatuto perpetuo. A Moisés se le dijo que se quitara el calzado en tierra santa.
Los adoradores de la Biblia se inclinaban y se arrodillaban, y oraban a horas fijas del día.
El Corán manda lavarse antes de la oración, inclinarse y postrarse, en horas establecidas.
El Profeta (ﷺ) enseñó que cada día son obligatorias cinco oraciones. Pidió a sus seguidores que rezaran como lo habían visto rezar a él, y por eso la oración es la misma en todas partes.